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Es muy posible convivir en el hogar con más de un perro. Pero si todavía somos de “perro único” y estamos pensando en adoptar otro o hacer una acogida temporal es normal que nos surjan las dudas.

Es importante que sepamos hacer una presentación correcta y que tengamos en cuenta una serie de pautas para contribuir a una buena convivencia entre ambos perros. Estos recursos también sirven si ya conviven y se llevan mal.

¿Es conveniente adoptar un segundo perro?

Normalmente a los perros les gusta interactuar con sus congéneres y no suele resultar problemático, al contrario, tener en casa dos o incluso más. Pero hay que tener en cuenta el momento. Esto significa que si nuestro perro se encuentra en una situación especial, no es la mejor idea aumentar su estrés con un cambio tan significativo como un nuevo perro.

Por ejemplo, un perro muy mayor o enfermo no está en la mejor disposición para una nueva convivencia e incluso podría perjudicar su estado. Tampoco es bueno introducir otro perro si el nuestro presenta algún problema de comportamiento o es agresivo con sus congéneres. Hay que resolverlo antes.

De lo contrario podríamos encontrarnos con dos problemas en lugar de uno. Por lo demás, piensa en si puedes asumir los gastos de dos perros y si dispones de espacio y de tiempo para cubrir las necesidades de ambos.

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Consejos para elegir un segundo perro

En ocasiones es el segundo perro quien nos escoge a nosotros por diversas circunstancias. Por ejemplo, si simplemente llega al hogar sin planear, porque nos lo hemos encontrado en la calle. Pero otras veces su llegada es fruto de una decisión meditada. En este caso conviene buscar un perro similar al nuestro para facilitar la convivencia.

Nos referimos al tamaño, a la edad y, también, a su nivel de energía. Pero este aspecto es matizable, por eso es básico que conozcamos bien a nuestro perro y nos informemos lo más posible sobre el nuevo. Por ejemplo, si vivimos con un perro mayor o tranquilo, la desbordante energía de un cachorro puede resultarle insoportable.

En cambio, si nuestro perro adulto es muy activo, uno joven podrá aguantar su ritmo de juego. Por eso en ocasiones la compensación entre ambos facilita su adaptación. Respecto al sexo, lo ideal en una tenencia responsable es que estén castrados. De lo contrario es impensable mantener bajo un mismo techo un macho y una hembra enteros.

Cómo presentar un nuevo perro

El primer aspecto a considerar a la hora de la presentación es que estés tranquilo. Busca un momento en el que tengas tiempo para centrarte en el recibimiento sin interrupciones. El primer contacto entre los perros tiene que organizarse fuera del hogar. Necesitamos un territorio neutral en el que ambos se encuentren en igualdad de condiciones.

Por eso no hay que meter al nuevo en casa directamente, ya que es un territorio que ya tiene “dueño”. Como en estas situaciones tendemos a ponernos nerviosos sería ideal que los perros pudiesen olfatearse y reconocerse a su ritmo estando sueltos, sin nuestra intervención. Así no les transmitimos nuestra inseguridad a través de la correa.

Esto podría ponerlos en alerta y predisponerlos, en consecuencia, a una mala reacción. Observaremos su interacción con tranquilidad y sin intervenir. Resuelto el primer contacto, les pondremos las correas y daremos un paseo. Puedes llevar tú ambos perros o solicitar la ayuda de otra persona para que lleve al nuevo.

La llegada de un segundo perro a casa

Tras un buen paseo sin incidentes podemos dirigirnos al domicilio. Allí ya habremos preparado los accesorios para el recién llegado. Pon dos camas y dos bebederos. La comida no la dejes a libre disposición, pues podrían surgir conflictos, ya que se trata de un recurso básico que querrán defender.

Lo mismo sucede con los juguetes. Guárdalos de momento y vete distribuyéndolos tú según evolucione la situación. Suelta a los perros y déjalos tranquilos para que cada uno busque su sitio. Supervísalos, pero intervén solo si hay una agresividad manifiesta.

En ese caso, sepáralos y vuelve a intentar la interacción al día siguiente, empezando desde fuera de casa. A la hora de comer dale a cada uno su comedero. Si la situación es tensa, hazlo en estancias separadas.

Cómo reaccionar ante una pelea

Si sucede lo que más tememos, es decir, una agresión entre ambos, tenemos que actuar rápido retirando al perro agresor. Podemos tirar de su collar para apartarlo y llevarlo a otra habitación.

Si no nos atrevemos a intervenir, suelen separarse de inmediato si les arrojamos agua encima. Los perros tienen que permanecer separados hasta que estén completamente tranquilos.

En ese caso puedes reintentar la presentación desde el inicio o contactar con un profesional en comportamiento canino. Ten en cuenta que gruñidos o “amenazas” son normales en la convivencia y no requieren nuestra intervención. Esta se reserva para los casos en los que la agresión es efectiva y grave.

Cuando dos perros se llevan mal

Si ya vivimos con dos o más perros que no acaban de llevarse bien lo primero es repasar su rutina. Los perros necesitan de nuestra compañía y ver cubiertas sus necesidades básicas, lo que incluye tanto estimulación física como mental.

Es imprescindible que realicen ejercicio a diario. Esto incluye paseos con la correa, entre 2-3, pero, también, la posibilidad de correr y jugar sueltos. En cuanto a los recursos, la comida puede ser fuente de conflictos, de ahí que se recomiende ofrecerla a cada uno en su comedero, dejarla unos minutos y retirarla.

Si les das algún extra o juguete tiene que ser el mismo para ambos. Así mismo, cada uno debe disponer de su propia cama. La educación en obediencia es básica y no debes hacer diferencias entre los perros. Las normas de la casa son las mismas para todos. Estableciendo rutinas y reglas se disminuye el estrés y, como consecuencia, los conflictos.

Qué hacer para que se lleven bien

A veces encontramos situaciones del todo insostenibles en las que las personas parece que se han resignado a vivir como si fuesen irresolubles. Pero no lo son. Los veterinarios especializados en comportamiento canino o los etólogos pueden resolver este tipo de problemas.

También se encargan de dudas concretas que nos surjan durante el proceso de adaptación. Pero, eso sí, solucionar problemas de conducta requiere tiempo y paciencia. Si sospechas que un nuevo perro puede suponer un problema, opta por la acogida temporal.

De esta forma firmas un compromiso solo por un período de tiempo, el perro sigue estando bajo la tutela de la asociación protectora y si la convivencia es imposible se encargarán de ubicarlo en un nuevo hogar.