A todos nos gusta que nuestro perro nos obedezca y sea capaz de realizar algunos truquillos, como sentarse o darnos la pata. Pero no todos los cuidadores son conscientes de que estas habilidades no van a surgir en el perro de manera espontánea.

Además, la obediencia a distintas órdenes no solo es un pasatiempo. Tendría que ser una obligación para cualquier cuidador y cualquier perro, ya que favorece enormemente la convivencia. A continuación explicamos cómo conseguir que un perro se siente y se tumbe.

La importancia de educar a tu perro

En cuanto adoptamos a un perro debemos ponernos como objetivo su educación. No se trata de convertirlo en un perro circense, de salvamento o de defensa, ámbitos que requieren un adiestramiento profesional. Pero todo perro, independientemente de su edad o su tamaño, debe aprender unas órdenes básicas.

Ejemplos son acudir a nuestra llamada, sentarse, tumbarse o permanecer quieto. El objetivo no es impresionar a las visitas, sino ayudar al perro a desenvolverse en un mundo de humanos. En otras palabras, los perros tienen dificultades para entender nuestros gestos y no comprenden la mayoría de nuestro vocabulario.

En medio de todo ese ruido, distinguir palabras o gestos les proporciona tranquilidad. Por fin saben qué hacer, qué se espera de ellos y qué pueden esperar de nosotros. La previsibilidad para ellos es muy importante, de ahí el valor de todas aquellas medidas que favorecen su rutina.

Bases para la educación canina

Hay algunas consideraciones a tener en cuenta antes de iniciar la educación de nuestro perro para que esta resulte exitosa. En cualquier caso, de tener alguna duda, hay que buscar el asesoramiento de un experto en comportamiento canino o un etólogo. En general, estas son las bases:

  • Todos los perros cuentan con capacidad de aprendizaje tanto si son cachorros como si se trata de ejemplares adultos o incluso ancianos.
  • Nuestra actitud es fundamental. La sesión de educación debe hacerse siempre con tiempo y tranquilidad, prestándole al perro toda nuestra atención.
  • Estas clases tan solo van a durar unos minutos, ya que el perro no va a conseguir concentrarse por más tiempo.
  • Hay que programarlas y establecer un calendario que vaya de menos a más dificultad.
  • La clave está en premiar las conductas que queremos que el perro repita e ignorar aquellas que entendemos como negativas.
  • Por supuesto, nunca hay que gritar ni muchísimo menos utilizar la violencia contra el perro.

Cómo enseñar a un perro a sentarse

Si escogemos la orden de “sentado” como una de las básicas para enseñar a nuestro perro, y así se recomienda, podemos ayudarnos de premios en forma de comida. Para aumentar el interés del perro por ellos lo ideal es planificar la sesión en un momento en el que tenga hambre y no justo después de darle de comer.

Los perros también pueden premiarse con caricias o palabras de felicitación, pero hay que reconocer que la comida les supone un estímulo más potente, aunque los premios no pueden superar el 10 % del total de calorías de la dieta al día. Así mismo, hay que controlarlos en los perros con obesidad.

Mostrar comida al perro situado enfrente y mover la mano hacia su cola mientras avanzamos el cuerpo hacia él, hace que se siente. Entonces premiamos y decimos “sentado” o “sienta”. También podemos apoyar la mano sobre la grupa para incentivarlo a sentarse y premiar en cuanto lo haga. Repitiendo la secuencia sentarse-premio, acaba por aprenderlo.

Enseñar a tu perro a tumbarse

Es mejor que esta orden se enseñe cuando el perro ya maneje perfectamente la de sentado. De esta manera podemos iniciar la sesión pidiéndole que se siente. Con comida en la mano delante de su hocico lo guiaremos a la posición de tumbado, haciendo que se estire hacia ella y descienda hasta el suelo.

En cuanto adquiera la postura deseada, justo y solo entonces, diremos la orden y premiaremos, para que sepa exactamente qué es lo que queremos que repita. Volveremos a hacer el ejercicio unas cuantas veces.

Si comenzamos por la posición de sentado también nos sirve para repasar esa orden. La palabra a utilizar puede ser “tumba”, “tumbado” o “platz”. En cualquier caso, siempre tiene que ser la misma.

La forma de enseñar las órdenes básicas

Por último, es fundamental que demos siempre la orden utilizando la misma palabra, pronunciada con toda claridad, que no gritada. Se aconseja que también se acompañe de un gesto, siempre el mismo. Por ejemplo, bajar nuestra mano extendida hacia el suelo. Una vez el perro se sienta y se tumba en las sesiones, iremos complicando el ejercicio.

Para ello podemos hacerlo con distracciones, en la calle, con otros perros presentes, premiando solo con la voz, etc. Recuerda aumentar la dificultad siempre de forma paulatina y no avances sin que haya aprendido bien la orden en la que estás trabajando. Termina cada sesión siempre con premio, ordenando al perro algo que haga perfecto para poder felicitarlo.