¿Te ha pasado que cuando te dispones a descansar un rato en tu sofá favorito tu perro se te pega hasta que consigue ocupar tu sitio? ¿O acaso estás durmiendo cuanto te despierta porque ocupa toda la cama?

A continuación te explicamos por qué tu perro se empeña en quitarte el sitio y qué puedes hacer para solucionarlo. Lo primero que tienes que tener en cuenta es que todo empieza porque el perro es un animal social, diseñado para vivir en compañía.

El vínculo perro-humano

Todavía nos falta mucho por saber de la relación entre perros y personas. Lo que está claro es que se trata de una unión larga y muy especial entre ambas especies. Los estudios neurológicos más recientes han conseguido determinar que para los perros somos parte de su familia.

Aunque, eso sí, tienen claro que no somos perros. Digamos que, en su cerebro, hay un compartimento destinado para nosotros y otro para sus congéneres. Aunque parece difícil de objetivar, los descubrimientos científicos están dejando claro que los perros nos quieren.

Pero no nos quieren solo guiados por un interés puramente material. Es decir, independientemente de que les proporcionemos cobijo y comida, sienten afecto hacia nosotros. Nos quieren desinteresadamente.

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Tener un perro en tu casa

¿En qué se traduce la relación que los perros mantienen con nosotros a la hora de la convivencia en el hogar? En primer lugar, como animales sociales que son, necesitan compañía para su bienestar. Gracias al proceso de domesticación nosotros nos hemos convertido en su referente.

Toda la afectividad y las necesidades que los perros buscan en la interacción con otros ejemplares se vuelcan, por lo tanto, en sus cuidadores. Incluso más que en sus propios congéneres, como han demostrado los estudios al respecto. Esto quiere decir que, por ejemplo, si el perro siente miedo o inseguridad, nos buscará a nosotros preferentemente.

De ahí que no deba sorprendernos lo más mínimo que nos siga por toda la casa o que se empeñe en estar siempre lo más próximo a nosotros que sea posible. Aunque eso implique terminar por robarnos el sitio. Podemos considerarlo una conducta normal.

La importancia del descanso de los perros

La domesticación ha conseguido que los perros mantengan toda su vida unas características propias de la etapa juvenil. En otras palabras, son eternos cachorros. Para ellos dormir o descansar al lado de su cuidador es lo más normal del mundo.

Incluso un perro que no pueda acceder al sitio que considera preferente intentará tumbarse lo más cerca posible de su cuidador. Tiene su explicación en la conducta de los lobos. Lógicamente, mientras son pequeños duermen juntos. Una vez abandonan la guarida en la que nacen, mantienen la costumbre de dormir sin perderse de vista.

Solo un lobo expulsado de la manada se ve en la obligación de alejarse. Por eso nuestro perro simplemente no concibe que no le permitamos estar en nuestro sitio. El rechazo que siente puede aminorarse si hay otros perros en el hogar, pues pueden descansar juntos, o si le permitimos descansar cerca de nosotros.

Qué hacer si tu perro te quita el sitio

Qué hacer en esta situación es una cuestión personal. Es decir, si no te molesta que tu perro te duerma encima o casi no te deje sitio en el sofá, perfecto. Pero también puedes optar por impedir su acceso a estos lugares. En cualquier caso, la decisión tiene que ser tomada en conjunto por todos los componentes del hogar y hay que mantenerla siempre.

Si se decide que no puede subir al sofá, pero alguien se lo consiente, el perro no entenderá por qué a veces sí y otras no. El resultado es que lo intentará siempre y surgirán los problemas. Para enseñarle a no subir junto a nosotros emplearemos siempre la fórmula de premiar cuando lo hace bien, en vez de reñir o castigar.

Por supuesto, aunque hayamos decidido permitir que nos acompañe en la cama o en el sofá, si para conseguir ocupar nuestro sitio nos gruñe o intenta morder, debemos reconducir esta conducta. Aunque se trate de un perro de tamaño pequeño. Eso sí, las correcciones tienen que hacerse desde el elogio y nunca con violencia verbal ni mucho menos física.

Dependencia excesiva del perro

Un perro equilibrado va a buscar nuestra proximidad, lo que puede incluir tumbarse a nuestro lado, ya sea en el sofá, en la cama o, en general, en cualquier localización en la que nos tenga a tiro. Pero también puede quedarse solo sin ningún problema. En cambio, algunos ejemplares manifestarán una gran dependencia.

Esta se acaba por convertir en un trastorno a nivel psicológico conocido como ansiedad por separación. Los perros afectados pueden expresar diferentes problemas de comportamiento. En concreto, la ansiedad por separación se caracteriza porque el perro no tolera quedarse solo. En ausencia de su cuidador se vuelve loco.

Ladra, aúlla, lloriquea, destroza todo lo que alcanza, orina y defeca en el interior del hogar, etc. Pueden seguirse unas pautas generales para solucionarlo, pero suele ser necesaria la intervención de un especialista. Busca un etólogo o experto en conducta canina, también si tienes dudas sobre cómo educar a tu perro.

Bibliografía
Berns, Gregory. 2013. How dogs love us. Melbourne. Scribe Publications.
 Morris, Desmond. 1988. Observe a su perro. Barcelona. Plaza & Janés.