Que tu perro te lama es lo más normal del mundo. Prácticamente todos los cuidadores lo interpretamos como un gesto de cariño,  aunque nos guste más o menos. Pero lo cierto es que el lamido del perro tiene muchos significados.

Básicamente podemos dividirlos en los referentes a la alimentación, la higiene, la comunicación, el afecto o el saludo. A continuación repasamos el origen del lamido canino y qué quiere decirnos con él el perro ¿Empezamos?

El origen del lamido del perro

En cuanto los cachorros vienen al mundo los recibe la lengua de su madre. La perra rompe la bolsa en la que nacen si todavía está íntegra, corta el cordón umbilical con los dientes y comienza a lamer con vigor a su pequeño.

De esta manera lo limpia y lo incita a respirar. Además, varias veces al día pasará su lengua por la zona genital. Los perritos no evacúan ni defecan solos y esta acción de la lengua materna es imprescindible para estimularlos.

El contacto estrecho con su madre les proporciona una sensación de seguridad y de bienestar que va a perdurar durante toda su vida. Más adelante, cuando los cachorros comienzan a probar alimentos sólidos, el lamido también juega un papel importante.

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Señal de comunicación canina

Los perros no hablan pero disponen a cambio de unas enormes capacidades comunicativas. La lengua forma parte de su sistema de comunicación. Pero esto no implica que todos los perros tengan que lamer continuamente. Cada uno tiene su carácter y, en función de él, tendrán una tendencia mayor o menor a lamer.

Como animales sociales que son, privilegian las interacciones con miembros de su especie e incluso con los de otras, como es nuestro caso. El lamido les permite interactuar y posee diferentes significados que podremos interpretar teniendo en cuenta el contexto.

Cómo pide comida el perro

A partir de las 3-4 semanas de vida los cachorros, aunque siguen basando su dieta en la leche materna, comienzan a interesarse por la comida que consume su madre. En los lobeznos se ha observado que cuando la madre regresa a la guarida, los pequeños comienzan a lamerle el hocico y a darle con las patas delanteras en la cara.

Esto la incita a regurgitar y así ellos pueden probar los alimentos semidigeridos. Este comportamiento de masticar la comida y ofrecérsela a las crías también se ha constatado en los humanos. En este intercambio se sitúa el origen del beso.

Antes de comer

El perro puede lamerse y relamerse cuando sabe que está a punto de comer. Los perros enseguida memorizan nuestras rutinas y por eso no les cuesta nada identificar cuándo es hora de que les llenemos el comedero.

Y, dado que la digestión comienza en la boca, el perro se anticipa y empieza a lamerse y a producir saliva. Este mismo comportamiento también se observa ante la presencia de alimentos que le resultan apetecibles o cuando intuye que está a punto de comer.

Demostración de cariño

Tanto para perros como para personas la petición de comida que era en sus orígenes el lamido se ha transformado en una demostración de afecto. El perro utilizan el lamido con otros perros, animales o personas.

Nosotros lo recibimos e interpretamos como una muestra de cariño que nos hace sentir bien y aumenta nuestro vínculo con él. Por ello respondemos acariciándolo, hablándole con cariño o sonriendo. De esta forma reforzamos la conducta. En otras palabras, lo premiamos por lamernos, por eso el perro lo repite.

El saludo

Es muy habitual que el perro nos lama cuando regresamos a casa, aunque solo hayamos estado fuera unos minutos. Además, busca el contacto con nuestra cara, lo que también puede hacer con otros perros con los que coincida.

Permitir que nos lama o no la cara es una cuestión personal, pero lo que no debemos consentir es que nos salte encima. Podría lastimarnos a nosotros o alguna otra persona a la que reciba de la misma manera. Por eso es un comportamiento que no debemos reforzar aunque se trate de un cachorro, que crecerá, o de una raza pequeña.

Para corregirlo lo mejor es ignorar la conducta. No le hagas ningún caso hasta que esté tranquilo, con las cuatro patas en el suelo o sentado. Entonces prémialo. Así sabe qué comportamiento es el que quieres y se esforzará por repetirlo.

Las señales de calma

A veces los perros se lamen su propio hocico en lo que se conoce como una señal de apaciguamiento, que está dirigida a disminuir la tensión que siente en ese momento. Normalmente el gesto lo hace sacando la lengua muy poco, con lentitud y varias veces seguidas.

Lo hace porque algo lo está estresando y quiere concluir la situación sin sufrir ningún daño. Por ejemplo, el perro se lamerá si un desconocido comienza a acariciarlo. Otras señales de apaciguamiento muy comunes son el bostezo o girar la cabeza en dirección opuesta.

Ritual de aseo

No es extraño que los perros se laman a sí mismo o a otros, personas incluidas, cuando perciben algo diferente sobre el cuerpo. Un ejemplo típico es una herida. Los perros tienden a lamerlas hasta dejarlas relucientes.

El problema es que la humedad no favorece la cicatrización y las bacterias presentes en su boca pueden desencadenar una infección. Además, de ser el caso, pueden arrancarse los puntos de sutura. Es lo que explica que se aconseje el uso del collar isabelino para evitar este riesgo.

¡Mi perro lame todo!

La boca de los perros también les sirve para explorar su entorno. Con la lengua no solo perciben sabores, sino que pueden intensificar los olores. Por eso no es raro ver a los perros lamer alguna sustancia interesante, como la orina que puede haber dejado otro perro.

De esta forma la derivan a un órgano especial, el de Jacobson o vomeronasal, lo que les ayuda a extraer toda la información que necesitan. También pueden lamernos a nosotros cuando hemos tocado alguna comida apetecible para ellos o llegamos a casa y traemos un olor interesante.

Comportamiento de sumisión activa

Algunos perros más inseguros pueden utilizar el lamido para aproximarse a un perro que no conocen. En ese momento retoman la conducta de los cachorros que pedían comida a los adultos.

Así, se acercarán al otro perro encogidos, casi pegándose al suelo para hacerse pequeños. Después alzan la cabeza hacia la boca del otro perro. De esta forma inhiben un posible ataque.

Enfermedades comunes

Cuando un perro se lame y relame repetidas veces puede estar sintiendo náuseas o arcadas. Normalmente veremos que también se baba o se le contrae el abdomen como si fuese a vomitar, aunque no siempre lo consiga.

Se trata de un síntoma que puede presentarse en diferentes patologías como tratornos digestivos o la presencia de cuerpos extraños. Si no remite o hay otros síntomas, acude al veterinario. Por otra parte, el lamido compulsivo tanto del propio cuerpo como de cualquier objeto puede indicar un problema psicológico.

En ese caso hay que revisar las condiciones de vida del perro y asegurarnos de que le proporcionamos la suficiente estimulación tanto a nivel físico como mental. Un veterinario especializado en comportamiento canino o un etólogo pueden ayudarte.

Bibliografía
Morris, Desmond. 1988. Observe a su perro. Barcelona. Plaza & Janés.