Siempre que escuchemos la palabra sarcoma debemos saber que estamos ante un tumor maligno. Lógicamente, que nuestro perro reciba este diagnóstico nos producirá una gran preocupación. Pero es posible que pueda tratarse.
Por desgracia, el pronóstico para este tipo de cáncer va a depender mucho de la fase en la que se detecte. De ahí la importancia de acudir a revisiones veterinarias periódicas para detectar, de manera precoz, este tipo de enfermedades.
¿Qué son los sarcomas de tejidos blandos?
El sarcoma es un tumor maligno que puede tener distintos orígenes. Por ejemplo, el tejido adiposo o conjuntivo, los vasos sanguíneos, la vaina de los nervios o las células musculares. Se presenta tanto en la superficie corporal, es decir, los detectaremos sobre la piel, o en el interior de los órganos. En el primer caso podremos visualizarlos directamente.
Pero cuando crecen en el interior del cuerpo va a ser difícil diagnosticarlos. Esto hace que normalmente se detecten cuando ya tienen un tamaño tan grande que provocan signos clínicos en el perro. En general, crecen con relativa lentitud y solo cuando ya llevan un tiempo afectando al perro desarrollan metástasis, es decir, se extienden a diferentes órganos.
Estos suelen ser, sobre todo, los pulmones y el hígado. En cuanto a su aspecto, se encuentran diferencias considerables. Algunos están perfectamente delimitados, como si formasen una cápsula. En cambio en otros no se consiguen detectar los bordes y se infiltran en todo el tejido que los rodea. Por desgracia, no son raros en los perros.
Opciones de sarcomas de tejidos blandos caninos
Hay diferentes tipos de estos sarcomas que pueden sufrir los perros y que forman el grupo de los conocidos como sarcomas de tejidos blandos. Se clasifican en función de su lugar de presentación. Son relativamente frecuentes, sobre todo los cutáneos. A continuación destacamos algunos de los más habituales en esta especie:
- Hemangiopericitoma: crece a partir de las células que se disponen alrededor de las pequeñas arterias.
- Fibrosarcoma: aparece en tejido conjuntivo fibroso.
- Neurofibroma o schwannoma: está presente en las vainas nerviosas periféricas.
- Liposarcoma: suele encontrarse en las extremidades o en las axilas.
- Otros sarcomas, como el hemangiosarcoma o el fibrosarcoma oral, no se consideran dentro de este grupo de tumores por presentar, en general, características diferenciadas o por manifestar un comportamiento bastante más agresivo.
¿Qué perros tienen sarcomas de tejidos blandos?
Un sarcoma puede aparecer en cualquier perro, pero es más frecuente diagnosticarlo en ejemplares de determinadas razas. Además, es más habitual que, al ser un cáncer, se presente en los perros de edad más avanzada o, al menos, en los de mediana edad. Se sabe que existe predisposición genética en perros tan populares como los siguientes:
- El Pastor alemán.
- El Bóxer.
- El San Bernardo.
- El Basset hound.
- El Gran danés.
- El Golden retriever.
¿Cómo se detecta un sarcoma de tejidos blandos en perros?
Si detectamos cualquier anomalía en la piel de nuestro perro, tendremos que acudir al veterinario. Hay un montón de causas posibles y todas pasan por la valoración de este profesional, que tomará una muestra para analizar en el laboratorio. De esta forma puede saberse qué tipo de células están presentes. Es la manera de llegar al diagnóstico.
En cambio, cuando el sarcoma está creciendo en el interior del cuerpo del perro podría pasarnos desapercibido durante mucho tiempo. Por eso se recomienda que todos los ejemplares, aproximadamente a partir de los siete años de edad, pasen por una revisión veterinaria completa al menos una vez al año.
Esto puede ayudar a detectar esta patología y otras de manera precoz. En cualquier caso, si notamos cualquier signo de enfermedad en nuestro perro, como, por ejemplo, adelgazamiento o vómitos, debemos acudir al veterinario. El sarcoma se diagnostica mediante la realización de radiografías, ecografías, tomografías computerizadas y biopsias.
Tratamiento de los sarcomas de tejidos blandos caninos
El tratamiento para estos sarcomas va a depender del tipo y de la extensión del tejido afectado. Así, en general, puede recurrirse a una intervención quirúrgica para extirparlos por completo, a radioterapia o a quimioterapia. Muchas veces hay que combinar varias de estas terapias para tratar con el mayor éxito posible el sarcoma.
Esperanza de vida en perros con sarcomas de tejidos blandos
Hay múltiples factores que hay que tener en cuenta para establecer el pronóstico una vez se identifica un sarcoma de tejidos blandos en un perro. Entre otros elementos, el más importante a considerar es la fase en la que se encuentre el tumor al inicio del tratamiento. Estos sarcomas se clasifican en fases según sean de menor o de mayor gravedad.
Los más leves suelen presentar un bajo índice tanto de metástasis como de recurrencia. Esto último hace referencia a la posibilidad de que vuelvan a salir. En cambio, los más graves, que son por suerte menos frecuentes, al contrario, pueden tener una mayor capacidad de recurrencia y de metástasis.
También hay que tener en cuenta el tamaño del tumor y su localización, que pueden determinar la posibilidad de realizar o no la extirpación mediante cirugía. De todas formas, los estudios a este respecto todavía arrojan datos contradictorios. Además, hay bastantes diferencias individuales entre estos tipos de tumores.
Bibliografía
Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.