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El pelo de los perros se cae de manera habitual un par de veces al año. Es lo que conocemos con el nombre de muda. Corresponde a un proceso normal del ciclo del pelo y, por lo tanto, no supone ningún problema de salud.

Pero en ocasiones, nuestro perro experimenta una caída excesiva del pelo, presenta zonas sin él o incluso lesiones cutáneas. En estos casos sí hay un problema que precisa de diagnóstico y tratamiento. Veamos cuales son las causas más comunes.

La muda de pelo del perro

En general, la muda tiene lugar una o dos veces al año. Suele coincidir con cambios de temperatura. En España esto significa que podemos esperar esta pérdida de pelo antes del verano y antes del invierno.

Todos los cuidadores identificarán este período, pues van a encontrar grandes cantidades de pelo por el suelo, las camas o su propia ropa. Solo habrá que consultar con el veterinario si la caída del pelo es excesiva o detectamos algún signo preocupante como heridas o calvas.

Errores en el cuidado de los perros

El aspecto del pelo no es solo cuestión de estética. Observando el estado del manto obtenemos información sobre la salud del perro. La caída del pelo fuera de la muda y la aparición de zonas alopécicas debe ponernos en alerta.

En primer lugar debemos examinar las condiciones de vida de nuestro perro, ya que puede que estemos cometiendo algún error. Una alimentación inadecuada o situaciones de estrés son causas de caída de pelo y, en general, de mal aspecto del manto.

Otras prácticas concretas, como recoger el pelo del perro con mucha tensión o durante períodos prolongados también provocan la caída del pelo en esa zona. A veces este tipo de calvas son permanentes. Si el manejo del perro es el correcto, la pérdida de pelo puede deberse a una enfermedad.

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Parasitosis externas

La presencia de pulgas es un motivo común de caída de pelo, sobre todo en zonas concretas, como el final del lomo y el inicio de la cola. A veces es posible detectar estos parásitos, pero otras solo veremos alopecia, heridas o una arenilla que se corresponde con los excrementos de las pulgas.

Además, muchos perros padecen la conocida como dermatitis alérgica a la picadura de pulga. En ellos una sola picadura desencadena un cuadro como el descrito, pero agravado. El veterinario tendrá que tratar estos síntomas y pautar desparasitaciones externas regulares, que son la mejor prevención.

Enfermedades de la piel que producen calvas

En numerosas enfermedades cutáneas es posible encontrar lesiones y caída del pelo en zonas más o menos amplias del cuerpo. Ante estos síntomas hay que acudir al veterinario, ya que tiene que identificar la causa de entre todas las posibles.

Las más comunes son las dermatitis, que cursan también con picor, inflamación y enrojecimiento. También destacan las causadas por ácaros, como la sarna demodécica o sarcóptica, o, en menor proporción, las producidas por hongos, como la tiña. Es muy importante tratar estas patologías porque suelen ser muy contagiosas.

Además, presentan potencial zoonótico, es decir, pueden transmitirse a las personas. Por último, un tipo de infección de la piel más compleja y que requiere de un tratamiento prolongado es la pioderma, que se presenta con picor, heridas considerables, mal olor, además de la pérdida de pelo.

Otras enfermedades que causan alopecia canina

No todas las enfermedades que afectan al pelo son cutáneas. Algunas patologías que causan alopecia tienen un origen hormonal. Se caracterizan porque la pérdida de pelo que producen es simétrica y bilateral. Es decir, falta el pelo a ambos lados del cuerpo.

Además, la piel que se aprecia en la zona alopécica aparentemente está sana. No hay lesiones ni picor. Son enfermedades como el hipotiroidismo o el síndrome de Cushing. Tienen que ser diagnosticadas y tratadas por el veterinario.

Además, hay otras enfermedades, como las alergias, que pueden conducir a la pérdida de pelo. Su principal síntoma es el picor. Es el rascado intenso que inicia el perro para aliviarse el que hace que el pelo acabe por caerse. Las alergias también deben ser tratadas por el veterinario. Su resolución puede ser compleja.

Consejos para evitar la caída del pelo

La muda, como proceso natural, va a suceder en todos los perros en mayor o en menor medida. Pero podemos minimizar sus efectos, así como evitar, en lo posible, que nuestro perro padezca patologías que tengan como resultado la caída del pelo. Ten en cuenta estos consejos:

  • Cuida el pelaje de tu perro regularmente. Tanto si es de manto corto como largo, revísalo, cepíllalo y lávalo según sus necesidades.
  • Evita utilizar gomas o accesorios para sujetar el pelo muy tirante o por períodos prolongados de tiempo.
  • Durante el período de muda, el cepillado frecuente contribuye a eliminar el pelo muerto. Todo el que quede recogido en el cepillo no acabará en el suelo o en la ropa.
  • Los accesorios o productos para el pelo deben ser adecuados a sus características y siempre formulados para perros.
  • Una alimentación de calidad y adaptada a la etapa vital del perro es básica, también para la salud capilar.
  • Evita el estrés.
  • La desparasitación externa tiene que hacerse con periodicidad.
  • Acude al veterinario si detectas alopecias o lesiones cutáneas. Tratar precozmente es fundamental para evitar que el cuadro empeore. Así mismo, cualquier síntoma de enfermedad va a necesitar la valoración de este profesional.
  • A partir, de media, de los siete años de vida se recomienda que todos los perros se sometan a una revisión veterinaria que incluya, al menos, una analítica de sangre. El objetivo es detectar patologías precozmente.
  • Por supuesto, si nuestro perro está en tratamiento por caída de pelo, debemos seguir las recomendaciones del veterinario, lo que en ocasiones incluye el uso del collar isabelino para impedir que acceda a las lesiones y las empeore.

Bibliografía
Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.