Cómo hacer que dos perros macho se lleven bien

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Algunos cuidadores muestran reticencias a la hora de convivir con dos perros macho en el mismo domicilio, pues está muy extendida la idea de que pueden surgir problemas entre ellos de manera inevitable.

Sobre todo cuando no llegan los dos a la vez. Pero no es cierto. Es perfectamente posible la convivencia entre ambos perros, pero hay que tener en cuenta algunas recomendaciones para facilitarla y evitar que surjan conflictos.

La importancia de educar a un perro

Todavía no todos los cuidadores son conscientes de la importancia que tiene ofrecerle al perro una buena educación y como esta es clave a la hora de prevenir tanto problemas de convivencia como conflictos con otros perros, que es el caso que nos ocupa.

Algunas personas identifican la educación con los trucos circenses. Es decir, no educan a su perro porque creen que la educación es sinónimo de que aprendan a hacerse el muerto, rueden sobre sí mismos o les lleven las zapatillas. Pero se olvidan de que la educación es mucho más.

Otros, simplemente conviven con un perro de raza mini y no les importa que les salte encima o incluso les muerda debido a sus reducidas dimensiones. Estos olvidan que un perro, por muy pequeño que sea, sigue siendo tan perro como el gigante Mastín.

La socialización del perro

Educar, pero, también socializar, ejercitar y estimular, deben ser obligaciones para los cuidadores de perros. Tan importante como alimentar o proporcionar asistencia veterinaria. Son pilares fundamentales, no solo para la convivencia, sino para el bienestar del perro, que necesita la previsibilidad.

La educación y la socialización le proporcionan conocimientos sobre el mundo que lo rodea y tranquilidad a la hora de enfrentarse a nuevas situaciones. Socializar supone, en otras palabras, exponerlo a diferentes estímulos, ruidos, personas, animales, escenarios, etc.

De esta forma se acostumbrará a todos ellos durante la etapa en la que mejor puede asumir estas experiencias como positivas. Aunque el perro está en continuo aprendizaje durante toda su vida, hay un período crítico para la socialización que comprende de las tres a las doce semanas de edad.

El comportamiento en el perro

Como es bien sabido, los perros son animales sociales que viven en manadas. Por eso, en ejemplares equilibrados, en principio no tiene por qué surgir ningún problema en la convivencia de varios ejemplares, independientemente de su sexo. Además, para los perros nosotros somos su principal referencia, por encima de sus propios congéneres.

Esto quiere decir que nos van a buscar en primer lugar para pedir comida, protección, cariño, etc. Si nosotros somos capaces de administrar nuestras atenciones y recursos de forma equilibrada y, además, hemos invertido esfuerzo y tiempo en socializar y educar, contribuiremos a evitar los conflictos potenciales entre ambos perros.

La buena convivencia entre dos perros

Otro aspecto importante a la hora de conseguir armonía entre los perros del hogar es atender a sus propias características. Así, si convivimos con un perro anciano igual nuestra idea es adoptar un cachorro pensando en cuando el mayor no esté. Pero, aunque a algunos perros mayores les rejuvenece la presencia de uno joven, en otros sucede lo contrario.

Sobre todo si tienen alguna enfermedad, puede suponer un factor de estrés. La energía de un cachorro puede acabar con su paciencia y desencadenar un ataque. Normalmente será un aviso y el cachorro resultará ileso, pero estamos estresando a un perro mayor que necesita tranquilidad. Por eso es importante que ambos animales tengan una energía parecida.

Así el incansable no agobia al otro. Puede funcionar que los perros sean polos opuestos en cuanto a carácter. Si convivimos con uno de fuerte personalidad, mejor que el segundo sea más dulce. Además, hay que ver el tamaño. Si pensamos que puede haber conflictos, es mejor no juntar un perro de 30 kg con otro de 10. De pelearse los daños serían graves.

¿Cómo presentar a dos perros?

Si ya convivimos con un perro y vamos a añadir un nuevo miembro al hogar, es buena idea presentar a los dos animales fuera de casa. Introducir directamente a un perro en el hogar de otro puede llevar al primero a adoptar una actitud defensiva. El perro nuevo también estará más nervioso.

Por eso un encuentro en un parque y poder hacer juntos un largo paseo o una intensa sesión de juego sirve para cansar y tranquilizar a los dos, de forma que entren en la casa con otra predisposición. En el hogar contrólalos. Cada uno debe tener su cama, su comedero e incluso sus juguetes.

Qué hacer si mis perros se pelean

Es raro que dos perros equilibrados lleguen a la agresión. La mayoría de las veces lo que se observan son avisos como gruñidos o marcajes. Estos pueden ocurrir entre perros que se acaban de conocer pero también en aquellos que llevan un tiempo conviviendo, aparentemente sin ningún problema. Lo primero es que mantengamos la calma.

Es normal que estos avisos se queden en ese gesto, con lo que no tendremos que intervenir, pero sí intentar encontrar el desencadenante. Igual se debe a que ambos perros quieren una misma cama. Mejorando las condiciones de ambas, es probable que solucionemos el problema. O puede que necesiten quemar energía saliendo más a la calle, etc.

Separar una pelea de perros

En el poco frecuente caso de que ambos perros se agredan verdaderamente, puede servir con llamarlos para que se separen. Claro que para ello deben estar bien educados. Si no, lo ideal sería que dos personas sujetasen y separasen a la vez cada uno a un perro.

De no ser posible porque estás solo, puedes recurrir, si no ves clara la separación, a echarles un vaso de agua encima. Suelen huir al momento debido a la sorpresa. Después, contrólalos y, si detectas cualquier signo de agresividad, mantenlos separados hasta que se tranquilicen. Si el problema no se soluciona, acude a un profesional del comportamiento canino.

Bibliografía
Morris, Desmond. 1988. Observe a su perro. Barcelona. Plaza & Janés.

Auxiliar Técnico Veterinaria y presidenta de una protectora de animales. Desde niña mis intereses giraron alrededor de los animales, la lectura y la escritura, por eso me formé para ejercer como ATV y me doctoré en Filoloxía Galega. Además, estoy vinculada a la protección animal a través de protectoras. En la actualidad soy casa de acogida de siete perros y cinco gatos. Escribir sobre perros es una forma de compartir los conocimientos que he adquirido sobre ellos a lo largo de los años, a la vez que me permite unir mis profesiones.

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