Pese a su apariencia tan mona y a su tranquila mirada zen, estos pequeñines te protegerán hasta de tu sombra. Los Lhasa Apso se creen verdaderos leones a la hora de defender a su familia y a los suyos.
Estos exóticos compañeros poseen una confianza ilimitada en sí mismos y una inteligencia muy desarrollada. En el hogar son muy tranquilos y bastante independientes, además de cariñosos con su grupo más íntimo.
Un viaje desde los monasterios del Tíbet hasta nuestros hogares
Originarios de Asia, estos perros toman su nombre de la ciudad de Lhasa, capital del Tíbet. Se trata de una raza milenaria que durante mucho tiempo solo habitó en los palacios y en los monasterios de esta remota región. Eran considerados sagrados y su función primordial era la de ejercer como guardianes del hogar.
Trabajaban en equipo con el Mastín Tibetano: los fuertes ladridos de los Lhasa Apso alertaban a estos últimos, protectores en el exterior, de que algo andaba mal. De ahí que su nombre original sea Abso Seng Kye, que significa «Perro-León ladrador centinela».
Estos canes siempre fueron considerados portadores de buena suerte y tan valiosos que no estaba permitido que salieran del Tíbet a menos que fueran un regalo personal del Dalai Lama. La raza ha ido ganando en popularidad en el mundo occidental desde 1933, cuando el explorador Suydam Cutting recibió un par de Lhasa Apso como regalo. Ello le permitió comenzar a criarlos en Estados Unidos. Su estándar fue reconocido oficialmente en 1935.
Características de la raza Lhasa Apso
Los Lhasa Apso son de tamaño pequeño, pero para nada frágiles. Cuentan con una estructura ósea fuerte, un pecho bien desarrollado y unos cuartos traseros musculosos. Vistos de costado son más largos que altos, lo que realza aún más su elegante porte. Tienen ojos ovalados y de color oscuro, apenas visibles detrás de su largo flequillo.
Las orejas les cuelgan a lado y lado del rostro, mientras que la cola es de inserción alta, bien poblada de pelo. Suelen llevarla en alto y curvada sobre el lomo. El manto, abundante y de doble capa, está formado por un pelaje largo que cae en forma de cascada hacia los costados y que, en la edad adulta, puede llegar hasta el suelo.
- Altura: entre 25 y 28 cm en machos; las hembras son algo más pequeñas
- Peso: entre 5 y 8 kg en machos y hembras
- Pelaje: recto y duro, no muy sedoso pero sí muy largo. Los colores habituales son el negro, el blanco, las tonalidades miel, pizarra o combinaciones de blanco con alguna de estas variantes
- Carácter: cariñoso con su familia, a la vez que independiente. Suele ser desconfiado con los extraños
- Salud: buena, aunque puede sufrir enfermedades de la vista y de la piel. También son perros sensibles a las alergias
- Esperanza de vida: estimada de entre 12 y 15 años (pueden llegar hasta los 17 años)
¿Cómo es el estándar oficial de esta raza?
La zona del rostro debe mostrar la expresión típica de la raza con una cabeza robusta y un flequillo cubriendo los ojos, además de barba y bigotes de considerable longitud. Asimismo, el borde de los ojos y de los labios debe presentar un color negro bien marcado. Un hocico cuadrado se considera una desviación del estándar, al igual que una cola caída durante el andar. El manto no tiene que ser de características lanosas o sedosas.
Temperamento: leales, independientes y algo testarudos
Estos perros suelen tener un temperamento jovial. Son muy juguetones con las personas con las que comparte su vida y les gusta pasar tiempo con su familia. No es raro que sigan a sus humanos preferidos de habitación en habitación. No obstante también pueden pasar tiempo solos, ya que no es una raza que tienda a sufrir de ansiedad por separación.
Los niños pequeños no están entre sus favoritos. Los Lhasa tienen poca paciencia con la torpeza que suelen mostrar los peques de corta edad. Por ello, se adaptarán mejor a las familias con niños más crecidos y con un mayor sentido de la responsabilidad. Con otros perros del hogar deberás prestar atención, pues siempre buscarán convertirse en líderes de la manada. Lo más prudente es no criarles junto a ejemplares de razas con las mismas tendencias.
Se trata de canes que tienen su propia personalidad y que no se esforzarán por impresionarte. Son grandes perros guardianes, pues es parte de su naturaleza. Además, suelen ser muy desconfiados con la gente que no conocen. ¿Un amigo de la familia puede entablar una buena relación con un Lhasa Apso? Claro que sí, pero no esperes que ocurra a la primera de cambio.
¿Los Lhasa Apso ladran mucho?
Sí, tienen una tendencia natural a ladrar más que otras razas. Su origen como perros guardianes en los monasterios tibetanos explica este comportamiento: fueron criados específicamente para alertar mediante sus ladridos. Este rasgo sigue presente en la raza hoy en día.
Aunque no son perros excesivamente ruidosos en comparación con otras razas pequeñas, sí ladran para avisar de la presencia de extraños o cuando algo les parece fuera de lo normal. Con un entrenamiento adecuado desde cachorro y una socialización correcta, puedes enseñarles a controlar este impulso.
¿Cómo se comporta un cachorro de Lhasa Apso?
Los cachorros de Lhasa Apso suelen ser juguetones y un poco difíciles de instruir. Estamos, además, ante una raza que tarda más en madurar que la media, por lo que deberás tener paciencia ante sus travesuras y ser constante en el entrenamiento. Estos canes son líderes naturales, por lo que debes asegurarte de que no toman el control total del hogar. La firmeza es clave para evitar problemas de conducta más adelante.
La socialización temprana, por tanto, será fundamental para apaciguar el carácter desconfiado de esta raza. Si bien es un rasgo que llevan en la sangre, al relacionarse desde pequeños con personas y otros perros lograrás que sean más receptivos y menos desconfiados.
¿Qué cuidados necesita un Lhasa Apso?
Ejercicio y espacio
Los Lhasa Apso se adaptan bien a pisos pequeños o adosados, ya que no suelen necesitar hacer mucho ejercicio. Sin embargo, una casa con un pequeño patio será de gran ayuda para que puedan ocupar su tiempo, ya que pueden divertirse jugando o saltando solos. Varios paseos de corta duración al día serán más que suficientes para mantenerles equilibrados.
A pesar de su tamaño compacto, estos perros tienen una energía considerable. Como mínimo necesitan media hora de ejercicio diario para mantenerse felices y equilibrados. Son igual de contentos jugando en casa que paseando varios kilómetros, así que adaptarán su nivel de actividad al de su familia.
Cuidado del pelaje
Su pelaje está preparado para hacerles resistir tanto en climas fríos como en días de mucho sol, aunque en verano se sentirá mejor si le recortas su vistoso pelaje. Evita que se moje en invierno, pues su pelo tarda en secarse y esto puede abrir la puerta a un buen resfriado.
Su adorable manto necesitará un cepillado diario para mantenerse aseado, mientras que se recomienda bañarle entero cada 2 o 4 semanas dependiendo de qué tan sucio esté. Una opción es llevarle regularmente con un peluquero, pues mantener en buen estado el pelaje de un Lhasa Apso es tarea de profesionales. Si prefieres ahorrar en estilista, puedes optar por cortar su pelo bien corto. Para el cepillado diario, es fundamental elegir el cepillo adecuado para su tipo de manto.
Alimentación e higiene bucal
Estos canes no suelen ser glotones, pero sí muy selectivos con lo que comen. Necesitan una dieta rica en proteínas y grasas, que ayuda a su piel a soportar su pesado doble manto. El cuidado de su dentadura también ha de ser cuidadoso: debes cepillar sus dientes al menos cada dos días y revisar sus encías de manera regular.
Problemas de salud comunes en los Lhasa Apso
Los Lhasa Apso suelen ser canes bastante saludables, aunque tienen tendencia a desarrollar ciertos problemas de salud:
- Problemas de la visión: atrofia de retina, queratitis pigmentaria, glaucoma o una anomalía del tercer párpado conocida como «ojo de cereza». Esta última causa irritación en el globo ocular y a menudo requiere de una cirugía
- Afecciones de la piel: como la adenitis sebácea
- Displasia renal hereditaria: enfermedad degenerativa de los riñones
- Luxación patelar: desplazamiento de la rótula que puede causar cojera
También debes tener cuidado con las alergias alimentarias y de la piel, que suelen tener una mayor incidencia en estos canes.
¿Cuántos años dura la raza Lhasa Apso?
La esperanza de vida de un Lhasa Apso es una de las más altas entre las razas caninas. Estos perros viven entre 12 y 15 años de media, aunque muchos ejemplares alcanzan los 17 años e incluso algunos superan esta edad con los cuidados adecuados.
Para maximizar la longevidad de tu Lhasa Apso es fundamental mantener un control veterinario regular, proporcionarle una alimentación de calidad, asegurar que realiza ejercicio diario y cuidar especialmente su pelaje y su higiene bucal. Los ejemplares que viven en ambientes estables, reciben atención médica preventiva y disfrutan de una buena relación con su familia tienden a vivir vidas largas y saludables.
¿Cuánto cuesta un Lhasa Apso y dónde puedo comprarlo?
Desde SoyUnPerro te invitamos a que visites las protectoras de animales y perreras de tu localidad, hay miles de perros de todas las razas, tamaños y edades esperando un hogar. Adoptar es una práctica gratuita y muy positiva.
Pero si estás seguro de que quieres un perrito de esta raza y no lo encuentras en protectoras ni perreras, te dejamos información sobre su precio y los criadores más conocidos en España.
El coste de un ejemplar de esta variedad está entre los 400 y los 600 euros. No suele ser una raza difícil de conseguir. Recuerda solicitar siempre el certificado de Pedigree tanto del cachorro como de sus progenitores, además de la correspondiente factura de compra.
Si estás considerando adoptar un Lhasa Apso, ten en cuenta que estarás comprometiéndote con un compañero que probablemente te acompañará durante más de una década. Su longevidad, su carácter leal y su adaptabilidad a diferentes tipos de hogar hacen de esta raza una excelente opción para quienes buscan un perro pequeño con una gran personalidad. Eso sí, prepárate para dedicar tiempo a su pelaje y para ganarte su confianza poco a poco.
