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Terapia neural para animales domésticos en la medicina veterinaria

La terapia neural es una de las prácticas que se engloban dentro de las llamadas medicinas alternativas. Estas son técnicas que afirman tener efectividad en la curación de dolencias, aunque no hay estudios científicos que lo avalen.

En la medicina veterinaria también podemos encontrar profesionales que recurren a la terapia neural para tratar a los animales. Al igual que en los humanos, tiene la misma base y cuenta con los mismos inconvenientes.

¿Qué es la terapia neural?

Básicamente, esta terapia consiste en inyectar en determinadas zonas del cuerpo una pequeña cantidad de alguna sustancia con efecto anestésico local. Por ejemplo, la procaína o la lidocaína. También puede aplicarse láser o corriente eléctrica. La idea de partida es que la energía del organismo fluye por todo el cuerpo libremente siempre que el individuo esté sano.

Pero, si algo perturba este flujo normal y saludable, como enfermedades, problemas de alimentación, estrés o incluso cicatrices, se va a generar un desequilibrio que, a su vez, da origen a un proceso patológico. En el ámbito de la terapia neural estos reciben el nombre de «campos de interferencia».

La inyección que se administra tendría el efecto de interrumpir esos campos. Esto corrige el problema y consigue la curación de la enfermedad o del síntoma correspondiente. Esta es la hipótesis de la que surge la terapia neural. Pero, realmente, no hay una explicación de cómo puede funcionar.

Historia de la terapia neural

Es una terapia que tuvo su origen en Alemania a finales del siglo XIX. Fue un fisiólogo llamado Ivan Petrov quien estableció la idea de que el sistema nervioso iba a tener influencia en todas las funciones del organismo. Pero no fue hasta el siglo XX, en la década de 1940, cuando los médicos Ferdinand y Walter Huneke desarrollaron la idea original.

Fueron los que determinaron que inyectar anestésico local en un punto podría tener efectos en zonas distantes. Su teoría se basaba en observaciones clínicas al tratar a sus pacientes. Es en Alemania donde más se usa esta terapia. En ese país es donde se han llevado a cabo más estudios sobre ella.

Terapia neural y anestesia local

En algunos casos se emplean inyecciones de anestésicos de acción local para aliviar el dolor, por ejemplo, durante o después de una cirugía. Esto consigue mejorar el estado del animal. Favorece su recuperación y reduce el uso de otros fármacos para el dolor que pueden tener efectos secundarios.

Funcionan de la misma manera los conocidos como bloqueos nerviosos que se utilizan para aliviar el dolor que se deriva de un nervio periférico. Se trata de un procedimiento utilizado en lo que conocemos como medicina tradicional o convencional. Está avalado por la evidencia científica, que ha demostrado su eficacia. No tiene nada que ver con la terapia neural.

¿Para qué sirve la terapia neural?

Principalmente, esta terapia se emplea para combatir el dolor crónico, es decir, aquel que se prolonga en el tiempo. La mayoría de los estudios versan sobre su uso en este ámbito. En la medicina humana también se emplea para este tipo de dolor.

Un ejemplo es el caso de pacientes con problemas en las articulaciones o cáncer. Pero tiene otras aplicaciones, como los procesos alérgicos, los dolores de cabeza, problemas hormonales y alteraciones menstruales o lesiones a nivel de la musculatura.

También se utiliza en enfermedades que involucran al corazón, a la vesícula, a la piel o al hígado. Además, puede emplearse en el ámbito psicológico para personas que están atravesando una depresión. La terapia neural no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento correspondiente prescrito por el veterinario.

Contraindicaciones en la aplicación de la terapia neural

Cabe señalar que la falta de estudios al respecto hace que debamos actuar con precaución. Por ejemplo, en el caso del cáncer. Algunos profesionales que emplean esta terapia desaconsejan su uso. Consideran que puede aumentar la velocidad de crecimiento y propagación de las células cancerosas.

Así mismo, también se rechaza su utilidad para tratar enfermedades de origen genético, deficiencias a nivel nutricional, problemas de coagulación, patologías crónicas pero ya en fase terminal, como la insuficiencia renal avanzada, o alteraciones a nivel psicológico que no sean depresión.

Tampoco se recomienda si el paciente está en tratamiento con determinados fármacos, como anticoagulantes o morfina. Obviamente, si un perro tiene alergia conocida al producto anestésico utilizado, no podrá someterse a terapia neural.

Veterinarios de terapia neural

Si tienes interés en que tu perro reciba terapia neural, debes ponerte en contacto con un profesional acreditado que te dé confianza y seguridad. No todos los veterinarios aplican esta terapia. Es importante buscar uno con experiencia que cuente con formación y conteste a todas tus preguntas.

El trabajo de este veterinario pasa por elaborar la historia clínica del animal y examinarlo para determinar dónde puede estar el desequilibro energético. De esta forma escoge los puntos adecuados para aplicar la terapia. El tratamiento, de una o más inyecciones, puede prolongarse durante varias semanas.

Evidencia científica de la terapia neural veterinaria

Lo cierto es que, a día de hoy, no hay una evidencia científica,  ni en medicina humana ni en veterinaria, que apoye el éxito de esta terapia. Además, podría correrse algún riesgo debido a los pinchazos en los que se basa.

De todas formas, al no haber estudios suficientes, tampoco hay información con respecto a sus posibles efectos adversos. Por otra parte, en ocasiones los animales empeoran tras recibir una sesión. Se considera un efecto transitorio que indica otro campo de interferencia que debe tratarse.

Bibliografía

American Cancer Society. Neural Therapy.

Jose A. Ramos

Especialista en etología aplicada, con más de 30 años de experiencia en educación, comportamiento y nutrición canina.