Cuidados
A mi perro le suenan mucho las tripas y tiembla
Los ruidos a nivel del aparato digestivo pueden producirse como parte del funcionamiento habitual de este sistema. Pero, cuando estos son excesivos, frecuentes o percibimos otros síntomas, son una señal de alarma a la que hay que prestar atención.
Si, además de estos ruidos estomacales, nuestro perro tiembla, puede ser indicativo de que siente molestias intensas. Veamos en detalle cuales son las causas más comunes por las que a un perro le suenan mucho las tripas y tiemble y cómo debemos actuar.
¿Por qué suenan las tripas?
El sistema digestivo funciona con la implicación de diferentes órganos. Desde la entrada del alimento en la boca hasta su salida por el ano, sufre una importante sucesión de procesos que consiguen que todos los nutrientes de los alimentos puedan ser aprovechados por el organismo.
En ocasiones, la digestión puede generar un exceso de gas o algún ruido. Pero si es una situación que se repite, es muy notoria o aparecen otros síntomas, deberemos estar alerta. En este ámbito, resultan básicos los siguientes conceptos:
- Meteorismo: es la presencia excesiva de gas en el interior del estómago o del intestino, de forma que causa su distensión.
- Flatulencia: es el gas intestinal que se elimina por el ano junto a un sonido y a un olor característicos.
- Borborigmo: es el sonido que producen los gases y los líquidos en su movimiento a través del tracto intestinal. Forma parte de la fisiología de la digestión. Es más común escucharlos cuando han pasado horas desde la última comida.
- Eructo: es la eliminación por la boca de gas procedente del tracto digestivo que se queda en el esófago y en el estómago al comer y que produce un sonido característico.

El estómago hace ruido por hambre
Como los borborigmos son más habituales cuando el perro lleva horas con el estómago vacío, si escuchamos ruidos puede deberse solo a que tiene hambre. Podemos dividir su ración en varias tomas para que permanezca menos horas sin comer. En la actualidad, mejor o peor, los perros son alimentados, por lo que no es frecuente que pasen hambre.
Pero, si estamos vinculados a protectoras de animales, sí es posible que nos encontremos con perros hambrientos, desnutridos y caquécticos, con ruidos abdominales de hambre y temblores de miedo. Por suerte, con cuidados adecuados tanto a nivel físico como psicológico pueden recuperarse.
Estos ruidos estomacales también los podemos oír si el perro ha pasado por alguna enfermedad que lo ha mantenido tiempo sin comer. Si además tiembla puede indicarnos malestar. Una vez el perro vaya recuperándose y reanudando la alimentación, estos signos desaparecerán.
Causas de gases en los perros
Cuando el gas se acumula en el sistema digestivo, el perro puede eliminarlo en forma de flatulencias, coloquialmente conocidas como pedos. No es más que el gas alojado en el tracto digestivo que sale al exterior con un característico ruido y mal olor.
Es un gas procedente de la digestión de los alimentos ingeridos, dióxido de carbono y aire que ha tragado el perro mientras se alimentaba. Por lo tanto, en su cantidad va a influir el tipo de alimentos consumidos y la ansiedad con la que el perro coma, ya que afectará al aire que ingiera.
Que el perro elimine gases de vez en cuando no es extraño, sino completamente fisiológico. Pero si las flatulencias son excesivas o huelen muy mal, tenemos que consultarlo con el veterinario. Puede deberse al síndrome de malabsorción. También si aparecen otros síntomas como molestias en la zona abdominal, diarrea o el perro deja de comer.
Complicaciones gastrointestinales
En la obstrucción del flujo gástrico se impide el correcto tránsito debido a una interrupción a nivel del conducto pilórico. Hay varias causas que la provocan, como úlceras, algunos tipos de gastritis, tumores, cuerpos extraños o bezoares, que son acumulaciones de sustancias que no se pueden digerir y que acaban formando una masa.
Esta obstrucción puede ser total o parcial. Entre sus síntomas destacan los vómitos intermitentes, a veces en proyectil, con comida no digerida e incluso con sangre, la pérdida del apetito, el adelgazamiento, el meteorismo y los eructos. Hay que acudir al veterinario, ya que es imprescindible intervenir para eliminar la obstrucción.
Síntomas de colitis en perros
La colitis es, exactamente, la inflamación del colon o intestino grueso. Se identifica porque el perro siente dolor en el momento de la defecación. Es normal que lo veamos hacer esfuerzos durante bastante tiempo y que lo oigamos eliminar gases. Al final consigue expulsar unas deposiciones de tamaño pequeño, varias veces al día.
Se acompañan de sangre y mucosidad. El principal problema es que todos estos signos clínicos, en una primera impresión, parecen estar provocados por estreñimiento. Esto puede hacer que, en lugar de acudir al veterinario, se nos ocurra hacer defecar al perro en casa por nuestra cuenta.
La colitis puede ser el resultado de enfermedades inflamatorias del intestino, parásitos internos o incluso, en un menor porcentaje de casos, infestaciones de hongos. Se hace necesario acudir al veterinario porque el tratamiento requiere que se identifique la causa de la colitis.
Cómo evitar los ruidos estomacales
Adoptar algunas medidas preventivas permite reducir el riesgo de que nuestro perro sufra problemas intestinales. Pero hay que tener en cuenta que no sustituyen el tratamiento veterinario si el perro ya está experimentando síntomas. Son las siguientes:
- Busca una comida de calidad acorde con la etapa vital en la que se encuentre tu perro. Recuerda que la alimentación es la base de una buena salud y constituye la mejor prevención.
- No le des las sobras de tu plato. Algunas de tus elaboraciones pueden llegar a sentarle muy mal.
- Si tu perro es muy ansioso con la comida o tiene tendencia a padecer molestias intestinales, mejor divide su ración en unas tres tomas. Y mucho mejor que se las ofrezcas siempre a la misma hora.
- Mantén al perro en un entorno seguro y no permitas que vagabundee sin control. De esta manera reduces el riesgo de ingestas inadecuadas.
- Acude al veterinario al primer síntoma y no le des ningún medicamento si no tienes un diagnóstico.
Bibliografía Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.
¿Cuándo los ruidos estomacales son normales en perros?
El sistema digestivo de tu perro produce sonidos de forma natural durante el proceso de digestión. Estos ruidos, conocidos como borborigmos, son el resultado del movimiento de gases y líquidos a través del intestino. En un perro sano, es normal escucharlos de manera esporádica, especialmente cuando lleva varias horas sin comer. Suelen ser suaves, intermitentes y no provocan ninguna molestia visible en el animal.
Sin embargo, cuando los ruidos se vuelven constantes, muy intensos o se acompañan de temblores, la situación cambia. El temblor en un perro con ruidos abdominales suele indicar dolor o malestar significativo. La combinación de ambos signos rara vez es benigna y merece una evaluación cuidadosa. Los dueños suelen describir estos episodios como “tripas que suenan como si tuviera hambre, pero además tiembla y no quiere moverse”.
La clave está en observar el contexto: si tu perro acaba de comer, está relajado y los ruidos son leves, probablemente no haya de qué preocuparse. Pero si los sonidos aparecen junto con cambios de comportamiento, rechazo del alimento, vómitos o diarrea, debes actuar. La diferencia entre un borborigmo fisiológico y uno patológico no siempre es evidente, por eso es fundamental atender a las señales que acompañan al ruido.
Causas comunes de ruidos estomacales y temblores: de leves a graves
Las causas que provocan ruidos intestinales y temblores en perros abarcan un espectro amplio, desde problemas menores hasta emergencias que ponen en riesgo la vida. A continuación, las clasificamos según su gravedad para que puedas identificar mejor lo que le ocurre a tu perro.
Causas leves o transitorias
- Indigestión por cambio brusco de dieta: introducir un alimento nuevo sin transición puede generar gases y espasmos intestinales. El perro puede temblar ligeramente por la incomodidad, pero suele resolverse en unas horas.
- Estrés o ansiedad: situaciones como tormentas, visitas al veterinario o cambios en el hogar activan el sistema nervioso, alteran la motilidad intestinal y provocan ruidos. El temblor en estos casos es de origen nervioso, no digestivo.
- Ingesta de aire al comer muy rápido: los perros que devoran la comida tragan aire, lo que distiende el estómago y genera ruidos audibles. Si además hay temblor, puede deberse a la molestia de la distensión.
Causas moderadas que requieren atención veterinaria
- Gastroenteritis aguda: inflamación del estómago e intestinos, a menudo por infecciones bacterianas o víricas. Cursa con vómitos, diarrea, ruidos intensos y dolor abdominal que se manifiesta con temblores y postura encorvada.
- Parásitos intestinales: una carga parasitaria alta (giardias, ascárides) irrita la mucosa intestinal, produce gases y puede causar dolor cólico intermitente. Los temblores aparecen durante los episodios de dolor.
- Intolerancias alimentarias: algunos perros no digieren bien ciertos ingredientes (lactosa, gluten, proteínas concretas). La fermentación anormal genera ruidos y molestias que pueden llevar al temblor.
Los ruidos estomacales fuertes junto con temblores pueden ser el primer aviso de una pancreatitis aguda o una obstrucción intestinal, dos emergencias que requieren cirugía o ingreso urgente.
Causas graves: emergencias veterinarias
- Pancreatitis aguda: la inflamación del páncreas libera enzimas que digieren el propio órgano, causando un dolor abdominal intensísimo. Los perros afectados tiemblan, vomitan, adoptan una postura de “rezar” (con el pecho en el suelo y el trasero levantado) y pueden tener ruidos intestinales alterados. Esta condición puede desencadenar un fallo multiorgánico si no se trata a tiempo.
- Obstrucción intestinal por cuerpo extraño: huesos, juguetes o piedras pueden bloquear el intestino. Los ruidos que se escuchan son de lucha del intestino por mover el contenido, y el dolor provoca temblores, vómitos y ausencia de heces. La cirugía suele ser inevitable.
- Vólvulo o torsión gástrica: el estómago gira sobre sí mismo, atrapando gas y líquido. Se produce una distensión abdominal rápida, ruidos, eructos improductivos y temblores por el shock. Un caso clínico documentado describe cómo un perro con borborigmos, eructos intermitentes y flatulencia fue diagnosticado con vólvulo gástrico crónico, que se resolvió con gastropexia, según Suspected chronic gastric volvulus in a dog with normal gastric emptying of liquids (1987). Sin tratamiento inmediato, la torsión aguda es mortal en horas.
- Parvovirosis canina: esta infección vírica grave afecta sobre todo a cachorros no vacunados. Provoca diarrea sanguinolenta, vómitos, fiebre, decaimiento extremo y ruidos intestinales por la inflamación severa. Los temblores son reflejo del dolor y la deshidratación. Requiere hospitalización urgente.
Señales de alarma: cuándo acudir al veterinario
No todos los episodios de ruidos y temblores necesitan una visita de urgencia, pero hay signos que no debes ignorar. La regla general es: si tu perro tiembla y además presenta cualquier otro síntoma de los que se mencionan a continuación, busca atención veterinaria sin demora.
- Vómitos repetidos, especialmente si son biliosos o con sangre.
- Diarrea profusa o con sangre (melena o hematoquecia).
- Abdomen duro, distendido o doloroso al tacto: si tu perro se queja o se encoge cuando le tocas la barriga, es una señal de dolor agudo.
- Decaimiento extremo o colapso: el perro no se levanta, no responde a estímulos o parece desconectado.
- Fiebre (temperatura rectal superior a 39,2 °C) o hipotermia (inferior a 37,5 °C).
- Encías pálidas o pegajosas, indicativas de shock o deshidratación grave.
- Ruidos intestinales en el tórax: en casos excepcionales, los borborigmos pueden auscultarse en el pecho. Un estudio reciente demostró que este hallazgo permitió diagnosticar una hernia diafragmática peritoneopericárdica congénita en un perro, según A ventral diaphragmatic advancement technique to repair a large congenital peritoneopericardial diaphragmatic hernia in a dog (2024). Si los sonidos parecen venir de la zona torácica, acude de inmediato.
En ausencia de estos signos de alarma, si tu perro solo tiene ruidos moderados y un temblor leve que cede con el reposo, puedes intentar un manejo inicial en casa mientras monitorizas su evolución. Pero recuerda: el temblor sostenido siempre indica dolor o estrés, así que no lo subestimes.
NO ESPERES SI TIEMBLA Y TIENE EL ABDOMEN DUROLa combinación de temblores, abdomen tenso y ruidos intensos sugiere una emergencia quirúrgica como torsión u obstrucción. Cada hora cuenta.
- Retira el alimento sólido durante 12-24 horas para dejar reposar el sistema digestivo. No retires el agua.
- Ofrece agua fresca en pequeñas cantidades cada 30-60 minutos. Observa si bebe y si vomita después de beber.
- Vigila la postura y el comportamiento: anota si el temblor aumenta, si adopta posturas anormales o si aparece cualquier síntoma nuevo.
- Contacta con tu veterinario si el temblor no cede en 2-3 horas, si aparecen vómitos o diarrea, o si el perro se muestra cada vez más decaído.
Desde soyunperro.com recomendamos tener siempre a mano el teléfono de tu clínica veterinaria de confianza y, si es posible, el de un servicio de urgencias 24 horas. En situaciones de dolor abdominal agudo, el tiempo es un factor crítico.
Preguntas frecuentes
¿Los ruidos estomacales siempre indican enfermedad?
Para nada. Los borborigmos forman parte del proceso digestivo habitual y no tienen por qué preocuparte. La cosa cambia cuando esos sonidos son muy intensos, continuos o van acompañados de temblores, vómitos, diarrea o señales claras de dolor abdominal. Ahí sí conviene actuar.
¿El estrés puede causar ruidos y temblores en mi perro?
Puede, y bastante. Cuando un perro se estresa, el sistema nervioso simpático entra en acción y descoloca la motilidad intestinal, lo que acaba generando esos ruidos. Los temblores que aparecen en estos casos tienden a ser de cuerpo entero, y casi siempre van de la mano de jadeos, pupilas muy abiertas o el intento del animal de meterse en cualquier rincón a esconderse. Si el detonante es algo puntual, los síntomas desaparecen solos en cuanto la situación se calma.
¿Qué diferencia una gastroenteritis leve de una grave?
En la leve, el perro puede vomitar o tener diarrea de vez en cuando, pero sigue activo y bebe agua con normalidad. La grave es otra historia. Vómitos que no cesan, diarrea con sangre, fiebre, el animal completamente apagado y dolor abdominal fuerte con temblores. Ante cualquier duda, pide cita con el veterinario.
¿Puedo darle medicación humana para el dolor abdominal?
Ni se te ocurra. Los antiinflamatorios del botiquín de casa, ibuprofeno y paracetamol incluidos, son altamente tóxicos para los perros. Pueden provocar úlceras gástricas, dañar los riñones o el hígado y, en casos graves, llevar a la muerte. Nada de automedicación sin que un veterinario lo indique.
IMPORTANTE: Este artículo tiene carácter exclusivamente informativo y no constituye asesoramiento veterinario, nutricional ni conductual. Cada perro es diferente y solo tu veterinario de confianza puede orientarte sobre sus necesidades concretas.