Las estereotipias, en pocas palabras, son conductas repetitivas que se suceden siempre de la misma manera y sin que tengan ninguna función. Un ejemplo por desgracia muy conocido es el del león dando vueltas y vueltas sin parar, solo en el interior de una pequeña jaula.
Son comportamientos que indican una carencia de bienestar. Se ven sobre todo en animales en cautividad, pero también pueden identificarse en los perros de compañía. A continuación veremos cómo se presentan en esta especie y qué hay que hacer para solucionarlas.
¿Cómo puedo identificar una estereotipia canina?
Las estereotipias son más frecuentes en perros que han atravesado situaciones complicadas a nivel psicológico. Por ejemplo, aquellos abandonados, maltratados o sin una socialización normal ni el contacto con congéneres o personas. Perros que pasan años en perreras, permanecen atados o viven solos en una finca corren más riesgo de presentar estereotipias.
Destruir objetos, mostrar agresividad o evacuar en casa no son estereotipias, aunque sí problemas de comportamiento. El término estereotipia se reserva para conductas que implican repetición siempre igual y sin objetivo. Volviendo al león, andar en círculos es normal, pero se convierte en estereotipia cuando se repite durante horas, igual y sin motivo.
En ocasiones se equiparan al trastorno obsesivo compulsivo. Son la respuesta a un estrés prolongado en el tiempo que causa frustración y conflicto sin escapatoria. Así comienzan las conductas de desplazamiento. Se deben a impulsos contradictorios que el perro siente a la vez. Acaban por convertirse en estereotipias, reforzadas porque producen alivio.
Comportamientos que son estereotipias
Hay un montón de conductas que se identifican como estereotipias y que pueden presentarse en perros de cualquier edad, ya sean machos o hembras. Tienen más probabilidad aquellos que han atravesado situaciones como las mencionadas de maltrato o carencia de socialización.
También se ha determinado que algunas de estas conductas afectan más a ciertas razas. Son tan conocidas como el Pastor alemán, el Labrador, el Shar pei o el Schnauzer mediano. Estos son ejemplos de las estereotipias más habituales:
- Morderse la cola: el juego de morderse y perseguirse la cola, moviéndose en círculos puede verse en muchos perros, pero no en todos se convertirá en una estereotipia. Cuando esto sucede el animal puede llegar a morderse hasta el punto de mutilarse la cola.
- Lamido compulsivo: sobre todo enfocado a las extremidades y normalmente en el mismo lugar, lo que puede terminar por provocar heridas. De todas formas, antes de diagnosticar la estereotipia habría que descartar algún problema dermatológico.
- «Atrapar insectos»: el perro observa un punto fijo como si se tratase de un insecto que se lanza a capturar, aunque lo único que consigue es morder el aire. Otra versión es querer cazar luces.
- Deambular: es como el caso del león en la jaula. El perro camina de un lado a otro o en círculos. En ocasiones también acompaña el deambular de ladridos monótonos.
- Ataques: el perro puede actuar como si alguna parte de su cuerpo, sobre todo las patas o la cola, fuese un enemigo, por eso ataca. Esta agresividad imprevisible también puede dirigirse hacia objetos.
Causas de las estereotipias en los perros
Aunque solemos relacionarlas con problemas psicológicos, lo cierto es que algunos problemas a nivel orgánico pueden tener las estereotipias como síntoma. De hecho, son numerosas las posibilidades.
De ahí la importancia de acudir siempre, en primer lugar, al veterinario. Así, se mencionan como causas diferentes enfermedades. Son la hidrocefalia, los tumores intracraneales, las fracturas en la cola, patologías de origen hormonal, dermatitis, algunas alergias como a los alimentos o a las pulgas, el moquillo o trastornos oculares.
Por otra parte, cuando la causa no es orgánica, se atribuye a un problema de estrés, como hemos explicado. Este se debe a una falta de bienestar provocada por las condiciones en las que vive el perro.
Las estereotipias son preocupantes
Cualquier conducta como las descritas requieren la consulta con un profesional. Primero hay que acudir al veterinario para que examine al perro. Se trata de descartar que padezca algún problema físico. Es conveniente hacer una revisión general con exploración a nivel neurológico, analítica de sangre y examen dermatológico, de ser el caso.
Si se confirma que el perro está sano, puede pensarse en un problema de conducta. En ese caso se derivará al perro a la consulta de un etólogo o experto en comportamiento canino. Es importante, de cara al tratamiento, asegurarse de que se trata de una estereotipia, ya que hay algunas conductas que se podrían confundir.
El tratamiento pasa por tratar la causa, si es orgánica, o examinar las condiciones de vida del perro para introducir las modificaciones necesarias. Ayuda establecer horarios y rutinas, ya que a los perros les tranquiliza la previsibilidad. Pueden necesitarse fármacos. No castigar al perro, ejercitarlo, educarlo y estimularlo son elementos imprescindibles.
Bibliografía
Signes Llopis, Miguel Ángel. 2011. Estereotipias en el Canis familiaris. Portal Veterinaria.