Dermatitis alérgica a la picadura de pulga en perros (DAPP)

Las pulgas son parásitos muy frecuentes en los perros de cualquier edad. Capaces de infestarlos en prácticamente cualquier momento del año, debemos conocer las medidas para evitar su ataque y propagación.

Estos insectos no son solo una molestia estética, pues pueden transmitir otros parásitos como las tenias o causar problemas de salud como la anemia o la dermatitis alérgica a su picadura, de la que hablaremos a continuación.

¿Qué es la DAPP?

La dermatitis alérgica a la picadura de la pulga es la alergia más común en perros. Como toda alergia se produce cuando el sistema inmunitario reacciona de manera desproporcionada contra un estímulo que, en principio, no resultaría peligroso. En este caso, la reacción de hipersensibilidad sucede frente a sustancias presentes en la saliva de las pulgas.

Además, debemos saber que la reacción puede aparecer en el mismo momento en el que se produce la picadura o persistir tiempo después de esta. Esto explica que el perro presente lesiones aunque no encontremos ni rastro de pulgas. Basta una única picadura para desencadenar la reacción.

Síntomas de la DAPP

Al tratarse de una reacción provocada por las pulgas podríamos pensar que se circunscribe al período de mayor presencia de parásitos. Sin embargo, los entornos de las viviendas consiguen mantener unas condiciones de vida óptimas para estos insectos, de forma que podemos encontrarlos en cualquier mes del año.

El cuadro clínico se caracteriza por los siguientes signos:

  • Picor intenso, el perro se mordisqueará las áreas afectadas.
  • Pérdida de pelo debido al rascado.
  • Inflamación de la piel.
  • Bultos rojos con aspecto de granitos.
  • Las lesiones aparecen en la grupa, la base de la cola, la zona inguinal y el abdomen, que son las zonas con mayor concentración de pulgas.
  • En casos más graves veremos heridas en carne viva, con sus posteriores costras. Además, pueden llegar a infectarse.
  • Con el paso del tiempo la piel se engrosa y se oscurece.

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¿Cómo se diagnostica la DAPP?

En general, al diagnóstico de esta alergia se llega por la sintomatología y la visualización directa de las pulgas o sus restos sobre el animal o su entorno. Si no conseguimos localizar los insectos, el cuadro clínico suele ser suficiente para que el veterinario sospeche de DAPP.

En este caso nos pautará un tratamiento. Si funciona daremos por confirmado el diagnóstico. En caso contrario, el veterinario seguirá buscando la causa, ya que la sintomatología de DAPP podría llegar a confundirse con otras alteraciones dermatológicas.

¿Cómo sé si mi perro tiene pulgas?

El principal indicador de la presencia de pulgas es el rascado. Si revisamos entre el pelo del perro es posible que consigamos ver estos insectos aplanados, de pequeño tamaño y color negro o rojizo. Sus restos se aprecian como una arenilla negra. Es la sangre digerida. Aun sin verlas, cualquier rascado intenso sugiere su presencia.

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¿La DAPP se cura?

La alergia a las pulgas no se elimina pero, si el perro no entra en contacto con estos parásitos, no presentará sintomatología. Por lo tanto, el tratamiento antiparasitario preventivo resulta el remedio más eficaz. Este debe aplicarse también al entorno, durante todo el año y a todos los animales de la casa.

Las lesiones que provoca esta alergia pueden necesitar un tratamiento con antihistamínicos o corticosteroides para aliviar el picor, además de antibióticos por vía tópica u oral en los casos que se han complicado con infección bacteriana.

¿Por qué son peligrosas las pulgas para el perro?

Las pulgas no son un problema menor. En primer lugar por su difícil erradicación al encontrarse mayoritariamente en el ambiente pero, también, por las consecuencias de una infestación para la salud del animal. Además del picor por las picaduras, destacamos las siguientes:

  • Contagio de otros parásitos: las pulgas pueden transmitir al perro la tenia, un parásito intestinal.
  • Anemia: se da en infestaciones graves y animales debilitados debido a que las pulgas se alimentan de sangre. En cachorros o adultos de pequeño tamaño la anemia puede llegar a resultar mortal.
  • DAPP de la que ya hemos hablado.

Remedios para evitar la DAPP

Prevenir que las pulgas entren en contacto con el perro será nuestro objetivo prioritario. Para conseguirlo debemos entender que hay que eliminar las pulgas que se localizan sobre el perro pero, también, aquellas ubicadas en el entorno, que además van a ser aproximadamente el 95 % del total.

Así, además de aplicar desparasitadores a todos los animales de la casa y eliminar las pulgas adultas, debemos ocuparnos de la limpieza del ambiente e impedir el desarrollo de los huevos. Seguiremos las siguientes indicaciones, siempre utilizando productos prescritos por el veterinario:

  • Poner productos desparasitadores a todos los animales de la casa durante todo el año.
  • Los desparasitadores deben tener efecto preventivo, es decir, proteger al perro durante semanas y se recomienda que inhiban el crecimiento de los huevos, imprescindible para eliminar la carga parasitaria del ambiente.
  • Seguir escrupulosamente las recomendaciones del veterinario a la hora de administrar los antiparasitarios para asegurar su eficacia. Eso sí, ninguno va a ser 100 % efectivo.
  • Es conveniente utilizar un peine para extraer a mano todas las pulgas que podamos.
  • Lavar las camas en la lavadora.
  • Aspirar la casa a fondo y deshacerse inmediatamente de la bolsa, de ser el caso.
  • Limpiar con productos antipulgas prestando especial atención a grietas y rendijas. La limpieza con vapor es muy eficaz.
  • En infestaciones graves podemos recurrir a las llamadas bombas que eliminan las pulgas agazapadas en el ambiente.

Bibliografía
Carlson y Giffin (2002): Manual práctico de veterinaria canina. Madrid: Editorial el Drac.