Una consulta que con frecuencia me encuentro en mi clínica diaria es la de perros que se rascan el hocico de manera frecuente. Unos utilizan sus propias patas para frotarse la zona, y otros se rozan contra paredes, el suelo u otros objetos de la casa.
Este comportamiento habitualmente se debe a que el perro tiene picor o molestias en ese área y es fundamental acudir a un veterinario lo antes posible para que determine la causa e instaure el tratamiento más adecuado antes que el perro sufra lesiones por rascado.
Estas son las principales causas de este comportamiento, que pueden ser totalmente inocuas o llegar a comprometer la vida de nuestra mascota.
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¿Por qué los perros se rascan o frotan el hocico?
El rascado o frotación del hocico con las patas o rozándose contra objetos, es un comportamiento bastante común en perros, y en algunas ocasiones puede ser indicativo de procesos patológicos graves que debemos detectar para poder actuar lo antes posible.
El hocico es la puerta de entrada de información desde el exterior para los perros, ya que emplean el olfato como principal sentido para captar estímulos externos. Por ello, al estar muy en contacto con el suelo y fuentes de infección, es una zona sensible a afecciones.
Alergias ambientales o atopia
Una de las causas más comunes de rascado de hocico en los perros son las alergias. El principal síntoma de una alergia ambiental es el picor cutáneo, y el hocico, al ser una zona del cuerpo bastante expuesta al contacto con partículas externas (alérgenos), suele ser un área generalmente afectada en los procesos alérgicos.
Cuando el rascado del hocico se debe a una alergia cutánea, observaremos que la zona está enrojecida y posiblemente haya inflamación o eccema de piel. Por lo general, veremos que el perro también se rasca o se lame otras zonas del cuerpo (zona inguinal, orejas, entre los dedos, etc.)
Enfermedades cutáneas
En caso de que el área del hocico esté afectada por algún proceso cutáneo que genere picor o molestias, desencadenará una conducta de rascado en el perro en un intento de aliviar la comezón de la zona.
Uno de los procesos cutáneos que con mayor frecuencia afecta al hocico de los perros jóvenes es el acné canino, provocando picor e incluso dolor, especialmente en la zona del mentón. En esta patología podremos observar pápulas (como granitos parecidos al acné humano) en la zona cercana al hocico.
Otros procesos cutáneos habituales que cursan con rascado del hocico son la infección por Malassezia de los pliegues de los belfos o faciales y enfermedades inmunitarias como el pénfigo foliáceo, que van acompañadas de picor y molestias en el área facial.
Si existe una enfermedad cutánea asociada al proceso de rascado, observaremos lesiones en la piel del perro como descamación, aparición de ampollas, enrojecimiento, etc.
Presencia de suciedad o secreciones
En ocasiones, en perros completamente sanos también podemos observar que restriegan su hocico en el sofá, las paredes o que se rascan con sus propias patas. Este comportamiento es habitual después de comer para eliminar los restos de alimento que puedan quedar en sus belfos o en la mañana para librarse de las legañas oculares.
Otras veces, el rascado del hocico está relacionado con la presencia de descargas nasales u oculares en procesos de resfriado, en los que los perros intentan eliminar el exceso de mucosidad con sus patas o frotándose con objetos.
Cuerpos extraños alojados en los orificios nasales
Si durante los paseos se introduce un objeto extraño en los orificios nasales de nuestro perro (espiga, algún insecto) podremos observar que se frotará de forma bastante insistente el área del hocico, y generalmente este comportamiento irá acompañado de estornudos más o menos frecuentes con el objetivo de expulsar esa materia extraña de su nariz.
Picadura de insectos (orugas)
Es habitual que en algún momento de su vida los perros reciban la picadura de algún insecto, ya que llevan el hocico a ras del suelo y sus paseos son por campo o parques, donde normalmente proliferan estos «bichos».
Las picaduras de avispas u orugas son bastante comunes y pueden llegar a provocar una gran inflamación en pocos minutos, por lo que si observamos que nuestro perro se rasca el hocico de forma insistente, debemos inspeccionar la zona y ver si comienza a haber inflamación para acudir lo antes posible a un veterinario.
Tumores nasales
Una causa menos habitual que puede provocar en ocasiones rascado del hocico en perros, es la presencia de un tumor en los senos nasales, ya que causa inflamación y molestias en el área y el perro busca aliviarlas mediante la frotación de su hocico.
Parestesia facial
La parestesia se define como la sensación de cosquilleo, calor o frío que se experimenta en la piel por alteraciones generalmente de tipo neurológico. Esta sensación anómala provoca una respuesta de intento de rascado del hocico en el perro y se restregará la zona de forma muy frecuente. Como posibles causas de parestesia facial canina podemos encontrar el hiperparatiroidismo (por estar los niveles de calcio elevados) o lesión de los nervios faciales.
Como veis las posibles causas de rascado de hocico son variadas y de diferente gravedad, por ello es muy importante que si observáis este comportamiento en vuestro perro acudáis lo antes posible a su veterinario para que determine su etiología.
Bibliografía
Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.
Señales de emergencia: cuándo el rascado del hocico requiere atención inmediata
Un perro que se rasca el hocico puede tener una pelusa, una alergia leve o algo bastante más serio. Distinguir uno de otro marca la diferencia. Hay tres situaciones concretas que pasan directamente a la categoría de urgencia veterinaria, y conviene tenerlas claras antes de que ocurran.
La primera es la hinchazón brusca del hocico. Si en cuestión de minutos el morro empieza a inflamarse y la hinchazón se extiende hacia los ojos o el cuello, estás ante una reacción alérgica severa o una picadura con componente anafiláctico. Fíjate en cómo respira el animal. Si jadea con esfuerzo o escuchas un silbido al inspirar, la respiración puede estar comprometida. No esperes. Al veterinario ahora.
El segundo motivo de alarma es el sangrado nasal que no cede. Unos minutos de presión suave con una gasa limpia bastan para frenar un vaso roto menor. Si la hemorragia sigue, puede que haya un cuerpo extraño que ha dañado estructuras más profundas, un tumor nasal activo o un trastorno de coagulación. Ojo con intentar extraer algo por tu cuenta. Sin control veterinario, maniobrar en esa zona empeora la hemorragia más de lo que ayuda.
Si el hocico se hincha en menos de 30 minutos y el perro tiene problemas para respirar, cada minuto cuenta. Es una urgencia real.
El tercero es más insidioso. Cuando el rascado intenso va acompañado de apatía, fiebre o encías pálidas, el problema ha salido del ámbito cutáneo. Detrás puede haber una infección que ha llegado a tejidos profundos, un absceso dental que se ha extendido a la circulación o una enfermedad sistémica. Un animal que combina el rascado con abatimiento total o inapetencia merece atención ese mismo día.
Si ves alguna de estas señales, lo primero es mantener al perro tranquilo e impedir que siga frotándose. Y nada de darle antihistamínicos o antiinflamatorios de uso humano. Las dosis son otras, los principios activos también, y lo que en personas resulta inocuo en perros puede ser directamente tóxico.
Qué hacer con el hocico irritado mientras esperas cita con el veterinario
Si el picor no lleva consigo ninguna señal de alarma pero tampoco remite, hay margen para actuar en casa antes de la consulta. La clave está en aliviar sin tapar lo que el veterinario tendrá que evaluar después.
- 1Moja una gasa estéril con suero fisiológico a temperatura ambiente y limpia la zona con suavidad. Alcohol, agua oxigenada y toallitas con fragancia, fuera de la ecuación.
- 2Si el perro no para de frotarse con las patas o contra los muebles, ponle un collar isabelino. Una herida abierta antes de llegar a la consulta solo complica las cosas.
- 3Con una linterna, echa un vistazo a los orificios nasales y a los pliegues del belfo. Espigas, semillas o secreciones espesas son las primeras sospechosas. Solo mirar, sin meter pinzas ni bastoncillos.
- 4Para bajar la inflamación, envuelve un par de cubitos de hielo en un paño limpio y apóyalo sin presionar sobre la zona afectada. Dos minutos de contacto, descansas, y repites si hace falta.
Nada de esto reemplaza lo que tiene que hacer el veterinario, pero llegar a la consulta con el hocico en mejor estado facilita el trabajo a todos. Apunta cuándo empezó el rascado, si cambiaste algo en la dieta o en el entorno del animal, y si otros perros o gatos de casa muestran algo parecido. Esos detalles orientan mucho a la hora del diagnóstico.
Picor en el hocico: ¿alergia alimentaria o dermatitis atópica?
Un perro que se rasca el morro de forma persistente puede estar diciéndonos cosas muy distintas. La dermatitis atópica y la reacción adversa al alimento comparten síntomas en la superficie, pero sus causas y su manejo terapéutico no tienen nada que ver.
La atopia viene de fábrica. Genéticamente, ese animal está hecho para sobrereaccionar a lo que respira: pólenes, ácaros del polvo, esporas de moho. Al inicio, el prurito tiene un carácter estacional y raramente se queda en el hocico; afecta también a las patas, las orejas y la zona inguinal. La alergia al alimento va por otro camino. Da igual el mes del año. El picor aparece cuando el perro come lo que le sienta mal, y puede hacerlo después de meses, incluso años, tomando ese mismo alimento sin dar señal alguna.
Según Adverse food reactions: Pathogenesis, clinical signs, diagnosis and alternatives to elimination diets (2018), cuando un perro tiene una reacción adversa a un alimento, los síntomas cutáneos más frecuentes se concentran en el prurito de la cara, las orejas, las extremidades distales y el abdomen. Ese mapa se solapa bastante con el de la atopia, y ahí está el truco: muchos casos se confunden durante semanas o meses hasta que alguien decide cambiar la dieta.
Los datos de The canine model of dietary hypersensitivity (2005) hablan de un 1% de la población canina con hipersensibilidad alimentaria mediada por IgE. La carne de vacuno, el pollo, la leche, los huevos, el maíz, el trigo y la soja encabezan la lista de los que más la provocan. El porcentaje es bajo, pero cuando el rascado no cede con los tratamientos habituales para la atopia, la alimentación pasa a ser la primera línea de sospecha.
Un análisis de sangre no sirve para diagnosticar una alergia alimentaria. Lo único que funciona es una dieta de eliminación estricta de 8 a 12 semanas. Un solo desliz —una golosina, un trozo de pan— y hay que empezar de cero. No hay atajos.
En consulta, la mayoría de los veterinarios prefieren descartar primero la alergia alimentaria, porque modificar lo que come el perro es bastante más manejable que eliminar ácaros o pólenes del entorno. Si el picor remite con la restricción, toca ir reintroduciendo ingredientes de uno en uno hasta dar con el que lo provoca. Si no hay cambios, el foco se desplaza hacia la atopia y sus protocolos específicos.
Parásitos externos que se ceban con el hocico de tu perro
Aunque tendemos a asociar los parásitos con el lomo o la base de la cola, varios de ellos muestran predilección por la zona facial. La piel más fina, la humedad de los pliegues labiales y el contacto constante con el suelo convierten el hocico en un blanco frecuente.
- Ácaros de la sarna sarcóptica (Sarcoptes scabiei): provoca un picor intensísimo que empeora por la noche. Las lesiones suelen empezar en los bordes de las orejas y extenderse hacia el hocico, los codos y el abdomen. Es contagiosa para otros perros y, en algunos casos, para personas.
- Ácaros Demodex: la sarna demodécica localizada puede afectar el mentón y los labios, sobre todo en cachorros. No suele causar tanto picor como la sarcóptica, pero la inflamación y la pérdida de pelo alrededor del hocico son evidentes.
- Pulgas: aunque prefieren la base de la cola, en infestaciones altas o en perros que olfatean mucho el suelo, las pulgas pueden concentrarse alrededor de la nariz y los belfos. La dermatitis alérgica a la picadura de pulga (DAPP) puede desencadenar rascado facial incluso con una sola picadura.
- Garrapatas: se adhieren con frecuencia en zonas de piel fina como las orejas y el contorno de los ojos. Una garrapata fijada cerca del hocico genera irritación local y el perro intenta desprendérsela frotándose contra superficies.
- Mosca de la arena (Leishmania): la leishmaniosis canina, transmitida por flebotomos, puede producir lesiones cutáneas en la cara, especialmente úlceras y descamación alrededor de los ojos y la nariz, acompañadas de picor variable.
La prevención antiparasitaria regular con productos de eficacia contrastada es la mejor defensa. Si tu perro se rasca el hocico y además presenta costras, calvas o enrojecimiento en otras zonas, coméntaselo al veterinario: un raspado cutáneo o una citología pueden revelar al responsable en minutos.
Enfermedades internas que se esconden detrás del rascado crónico del hocico
Hay perros que llevan semanas frotándose el morro y el veterinario ya descartó alergias, ácaros y cuerpos extraños. Cuando eso pasa, la búsqueda tiene que ir más adentro: hacia patologías internas que se expresan en la cara pero cuyo origen no está en la piel. Las dos más frecuentes y con peores consecuencias si se ignoran son la enfermedad dental en fases avanzadas y los tumores de la cavidad nasal.
Poca gente sabe que el sistema radicular de los premolares y molares del maxilar superior vive pegado a los senos nasales. Un absceso en esa zona puede abrirse camino hacia dentro y acabar fistulizando en la cavidad nasal, con todo lo que eso arrastra: secreción unilateral, dolor facial intenso y ese rascado continuo que cualquier dueño confunde con picor de piel. El perro se frota el costado porque tiene presión y molestia en profundidad. Ojo con esto, porque el diagnóstico se retrasa mucho cuando se busca la causa solo en la superficie. La enfermedad periodontal avanzada requiere una limpieza completa bajo anestesia y, en la mayoría de casos, extraer el diente comprometido para que el problema no reaparezca.
Los tumores nasales suponen alrededor del 1% de todas las neoplasias en perros, aunque ese porcentaje sube bastante en animales mayores y en razas dolicocéfalas —Collie, Galgo— que tienen el hocico más largo y estrecho. Al principio los síntomas despistan. Algún estornudo suelto, una ligera secreción acuosa, rascado facial que parece una alergia más. Con el paso del tiempo eso cambia: la secreción se vuelve purulenta o lleva sangre, el hocico puede deformarse visiblemente y el rascado se intensifica. Para llegar a un diagnóstico temprano hacen falta rinoscopia y pruebas de imagen, en especial el TAC.
Hay más causas capaces de mantener el rascado durante meses. Las infecciones fúngicas —la aspergilosis nasal sobre todo— actúan de forma parecida y se confunden fácilmente con procesos bacterianos. Algunas enfermedades autoinmunes con afectación mucocutánea, como el lupus eritematoso discoide, dejan lesiones características en el plano nasal. Y ciertos trastornos neurológicos que cursan con parestesia facial llevan al perro a rascarse sin que haya ninguna lesión visible en la piel. Cada uno de estos procesos exige un protocolo diagnóstico distinto. El veterinario tiene que explorar al animal en consulta; a distancia no hay manera de diseñarlo.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que el perro se rasque el hocico justo después de comer?
Después de comer y restregarse el hocico con la pata, va todo bien. Los perros hacen eso para limpiarse los restos que se quedan en los belfos, y dura un momento. Sin lesiones, sin más. Ahora, si el rascado sigue fuera del horario de comidas o parece no tener fin, hay que buscarle una explicación.
¿Puedo usar crema hidratante en el hocico si lo veo reseco?
Sin hablar antes con el veterinario, mejor no arriesgarse. Las cremas de uso humano llevan fragancias, conservantes y principios activos que pueden irritar la piel del perro, y si encima se lame —que lo va a hacer—, la cosa puede complicarse. Para eso existen bálsamos formulados específicamente para ellos, sin ninguno de esos ingredientes problemáticos.
¿Puede ser un tic nervioso lo que le hace rascarse el hocico?
Puede serlo, sí. Cuando hay ansiedad de fondo o estrés crónico, algunos perros acaban frotándose la cara contra el sofá, las patas o el suelo una y otra vez. Aun así, antes de pensar en un origen conductual, hay que descartar causas físicas. El veterinario es el primer paso, siempre.
¿Cuánto tiempo tarda en curar una herida de rascado en el hocico?
La respuesta depende de lo profunda que sea la herida y de si el animal deja de rascarse. Con cuidados correctos, una rozadura leve puede cerrarse en 3-5 días. El problema es que si el perro sigue insistiendo, la herida no cierra, puede infectarse y acaba cronificándose. El collar isabelino y tratar lo que esté provocando el rascado van de la mano; sin las dos cosas a la vez, la recuperación se complica.


