perro confinado en casa Cuidados

¿Cómo afecta el confinamiento a nuestro perro?

Es evidente que el confinamiento en casa por el COVID-19 nos está afectando en mayor o menor medida a cada uno de nosotros, pero también debemos analizar si esta situación puede estar influyendo en nuestros perros y si podemos tomar alguna medida para que su impacto sobre nuestras mascotas sea el menor posible.

En las últimas semanas, veterinarios expertos han analizado los cambios que se han producido en el entorno de las mascotas como consecuencia del confinamiento y si esta situación está provocando modificaciones en el comportamiento de los perros o problemas de conducta.

A continuación, vamos a explicar las conclusiones a las que han llegado los expertos y qué medidas generales recomiendan para evitar la aparición de problemas de conducta durante el confinamiento o tras la vuelta a la normalidad.

¿Qué cambios ha provocado el confinamiento en el entorno de los perros?

En las últimas semanas, veterinarios expertos en comportamiento han realizado un estudio a través de encuestas a los propietarios de perros en España, analizando los cambios que se han podido producir en el entorno de los perros como consecuencia del confinamiento en casa por el COVID-19.

Principalmente han variado dos aspectos en el entorno de nuestros perros:

  • Interacción con el propietario: los dueños estamos pasando más tiempo en casa durante el confinamiento, por lo que, inevitablemente, el nivel de interacción con nuestro perro está siendo mayor estos días. Los propietarios afirman que están jugando más con sus mascotas, los abrazan y acarician más y la cantidad de golosinas que reciben los perros estas semanas es mayor.
  • Tiempo de paseo: aunque el número de paseos se mantiene con una media de tres paseos diarios, en contra a lo que podríamos pensar, la duración de los paseos durante el confinamiento se ha visto reducida. Los perros están dando el mismo número de paseos que antes del confinamiento, pero estos son más cortos.

¿Cómo afectan estos cambios al comportamiento de los perros?

Debido al confinamiento el tiempo que los perros pasan con el propietario o con la familia es superior al que solían pasar. En una semana normal los perros estaban una media de 5,4 horas solos al día. Estos días, los perros están pasando muchas más horas acompañados y esto puede dar origen a dos situaciones negativas:

  • Aparición o empeoramiento de problemas para quedarse solos: cuando volvamos a nuestra rutina diaria y los perros tengan que volver a quedarse solos más tiempo, puede que surjan problemas de ansiedad por separación o, en perros que ya habían superado su problema, reaparezca este patrón de comportamiento, porque con el confinamiento se ha roto su rutina de quedarse solos a la que ya se habían acostumbrado.
  • Agresividad hacia la familia: si durante estos días no respetamos los tiempos de descanso de nuestro perro podemos crear reacciones negativas hacia nuestra interacción. Esta situación se puede dar especialmente cuando los perros tienen que convivir con niños pequeños durante todo el día sin que puedan tener espacios tranquilos donde poder alejarse de esta interacción cuando lo necesiten.

El estado de alarma decretado ha modificado las características de los paseos de nuestros perros. Se han reducido en duración, por lo que los perros han visto disminuido su nivel de actividad en las últimas semanas.

Además, durante los paseos ya no pueden interaccionar con otros perros o personas, por lo que esta situación está generando frustración en nuestros perros y puede dar origen a la aparición de problemas de conducta:

  • Agresividad hacia otros perros durante los paseos desencadenada de la frustración por no poder interaccionar entre ellos.
  • Destrozos de cosas, micción o defecación en casa.
  • Vocalizaciones.

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 ¿Qué recomendaciones generales se recomienda tomar durante este confinamiento?

Para prevenir que el confinamiento tenga un efecto negativo en nuestra mascota, los expertos veterinarios han dado una serie de recomendaciones generales que todos los propietarios de perros podemos seguir durante estos días.

  • Juego y exploración: para compensar la reducción del tiempo de sus paseos podemos fomentar en casa la conducta exploratoria escondiendo premios por diferentes rincones, comenzando por zonas poco complicadas e ir incrementando la dificultad. Debemos acompañar al perro en su búsqueda e irle señalando dónde debe olfatear diciendo la palabra “busca”.
  • Normas durante el paseo: como en estos días no es posible soltarlos ni que interaccionen con otros perros, se recomienda pasear con una correa larga para que tenga libertad de movimiento y darle suficiente tiempo para olfatear. Si vemos que nos vamos a cruzar con otro perro, debemos indicar a nuestro perro con nuestra voz y movimientos que vamos a ir en otra dirección, incluso podemos llevar premios y lanzárselos hacia la dirección que queremos ir.
  • Supervisar a los niños: los niños pueden generar situaciones de estrés para perro, por lo que debemos explicarles cómo le deben acariciar (caricias suaves en dirección del pelo y en zonas poco sensibles como parte dorsal del tronco y laterales) de modo que el animal relacione a los niños con momentos tranquilos. Debemos hacerles partícipes de actividades agradables para el perro como darle premios o practicar ordenes de obediencia. Cualquier actividad o interacción debe ser supervisada por un adulto. Y es muy importante crear una zona de tranquilidad y segura para el perro (su cama, por ejemplo) y hacer entender a los niños que si está en esa zona no deben molestarlo.
  • Controlar la alimentación: durante estas semanas estamos dando a nuestros perros más golosinas de lo habitual, y esto, unido a que se ha reducido la duración de los paseos, puede dar problemas de sobrepeso. Por ello, debemos controlar bien la ración de nuestro perro y reajustar su dosis diaria en caso de que sea necesario.
  • Mantener la rutina: este es un factor importante sobre todo para evitar la aparición de problemas de ansiedad por separación.

¿Qué medidas específicas podemos tomar para evitar problemas de ansiedad por separación?

Casi el 50% de los propietarios de perros encuestados durante el estudio, afirman que su perro tiene problemas para quedarse solo. Algunos de estos perros ya tenían el problema, otros perros han empeorado y en otros ha surgido durante el confinamiento.

Este periodo de confinamiento en el que pasamos mucho tiempo en casa puede crear expectativas en el perro de un contacto muy cercano con su propietario, que posteriormente se romperá al finalizar el confinamiento, creando frustración. Por ello, existe un riesgo significativo de que existan problemas de adaptación al periodo de post confinamiento y que el perro no se adapte a su día a día una vez volvamos a nuestra rutina.

Una buena forma de intentar no romper la rutina del perro de quedarse solo en casa durante el confinamiento, es que, si conviven con él varias personas, salgan todos a la vez de casa, para que el perro se quede solo durante algún momento en el día.

La salida del confinamiento debe ser gradual, para que el perro se vaya acostumbrando progresivamente a volverse a quedar solo. Se debe chequear si al quedarse solo se queda tranquilo o hay síntomas de ansiedad, y ante el menor signo detectado debemos consultar con un veterinario especialista.

Bibliografía: Jaume Fatjó; Perros y gatos en confinamiento, problemas de conducta y cómo volver a la normalidad.

Ampliado por el equipo editorial de SoyUnPerro Contenido añadido para complementar el artículo · 14 jun 2026

¿Tu perro está pasando mal el encierro? Señales que conviene conocer

Tras los confinamientos por la pandemia de COVID-19, las mordeduras de perro crecieron, tanto en frecuencia como en gravedad, y ese efecto se mantuvo en el tiempo.

El estrés en los perros raramente llega con carteles. A veces es un jadeo fuera de lugar, un ladrido que antes no existía, o un animal que de repente no para quieto. Esos pequeños cambios se normalizan con facilidad, y cuando uno se da cuenta, el perro lleva semanas enviando mensajes que nadie ha leído. El encierro lo complica todo. Menos estímulos, rutinas trastocadas, convivencia a todas horas. Un caldo de cultivo perfecto para la ansiedad.

Estas son las señales más habituales en perros bajo estrés:

  • Jadeo sin causa física — respira agitado en reposo, sin calor ni esfuerzo previo.
  • Autolecado compulsivo — se lame las patas sin parar, muerde objetos o repasa superficies una y otra vez. Cuando llega a hacerse heridas, es una señal que no puede ignorarse.
  • Cambios bruscos de apetito — un día rechaza el pienso, otro devora de forma ansiosa.
  • Vocalizaciones que no reconoces — ladridos a deshoras, gemidos sin causa aparente, aullidos que no habías escuchado antes.
  • Hipervigilancia — cualquier ruido lo sobresalta, da vueltas sin encontrar sitio, incapaz de relajarse.
  • Destrozos en casa — puertas arañadas, zapatos rotos, cojines reventados. No es capricho.
  • Orina en interior en perros que ya tenían esto controlado. Un retroceso así merece atención, no castigo.
  • Sueño alterado — insomnio, despertares frecuentes de madrugada o letargo llamativo a lo largo del día.

Un estudio realizado en Reino Unido durante el confinamiento midió los hábitos de paseo con bastante detalle. La duración semanal total no varió demasiado, pero los paseos se espaciaron y se hicieron cada vez más cerca del domicilio (Dog Walking before and during the COVID-19 Pandemic Lockdown (2021)). Menos variedad, menos mundo nuevo que oler. Esa frustración acumulada tiene que salir por algún sitio, y suele hacerlo en forma de ladridos o destrozos.

Actuar pronto marca la diferencia. Un estudio de 2025 sobre los efectos duraderos del confinamiento en la convivencia con perros concluye que los problemas de conducta sin resolver deterioran el vínculo entre animal y propietario, y que ese deterioro eleva el riesgo de abandono o eutanasia (Lasting lockdown love? Problem behaviour and pandemic and non-pandemic related risk factors (2025)). Cuanto antes se detectan estas señales, más opciones hay encima de la mesa. Esperar suele complicar las cosas.

Claves para preparar a tu perro ante la vuelta a la rutina

La transición hacia la normalidad no debe ser brusca. Los perros que han pasado semanas o meses con compañía constante necesitan un período de adaptación progresiva para evitar la aparición de ansiedad por separación o conductas destructivas. Los cachorros adquiridos durante la pandemia —un fenómeno que disparó las compras impulsivas en hogares poco preparados, como señala el estudio Lasting lockdown love? (2025)— son especialmente vulnerables, ya que nunca han experimentado la soledad de forma controlada.

  1. Simula salidas cortas y progresivas. Empieza por ausentarte solo uno o dos minutos y ve aumentando el tiempo gradualmente. Realiza varias sesiones al día. Durante estas prácticas, mantén una actitud tranquila al salir y al regresar, sin despedidas ni recibimientos efusivos.
  2. Reestablece horarios fijos de paseo y alimentación. Incluso antes de volver al trabajo, diseña una rutina que imite la que tendrás en el futuro. Los paseos a horas predecibles y las comidas siempre en la misma franja ayudan a tu perro a anticipar lo que viene, reduciendo la incertidumbre.
  3. Crea un espacio seguro con enriquecimiento ambiental. Deja a su alcance juguetes interactivos, comederos rompecabezas y una prenda con tu olor. Si necesitas ideas, consulta nuestra guía de juegos para entretener a un perro en casa. Estos recursos mantienen su mente ocupada y asocian la soledad con experiencias positivas.
  4. Refuerza la calma y evita los castigos. Premia las conductas relajadas (tumbarse, resoplar, olfatear sin tensión) con golosinas o caricias suaves. Ignora los lloriqueos o arañazos a la puerta; regañarle solo aumentará su ansiedad y puede deteriorar vuestra relación.
USA LA TÉCNICA DE LA SALIDA FALSA

Simula que te vas (coge llaves, ponte el abrigo, abre la puerta) pero no salgas. Repite esta secuencia varias veces al día sin irte realmente. Así tu perro dejará de asociar esos gestos con la separación real y se mantendrá más tranquilo cuando de verdad tengas que ausentarte.

La prevención es clave: el aumento de mordeduras registrado tras la pandemia (Dog bites are increasing in frequency and severity (2024)) nos recuerda que un perro estresado puede reaccionar de forma imprevisible si se siente acorralado. Por eso, durante la reintroducción a los paseos más largos y al contacto con otros perros, mantén la calma y permite que tu perro marque el ritmo. Si detectas rigidez corporal, gruñidos o miradas fijas, aléjate de la situación sin tensar la correa y busca ayuda profesional.

La vuelta a la rutina es un proceso que requiere paciencia. Cada perro tiene su propio tempo. Si tras varias semanas de trabajo gradual las señales de estrés persisten o se agravan, consulta con un veterinario especializado en comportamiento. Un plan personalizado puede marcar la diferencia entre una adaptación exitosa y un problema crónico.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo tarda un perro en adaptarse a quedarse solo tras el confinamiento?

Cada perro va a su ritmo, aunque con un plan de desensibilización bien aplicado lo normal es empezar a ver cambios en dos o tres semanas. Eso sí, siempre que haya constancia día a día. Los cachorros que nunca han tenido que quedarse solos parten prácticamente de cero y suelen necesitar algo más de margen. Las prisas en este proceso casi siempre salen caras.

¿Es normal que mi perro destroce cosas cuando me voy aunque antes no lo hacía?

Pasa más de lo que la gente cree. Cuando el perro empieza a destrozar cosas en tu ausencia, lo que hay detrás es una respuesta fisiológica al estrés. El organismo se activa ante la separación y esa tensión tiene que salir de algún sitio. Nada de venganzas ni de mal humor. Un protocolo de salidas simuladas combinado con enriquecimiento ambiental funciona bien en la mayoría de los casos.

¿Debo cambiar la alimentación de mi perro durante la transición?

El pienso no hace falta cambiarlo. Sí puedes, en cambio, sacarle partido a los comederos interactivos en esta fase. Coge parte de su comida habitual, métela en juguetes rellenables y dáselos en el momento en que vayas a salir. Con el tiempo él mismo empieza a relacionar tu marcha con algo que le gusta.

IMPORTANTE: Este artículo tiene carácter exclusivamente informativo y no constituye asesoramiento veterinario, nutricional ni conductual. Cada perro es diferente y solo tu veterinario de confianza puede orientarte sobre sus necesidades concretas.

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