Apoquel Cuidados

Apoquel para perros ¿Qué es y cuales son sus efectos secundarios?

Apoquel es un fármaco de uso veterinario destinado a los perros. Ha comenzado a comercializarse hace solo algunos años. Se presenta en comprimidos y se dispone de varios formatos que se adaptan con facilidad a perros de todos los pesos.

El Apoquel se utiliza para aliviar el picor intenso que originan diferentes dermatitis. No es un medicamento que podamos administrarle al perro por nuestra cuenta. Actúa sobre el sistema inmunitario, por lo que se hace necesario un estricto control veterinario ¿Quieres conocer más detalles sobre el Apoquel? Vamos allá.

¿Qué es Apoquel?

Apoquel es un medicamento de uso veterinario cuyo principio activo es el oclacitinib. Se trata de un inmunomodulador que, por lo tanto, tiene efectos sobre el sistema inmunitario. Esto desaconseja su prescripción en algunos casos en los que este puede estar comprometido.

Actúa con rapidez, en concreto, sobre determinadas enzimas que juegan un papel destacado en los procesos inflamatorios y pruriginosos. Al bloquearlas, se consigue, por lo tanto, reducir tanto la inflamación como el picor.

El Apoquel se presenta en comprimidos recubiertos de película. Tiene forma alargada y color blanquecino. Es posible partirlos en dos mitades, lo que facilita la adaptación de la dosis al peso del perro.

¿Para qué se usa el Apoquel en perros?

El Apoquel está pensado para tratar el prurito en los perros. En concreto, se puede prescribir para perros que sienten picor asociado a problemas como la dermatitis de origen alérgico. Un ejemplo es su uso en los perros que padecen dermatitis atópica, dermatitis alérgica por picadura de pulga o DAPP, dermatitis por contacto o alergias alimentarias.

Es muy importante que tengamos claro que Apoquel sirve para tratar un síntoma de estas condiciones, como es el prurito. Con ello mejora enormemente la calidad de vida del perro, ya que el picor intenso provoca gran malestar y estrés. Pero no va a curar la alergia ni tiene efecto sobre sus causas.

Es decir, un perro que se rasca por alergia a las pulgas, con Apoquel va a aliviar el picor, pero se hace imprescindible eliminar las pulgas con otro producto, así como cualquier síntoma como infecciones. En resumen, Apoquel forma parte de un tratamiento amplio y se receta para que el perro no sufra picor mientras se recupera de la causa que lo ha desencadenado.

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¿Qué dosis de Apoquel necesita un perro?

La dosis de Apoquel solo puede ser prescrita por el veterinario. La eficacia del medicamento se ha demostrado para diferentes dosis, por eso será el profesional quien deba elegir cuál necesita nuestro perro. Además, tiene que adaptarla a su peso.

Apoquel se administra de forma oral dos veces al día durante un par de semanas, aunque la duración del tratamiento está condicionada por la evolución del perro. Los comprimidos se pueden ofrecer indistintamente solos o con comida.

Tras las dos semanas de tratamiento, puede seguir dándose Apoquel como mantenimiento. En este caso en lugar de dos se administra solo una vez al día, siempre siguiendo un estricto control veterinario.

Efectos secundarios del Apoquel en perros

El sistema inmunitario es el encargado de defender al organismo de patógenos. Como Apoquel tiene efectos sobre él, su funcionamiento puede verse mermado. De esta forma, el perro será más sensible a cualquier infección. Por el mismo motivo, en aquellos ejemplares con tumores puede verse favorecido su crecimiento.

Todos estos datos deben servirnos para tener claro que nunca debemos medicar a nuestro perro sin consultar con el veterinario. Los perros en tratamiento con Apoquel deben ser revisados y controlados periódicamente por este profesional. Además de las precauciones relativas al sistema inmunitario, Apoquel puede tener efectos adversos como los siguientes:

  • Diarrea, vómitos, náuseas, pérdida o incremento del apetito, aumento en la ingesta de agua
  • Bultos cutáneos y subcutáneos, quistes interdigitales y pododermatitis
  • Letargo
  • Pioderma, Otitis, Cistitis, infecciones en la piel causadas por levaduras

Contraindicaciones del Apoquel

Apoquel no se recomienda para su administración a perros de menos de un año de edad o con un peso inferior a 3 kg. Tampoco se receta para aquellos ejemplares que se encuentren inmunosuprimidos.

Está además desaconsejado para perros con hiperadrenocorticismo o los que sufren algún tumor maligno. No se ha demostrado su seguridad para su uso en hembras gestantes o lactantes. Por lo tanto, no conviene administrar Apoquel en estos casos.

¿Cuanto cuesta el Apoquel?

El precio del Apoquel varía en función del tamaño que necesitemos. Así, nos encontramos con diferentes composiciones como el Apoquel de 3,6 mg, el de 5,4 y el de 16 para los perros más grandes. Los precios pueden sufrir alguna variación. De media, son los siguientes:

  • Apoquel 3,6 mg: 24-35 euros la caja de 20 comprimidos.
  • Apoquel 5,4 mg: 24-29 euros la caja de 20 comprimidos.
  • Apoquel 16 mg: 45-48 euros la caja de 20 comprimidos.

Bibliografía European Medicines Agency: www.ema.europa.eu https://www.zoetis.es/_locale-assets/spc/apoquel.pdf

Ampliado por el equipo editorial de SoyUnPerro Contenido añadido para complementar el artículo · 14 jun 2026

¿Cómo actúa el Apoquel en el organismo de tu perro?

Para comprender cómo el oclacitinib frena el picor sin necesidad de corticoides, hay que meterse un momento dentro de la célula. Cuando la piel de un perro alérgico se inflama, las señales que disparan el prurito recorren una ruta intracelular llamada vía JAK-STAT. En condiciones normales esta vía cumple su función y punto, pero en la dermatitis alérgica canina se activa sin freno y el animal entra en un bucle que todos conocemos: pica, se rasca, la piel empeora y vuelve a picar más.

El oclacitinib corta ese bucle en la raíz. Bloquea las enzimas Janus quinasa (JAK), especialmente la JAK1, e impide que se generen las citoquinas pruritogénicas que mantienen el picor activo —entre ellas la interleucina-31 (IL-31), la principal culpable de esa sensación. La inflamación cutánea cede junto con el prurito. Y sin corticoide.

En cuanto a la pauta, el estudio Comparative efficacy and safety of ilunocitinib and oclacitinib (2025) evalúa una dosificación de 0,4-0,6 mg/kg dos veces al día durante 14 días, seguida de una sola dosis diaria. Tiene su lógica. Los primeros catorce días van a por todas para romper el ciclo, y luego se baja la intensidad para reducir la exposición continuada al fármaco.

Desde soyunperro.com hemos recogido que en consulta muchos veterinarios constatan mejorías a partir de las 4 a 24 horas. Para un perro que no puede dormir del picor, o que se hace heridas rascándose sin parar, ese margen de tiempo lo cambia todo.

Efectos secundarios del Apoquel: qué vigila un veterinario (y qué deberías vigilar tú)

El oclacitinib actúa sobre el sistema inmunitario, y eso tiene consecuencias. Funciona bien para el picor, pero ningún fármaco inmunomodulador sale gratis del todo.

Lo que más ven los dueños al principio entra por el estómago — vómitos, diarrea y falta de apetito. Suelen aparecer en los primeros días y, en la mayoría de los perros, desaparecen solos. Si a las 48 horas el estómago de tu perro sigue revolucionado, avisa al veterinario. Que sea frecuente no significa que haya que ignorarlo.

Algunos perros también se muestran más apagados de lo habitual, con menos ganas de moverse. Aquí está el truco: ese cansancio puede confundirse fácilmente con el agotamiento que ya provocaba el picor antes del tratamiento. Por eso conviene observar bien. Si la energía no vuelve cuando el picor cede, o si el bajón es notable, es momento de llamar a la clínica. La dosis o la pauta de mantenimiento suelen ser el ajuste que lo resuelve.

La mayor susceptibilidad a infecciones es el punto que más exige atención. Al actuar sobre la vía JAK-STAT, el oclacitinib puede dejar al organismo con menos recursos para frenar patógenos oportunistas. En tratamientos prolongados se han registrado infecciones urinarias, piodermas (infecciones cutáneas) y otitis. Si tu perro bebe más agua de la cuenta, orina con frecuencia, tiene secreciones en los oídos o le aparecen granos y costras en la piel, no esperes a la próxima revisión.

Los veterinarios tienen otro motivo de vigilancia, más silencioso que el resto. El vínculo potencial con procesos neoplásicos. El sistema inmunitario detecta y destruye células anormales, y modularlo —aunque sea de forma selectiva— podría en teoría favorecer el crecimiento de tumores preexistentes. Por eso los veterinarios no suelen recetar Apoquel a perros con antecedentes oncológicos, y en los que sí lo toman recomiendan revisiones periódicas con palpación de ganglios y valoración general del estado del animal.

ANOTA LOS CAMBIOS

Un diario sencillo con el apetito, las deposiciones y la energía de tu perro durante las primeras semanas vale más de lo que parece. Esos datos le dan al veterinario información concreta para afinar el tratamiento.

Cuándo el Apoquel está contraindicado o requiere precaución

El oclacitinib no es un fármaco universal. Perros con enfermedad hepática o renal grave quedan fuera de su indicación habitual: el hígado y el riñón son los órganos encargados de procesar y eliminar la molécula, y la evidencia disponible no alcanza para garantizar que el medicamento se comporte igual cuando alguno de ellos falla.

Tampoco hay margen cuando el animal arrastra una infección activa. Da igual si es una pioderma superficial o algo más serio como una neumonía: frenar parte de la respuesta inmune en ese momento puede hacer que el cuadro se complique mucho. El mismo razonamiento aplica a los perros con inmunosupresión de base, ya venga de una enfermedad como el moquillo o la leishmaniosis, ya sea consecuencia de otro tratamiento que ya estén recibiendo.

Ojo con las combinaciones. Si un perro toma glucocorticoides —prednisona, prednisolona— o ciclosporina al mismo tiempo que Apoquel, la carga sobre el sistema inmunitario se multiplica y las infecciones oportunistas se vuelven una amenaza real. Cuando el veterinario decide cambiar de estrategia, lo habitual es respetar un periodo de lavado entre un tratamiento y el siguiente.

Hembras gestantes, lactantes y reproductores en activo tampoco son candidatos, dado que los estudios sobre fertilidad y desarrollo fetal son inexistentes para este fármaco. Los cachorros menores de 12 meses entran en una categoría aparte: su sistema inmunitario todavía está formándose, y eso obliga a valorar cada caso de forma individual antes de tomar ninguna decisión.

¿Qué más puede hacer el veterinario cuando el Apoquel no basta?

El oclacitinib es uno de los recursos más usados contra el prurito alérgico, pero ni mucho menos el único. Saber qué más hay en el armario del veterinario ayuda a entender las decisiones que toma con cada paciente.

Los corticosteroides, con la prednisona a la cabeza, llevan décadas siendo el punto de partida en el tratamiento del prurito. Baratos y efectivos, sí. Pero con el uso prolongado llegan más sed, más apetito, pérdida de masa muscular, piel más fina y mayor predisposición a infecciones. La mayoría de los veterinarios los reserva para los brotes agudos o para ganar tiempo mientras otra terapia empieza a funcionar.

Distinto terreno ocupa el lokivetmab (Cytopoint®). Es un anticuerpo monoclonal que va directo a neutralizar la IL-31, la citoquina que desencadena la señal de picor. Se pincha en la clínica, debajo de la piel, y su efecto se mantiene entre 4 y 8 semanas. Como no suprime el sistema inmunitario de forma general, encaja mejor en perros con otras enfermedades de base. Ojo con esto: el coste por inyección suele ser más alto que el de un comprimido diario.

Aparte quedan los antihistamínicos clásicos, principalmente la hidroxicina y la cetirizina. En los perros, la histamina no tiene el peso que tiene en las alergias humanas, así que usados solos su eficacia es bastante justa. Aun así, algunos veterinarios los incorporan como apoyo en casos leves o para poder bajar la dosis de los fármacos principales.

Qué opción elegir depende de muchas variables a la vez. La edad del perro, si tiene otras enfermedades, con qué asiduidad aparecen los brotes y cómo ha respondido antes a otros tratamientos son factores que el veterinario pondera en cada visita. En la práctica, combinar estrategias es más habitual de lo que parece: Cytopoint de fondo y Apoquel para las crisis, por ejemplo, es una pauta frecuente, siempre bajo supervisión.

Desde soyunperro.com insistimos en que cualquier cambio de medicación —o la decisión de combinar fármacos— debe tomarse con el veterinario que conoce el historial completo del animal. Ajustar dosis por cuenta propia o probar cosas sin supervisión puede acabar en recaídas o en efectos adversos que se podrían haber evitado.

IMPORTANTE: Este artículo tiene carácter exclusivamente informativo y no constituye asesoramiento veterinario, nutricional ni conductual. Cada perro es diferente y solo tu veterinario de confianza puede orientarte sobre sus necesidades concretas.

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