¿Dónde y cómo acariciar a un perro para que se relaje?

Saber dónde y cómo acariciar a un perro para que se relaje es esencial para la salud de tu mascota. Algunas situaciones pueden producirle estrés, nerviosismo o miedo, y no siempre tendrás a mano remedios caseros para relajarlo, como manzanilla o feromonas ambientales.

Por esta razón, conocer los puntos del cuerpo que lo relajan te permitirá brindarle tranquilidad en situaciones complicadas. Tu perro te agradecerá estos útiles masajes, pues les encanta recibir caricias y mimos. ¿Quieres saber cómo hacerlo? ¡Vamos allá!

Motivos por los que acariciar a un perro

Darle un pequeño masaje a tu perro trae muchos beneficios para los dos. En primer lugar, es una actividad que podéis compartir juntos. Como el objetivo es relajarle, se transmitirán de forma mutua una sensación de paz, así que tú también saldrás más tranquilo.

Además, durante una sesión de caricias, tu presión disminuye y tu cuerpo secreta endorfinas y dopamina, encargadas de aliviar el dolor, liberar la euforia y producir satisfacción.

En el día a día, existen diversas situaciones que pueden causar nerviosismo o estrés en tu perro: el sonido de los coches, pasar demasiado tiempo solo en casa, alguna incomodidad o situación tensa sufrida con otras mascotas, ruidos fuertes, etc.

Por esta razón, acariciar a tu perro o acostumbrarlo a recibir masajes le permitirá liberarse de esta tensión y estar más tranquilo. Puedes convertirlo en una rutina diaria, dedicándole entre 10 y 15 minutos al final de cada jornada.

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¿Cómo acariciar a tu perro?

Establece un lugar de la casa donde poder realizar esta actividad. Lo ideal sería que esté alejado de ruidos, como la televisión y los automóviles. Además, tu perro y tú debéis sentiros a gusto. Una habitación tranquila y libre de ruidos es una excelente opción.

Elige una zona del suelo con una alfombra. Si no tienes en casa, coloca una toalla limpia sobre el suelo, puedes elegir una que en adelante utilices para las sesiones. Es más efectivo si lo haces tras el paseo diario, para que ya haya drenado su energía.

Permite que tu perro se eche a gusto y realiza las caricias utilizando tus manos. No deben ser superficiales, hunde tus manos en el pelaje, acariciando en el mismo sentido en que crece, para evitar que tus dedos se enreden o dar tirones molestos.

¿Dónde acariciar a tu perro para que se relaje?

Al igual que te ocurre a ti, hay ciertos lugares que a tu perro le resultan más agradables para recibir los masajes o caricias. Acariciar a un perro en la cabeza es una buena forma de empezar, baja desde ahí hasta la columna, el lomo y termina en la cola, con una caricia corrida.

Repite varias veces esta caricia general antes de empezar con los masajes más localizados. Seguir con movimientos de este tipo es muy útil cuando tu perro está muy nervioso o demuestra miedo. Además, esta técnica es efectiva cuando quieres acariciar a un perro para que se duerma.

En la rutina diaria, pasa de las caricias generales a masajear zonas como el pecho, las axilas y la barbilla, realiza movimientos circulares con los dedos; deben ser suaves, pero constantes. No elijas lugares al azar, comienza por la cabeza, baja hacia los hombros, las axilas y sigue con los movimientos en el pecho y el lomo; este también es un bueno momento para acariciar la panza del perro, solo si se siente a gusto.

Por último, puedes acariciar las patas. Muchos perros experimentan reticencia a que les toquen las extremidades, pero esto suele deberse a que lo haces de la manera incorrecta. Empieza presionando con suavidad los muslos y, si notas que está tranquilo, prueba a realizar masajes circulares cerca de las articulaciones, estirando un poco, pero con mucho cuidado.

Con delicadeza, acaricia los dedos y las almohadillas de las patas. Para finalizar, recorre su cuerpo con dos secuencias de caricias generales.

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¿Qué debemos evitar durante las caricias?

Ya sabes dónde y cómo acariciar a un perro para que se relaje. Sin embargo, también hay algunas cosas que debes evitar:

  • No le hagas cosquillas a tu perro, esto le resulta muy desagradable.
  • Jamás soples sus orejas o su cara.
  • No le des palmadas, esto solo lo pone alerta.
  • No presiones la base de la cola.
  • Si tu perro tiene alguna herida en la piel o un tumor, evita manipular esa zona.
  • Vigila las reacciones de tu perro en todo momento. Si lo notas incómodo o tenso (agita la cola, aplasta las orejas, se orina, te aparta con la pata), lo mejor es detener el masaje.
  • Evita abrazarlo, la mayoría de los perros lo interpreta como un signo de amenaza.

¿Cómo acariciar a un perro desconocido?

Adoras a los perros y eso te lleva a querer acariciar a todos los que encuentras en la calle. Sin embargo, esto puede provocarte una mordida si no tienes cuidado. Sigue los siguientes pasos antes de acariciar a un perro desconocido:

  • Si el perro está con una persona, consulta primero si puedes acercarte. Si no tiene dueño, procede con precaución.
  • Busca señales de agresividad o miedo en el perro: tensión corporal, gruñidos, cola levantada, ojos hinchados. Si se acerca a ti en esas condiciones, aléjate con cuidado. Nunca intentes acariciar a un perro que se muestre nervioso.
  • Si el perro está relajado, agáchate hasta estar a su altura, pero jamás hagas esto con perros callejeros o agresivos.
  • Evita el contacto visual directo y habla con calma; evita los gritos y los movimientos bruscos.
  • Ante un perro relajado, deja que olfatee tu puño, colócalo cerca de su nariz. Es mejor hacerlo con la mano cerrada, así evitas que te muerda un dedo.
  • Si el perro está relajado y mueve su cola amistosamente, ¡felicidades! Ahora puedes acariciarlo.
  • No acaricies la parte superior de su cabeza ni coloques tu mano encima, concéntrate en la base de las orejas y la barbilla. Si continúa cómodo, podrás acariciar su lomo.
  • Permanece atento a las reacciones del perro y detén las caricias si se muestra incómodo o agresivo.

Como recomendaciones finales, jamás te acerques a un perro que está comiendo, creerá que intentas robar su alimento. De igual forma, evita acariciar perros que estén amarrados o encadenados en un patio, esta situación les genera mucho estrés y desarrollan conductas agresivas.