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A los amantes de los perros nos cuesta resistirnos a correr a acariciar a todo ejemplar con el que nos cruzamos, independientemente de si lo conocemos o no. Pero lo mejor es que refrenemos nuestro impulso inicial, ya que podríamos importunar al perro.

Y es que es básico que sepamos cómo acercarnos a perros que no conocemos, no solo porque podemos llevarnos un susto, sino como forma de respeto hacia el animal. A continuación explicamos cuál es la mejor manera de presentarnos a un perro desconocido.

Diferentes personalidades de los perros

En este artículo vamos a dar unas pautas generales para aproximarnos a un perro que no conocemos, independientemente de si está solo o en compañía de su cuidador. Pero, por supuesto, cada perro, al igual que cada persona, tiene un carácter único. Por eso, aunque aprendamos cómo presentarnos, siempre hay que mantener la atención.

En primer lugar, fíjate en el comportamiento que manifiesta el perro o, si está acompañado, en las indicaciones de su cuidador. No solo un perro agresivo puede reaccionar mal al contacto. Los perros muy tímidos o miedosos tampoco van a querer nuestra interacción. Aunque no esté en su intención atacarnos, igualmente debemos respetar su personalidad.

Ser capaz de establecer contacto con un perro desconocido no tiene mucha trascendencia en nuestro día a día, pero es muy importante si, por ejemplo, colaboramos con una asociación protectora y necesitamos aproximarnos a un perro para sacarlo de la calle. En estos casos, de la corrección de nuestra conducta depende la seguridad del perro.

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La comunicación canina

Antes de actuar, observa. Los perros no pueden hablarnos pero sí se comunican con nosotros de múltiples y eficaces maneras, a poco que nos fijemos. Así, en ausencia de palabras los perros desarrollan una comunicación visual, auditiva u olfativa. Mirándolos y escuchándolos podemos saber si es buena idea acercarnos o no:

  • Puedes acercarte si: el perro está tranquilo, con la cola quieta y colgante, olfatea su entorno o hacia nosotros y no muestra ninguna intención de huir. En otras palabras, nuestra presencia no parece perturbarlo.
  • Aléjate si: intenta escaparse, inicia señales de apaciguamiento, como entornar los ojos, bostezar, apartar la cabeza o darte la espalda, o, por el contrario, los signos son de alerta, con el cuerpo tenso y quieto, el pelaje erizado, la cola y las orejas erguidas o, por supuesto, gruñe, enseña los dientes o ladra.

Protocolo para acercarse con seguridad a un perro desconocido

Estas pautas de comportamiento pueden iniciarse si el perro está receptivo. En caso contrario, nunca te acerques. Tampoco lo hagas si está con su cuidador y este te indica que no lo hagas. La maniobra de acercamiento siempre tiene que hacerse despacio, con movimientos lentos y calibrando la reacción del perro a cada paso.

Si en algún momento mostrase algún signo de rechazo, simplemente nos alejaremos. Nunca hay que forzar el contacto. Podríamos poner en peligro la seguridad del perro, por ejemplo si escapa corriendo, o la nuestra, si provocamos una reacción agresiva. Por otra parte, asegúrate de que te está viendo.

Si nos acercamos de manera sorpresiva igualmente podríamos desencadenar una mala reacción. Hay que aproximarse de manera lateral. Si hablamos, la voz tiene que sonar tranquila, suave y a bajo volumen. Evita mirarlo a los ojos directamente, ya que para los perros es un acercamiento demasiado agresivo, amenazante y directo.

El contacto físico con el perro

Para establecer un contacto físico directo no debemos lanzarnos a tocar al perro. Más bien hay que proponer un acercamiento y dejar que sea él quien dé el paso de tocarnos. Para ello podemos agacharnos, de forma que no le intimide nuestro tamaño, y ofrecerle la mano con la palma hacia arriba y por debajo de su cabeza.

La palma vuelta y desde arriba puede resultarle amenazante. Si te agachas, no te sientes o apoyes sobre la mano libre por si tuvieras que apartarte rápido si se produjese una reacción imprevista.

La distancia que supone la longitud de nuestro brazo es la adecuada porque es la que respeta el espacio íntimo del perro, el que le confiere seguridad. Será buena señal que acepte nuestra mano y comience a olfatearnos. Recuerda que si en ese momento el perro nos rechaza, no lo forzaremos y suspenderemos el intento de establecer contacto.

Tocar perros por la calle

Si se dan las condiciones que hemos explicado hasta ahora, sí podríamos empezar a acariciar al perro con suavidad y sin perder de vista sus reacciones. Pero tampoco es obligatorio. Nuestra presentación puede terminar ahí.

De hecho, hay perros que aceptarán nuestro acercamiento pero no estarán cómodos con un contacto físico demasiado íntimo. En ese caso, como siempre, no hay que forzar. Si, al contrario, lo vemos receptivo y el cuidador no pone objeciones, podemos pasarle la mano por la zona del cuello o la cabeza, en un contacto breve y lento.

No vayas a más, es decir, no intentes tocar otras zonas ni alargues la sesión ni mucho menos lo abraces o le des besos. Recuerda que no es tu perro. Si hablas, sigue la pauta de utilizar un volumen bajo y un tono tranquilo.

Bibliografía
Morris, Desmond. 1988. Observe a su perro. Barcelona. Plaza & Janés.