Está considerada la raza pura más pequeña que existe y fue aceptada oficialmente por la Federación Cinológica Internacional (FCI) en 2019. El Ratón de Praga —conocido también como Ratonero de Praga o Pražský krysařík—, confundido a menudo con el Pinscher Miniatura o con el Chihuahua, es un can inteligente a la vez que cariñoso, aunque se trata de razas totalmente distintas sin relación genética directa.
Poco conocido todavía fuera de Europa Central, es una gran opción como compañero de hogar. Si estás pensando en adoptar un ejemplar de esta raza, no te pierdas todos los detalles que hemos recopilado sobre su carácter, cuidados, alimentación, salud y curiosidades.
Características del Ratón de Praga
Estos canes tienen un cuerpo extremadamente pequeño. Son delgados y atléticos, con una musculatura bien marcada y una espalda firme. Su cabeza es alargada, con un hocico recto y bien cincelado que se afina hacia la punta. El cuello es largo y curvado, y el pecho tiene forma ovalada descendiendo hasta la mitad de su altura. El vientre es retraído, lo que acentúa su aspecto esbelto.
Los ojos son oscuros, expresivos y con una mirada penetrante. Las orejas tienen forma triangular y son grandes en relación a su tamaño; suelen llevarlas erguidas y apuntando hacia los lados. La cola, fina y de longitud media, está insertada en la misma línea del lomo y puede formar un semicírculo cuando el perro corre.
| Altura | Entre 21 y 23 cm en machos y entre 18 y 21 cm en hembras |
| Peso | Entre 1 y 3,5 kg en machos y hembras |
| Pelo | Corto, lustroso y bien ajustado al cuerpo. El color más frecuente es negro y fuego, aunque hay variantes como lila, azul, chocolate y fuego, amarillo y rojo |
| Carácter | Tranquilo, cariñoso, leal, obediente, vivaz y alerta |
| Salud | Buena en general, aunque propensos a luxaciones patelares, fracturas y problemas dentales |
| Esperanza de vida | Entre 12 y 14 años |
| Clasificación FCI | Grupo 2 — Reconocida oficialmente en 2019 |
¿Cómo es el estándar oficial de esta raza?
Al ser el tamaño una parte esencial de la raza, no se aceptan desviaciones de más de 1 cm por encima de los 23 cm o por debajo de los 21 cm. Las marcas color fuego del manto deben presentarse sobre los ojos, las mejillas y los pies, mientras que en el pecho deben formar dos triángulos de igual forma y estar separadas entre sí.
Cualquier mancha blanca de más de 1 cm es descalificatoria. Las trufas deben ser completamente negras. Una espalda arqueada no es aceptada, ya que el lomo debe estar bien recto. Otras faltas son las orejas caídas, los ojos azules o amarillos y también una cola excesivamente enrollada.
Temperamento de un Ratonero de Praga
Amigables y mimosos, a los Ratones de Praga les encanta que les traten con cariño. En ningún lugar se sentirán más a gusto que recibiendo caricias sobre la falda de su humano favorito. A pesar de su hiperactividad natural, son capaces de pasar muchas horas tranquilos en el regazo de su dueño.
Establecen muy buenas relaciones con todos los miembros de la familia y también con niños de todas las edades. Sin embargo, debes tener mucho cuidado con los juegos con los más pequeños de casa: al ser más torpes pueden lastimar sus frágiles cuerpecitos.
Por lo general se trata de perros muy activos y que disfrutan a lo grande de las actividades al aire libre, como los paseos por el campo o las travesías por zonas de montaña. Los Ratones de Praga poseen instintos de caza y tienen un olfato muy agudo, por lo que se desenvuelven muy bien capturando ratas en almacenes o en casas rurales. Asimismo, son muy apreciados para la búsqueda de trufas durante la temporada. Destacan especialmente en deportes caninos como el Agility y la Obediencia, gracias a su agilidad natural y rapidez de movimientos.
Con personas desconocidas pueden mostrarse algo reservados inicialmente, pero una vez establecida la amistad se convierten en perros abiertos y afectuosos. También pueden convivir bien con otros animales —incluidos gatos— siempre que se los haya socializado desde cachorros.
Su necesidad de agradar y su gran inteligencia hacen que sean fáciles de entrenar. Responden de manera excelente a técnicas de adiestramiento que privilegian el refuerzo positivo. Las sesiones cortas de 5 a 10 minutos, frecuentes y con recompensas, funcionan mejor que los entrenamientos largos. Se recomienda comenzar desde las 8-10 semanas de vida.
Esto último es fundamental, ya que la falta de contacto con sus congéneres puede derivar en el «síndrome del perro pequeño». Se trata de una condición que les lleva a querer llamar la atención permanentemente a través de ladridos o comportamientos desobedientes o agresivos.
Cuidados para la raza Ratón de Praga
Estos ratoneros son sencillos de mantener, ya que se adaptan muy bien a los pisos pequeños o a las casas sin jardín. No obstante, al ser enérgicos, necesitan una rutina regular de salidas. Se recomiendan varios paseos diarios de unos 30 minutos. Ten presente que no deben realizar un ejercicio demasiado intenso, pues esto puede ser contraproducente para su pequeña anatomía.
El cuidado del manto es otro punto a favor si vives en ambientes pequeños, ya que no suelta pelo en exceso. El cepillado debe realizarse a conciencia y con una frecuencia semanal para eliminar los pelos muertos y mantener el pelaje brillante.
Los baños, en cambio, solo cuando sean indispensables. De hecho, una vez al mes o cada dos meses será más que suficiente. En épocas heladas se recomienda no bañarles, pues podrían enfermar con facilidad. Usa siempre un champú suave y específico para perros, evita mojarle los oídos, y tras el baño seca bien con toalla y secador a temperatura moderada. Por ello mismo, procura que las salidas en invierno o en días muy fríos siempre sean con abrigo, pues sufren mucho con las bajas temperaturas.
Higiene adicional que no debes descuidar
Más allá del pelo y los baños, hay otros aspectos de higiene igualmente importantes:
- Orejas: Deben limpiarse regularmente con toallitas específicas para perros para evitar acumulaciones de suciedad e infecciones.
- Uñas: Necesitan cortarse con frecuencia. Si crecen demasiado el perro puede autolesionarse. Ten cuidado al hacerlo en casa, ya que la terminación nerviosa es difícil de distinguir por su color similar al de la uña.
- Dientes: La higiene dental es especialmente importante en esta raza. Se recomienda cepillar sus dientes varias veces por semana con productos específicos para perros y realizar una limpieza veterinaria profesional anual si fuera necesario.
- Ojos: Revísalos regularmente para detectar irritaciones o secreciones y acude al veterinario ante cualquier anomalía.
Alimentación del Ratón de Praga
La alimentación es uno de los pilares del bienestar de esta raza. Al tratarse de un perro de tamaño muy reducido, sus necesidades energéticas son proporcionalmente elevadas. Una buena nutrición influirá directamente en el pelaje, la salud articular, la energía y la longevidad del animal.
Para los cachorros se recomienda un pienso seco de calidad de la gama junior, ya que la comida húmeda puede ser más difícil de digerir y ocasionar episodios de diarrea. En adultos, el alimento debe contener mucha carne y prescindir de cereales. Si optas por pienso, asegúrate de que el tamaño de las croquetas sea pequeño para que pueda masticarlas bien.
Es fundamental establecer horarios fijos para las tomas y controlar las raciones según el peso y el nivel de actividad del perro. La obesidad puede ejercer una carga adicional sobre sus articulaciones. El agua fresca debe estar siempre disponible. Si cambias de marca o tipo de alimento, hazlo de forma gradual para evitar intolerancias digestivas.
En los cachorros es especialmente importante vigilar la hipoglucemia: su metabolismo rápido y bajo almacenamiento de energía puede provocar letargo, debilidad, temblores o desorientación si pasan demasiado tiempo sin comer. Se recomienda repartir la alimentación en varias tomas diarias durante los primeros meses.
Alimentos que debes evitar siempre: chocolate, uvas, cebolla, ajo, aguacate, huesos cocidos o pequeños, alimentos salados o con especias, y sobras humanas no adaptadas a sus necesidades nutricionales.
Problemas de salud comunes del Ratón de Praga
En general es una raza robusta y saludable, pero como cualquier perro de tamaño muy reducido, presenta predisposición a ciertos problemas que conviene conocer. Se recomienda llevar al Ratón de Praga al veterinario al menos dos veces al año y mantener al día el calendario de vacunaciones y desparasitaciones.
Los problemas de salud más frecuentes están relacionados con el crecimiento anormal de algunas partes de su cuerpo, como la zona de la rótula, lo que a menudo desemboca en luxaciones patelares. Los síntomas más comunes son cojera, dificultad para apoyar la pata trasera o saltitos al caminar. Se puede prevenir evitando saltos desde alturas y manteniendo un peso adecuado. El tratamiento puede requerir cirugía o fisioterapia según la gravedad.
Otros problemas habituales son las roturas de huesos o de articulaciones, a causa de un sobreesfuerzo o de movimientos muy bruscos. Si le tomas en brazos recuerda que su anatomía es excesivamente delicada, por lo que debes hacerlo con cuidado.
La salud dental es otro punto crítico: la acumulación de sarro y la gingivitis son frecuentes y pueden derivar en pérdida prematura de dientes. En cachorros puede ocurrir que los dientes de leche no terminen de caer, impidiendo la salida de los definitivos; en esos casos el veterinario deberá extraerlos quirúrgicamente.
En cachorros hay que vigilar también la hipoglucemia, especialmente si pasan mucho tiempo sin comer. Y en perros mayores pueden aparecer enfermedades cardíacas como la insuficiencia valvular mitral, típica en razas pequeñas senior, por lo que las revisiones periódicas son fundamentales para detectarla a tiempo.
¿Cuánto cuesta un Ratón de Praga?
Es una de las preguntas más frecuentes de quienes se interesan por esta raza. En España el precio de un Ratón de Praga oscila generalmente entre los 1.500 y los 3.000 euros, pudiendo ser superior en el caso de ejemplares con pedigrí o procedentes de criadores reconocidos. El precio puede variar también según la camada, el color del manto y el sexo del cachorro.
Si decides comprarlo, busca siempre un criador responsable que te garantice revisiones veterinarias, vacunaciones, microchip y documentación sanitaria en regla. Desconfía de quien quiera entregar el cachorro antes de los dos meses de vida, que es el tiempo mínimo que necesita junto a su madre. La adopción es también una opción muy válida que merece ser considerada.
¿Es el Ratón de Praga adecuado para mí?
El Ratón de Praga se adapta a una gran variedad de perfiles y estilos de vida:
- Personas que viven en pisos o espacios reducidos: se adapta perfectamente a entornos urbanos sin necesitar jardín.
- Familias con niños: siempre que se enseñe a los pequeños a tratarlo con delicadeza por su fragilidad.
- Personas mayores activas: su necesidad de ejercicio es moderada y manejable si se mantiene una rutina de paseos.
- Aficionados al deporte canino: destaca en Agility y Obediencia.
- Quienes buscan bajo mantenimiento estético: su pelaje corto y su escasa muda lo hacen muy práctico.
No es tan recomendable para quienes no puedan dedicarle tiempo o lo dejen solo muchas horas seguidas. Si se aburre puede desarrollar conductas destructivas o ladridos excesivos.
Historia del Ratón de Praga y datos curiosos
Estos canes provienen de la zona de Bohemia, en lo que hoy es la República Checa. Su existencia está documentada desde al menos el siglo IX: se dice que ya en tiempos del Príncipe Bořivoj I (alrededor del año 880 d.C.) esta raza era utilizada en los castillos de Bohemia como perro de compañía y para cazar roedores. De ahí proviene su nombre en checo, Pražský krysařík: «el pequeño cazador de ratas de Praga».
Con los años se fueron popularizando entre los habitantes de las ciudades, que los empleaban para deshacerse de las ratas. Fueron especialmente valorados durante la época de la peste negra, ya que eran especialistas en cazar a estos roedores, principales transmisores de la enfermedad. Reyes y emperadores de países vecinos recibían ejemplares como símbolo de prestigio, y algunas crónicas medievales mencionan su presencia en celebraciones de la corte.
A finales del siglo XIX y principios del XX, con la llegada de razas extranjeras de compañía como el Chihuahua, la raza cayó en un progresivo declive y estuvo a punto de desaparecer. Durante décadas se siguieron criando en granjas y en zonas rurales aisladas de Chequia.
En los últimos años del siglo XX el interés por estos pequeñines se disparó nuevamente. Un grupo de criadores checos impulsó un plan de recuperación sistemática utilizando los pocos ejemplares puros que quedaban en áreas rurales de Bohemia y Moravia, trabajando para preservar sus características originales. La raza fue reconocida oficialmente por la Federación Cinológica Internacional (FCI) en el año 2019.
