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Seguro que en algún momento de la vida de nuestro perro vamos a tener que darle una o varias pastillas, ya sea para curarlo de alguna enfermedad o como parte de su desparasitación de rutina.

No parece muy difícil, pero lo cierto es que los perros no suelen entender que se la tienen que tragar… Para conseguirlo podemos recurrir a una serie de trucos y de alimentos que nos harán la tarea mucho más fácil. Los explicamos a continuación.

Cómo dar una pastilla a tu perro sin que la escupa

Si manejas perfectamente a tu perro, puedes animarte a darle la pastilla en su boca. Sin más. Solo tienes que abrirla con una mano, lo que puedes conseguir sujetando el hocico y metiendo un dedo de cada lado detrás de los colmillos. Con la otra mano introduces la pastilla hacia el final de la boca. Justo detrás de la lengua hay un punto de no retorno.

Esto quiere decir que la pastilla será tragada prácticamente de inmediato, aunque algunos perros, aun así, consiguen escupirla. Después, saca la mano y mantenle durante unos segundos el hocico cerrado. Dale un suave masaje en la tráquea, ya que le desencadena el reflejo de tragar. Obsérvalo unos minutos para asegurarte de que ha tragado la pastilla.

Por supuesto, ninguna de estas maniobras debe hacerse a lo bruto. Busca un momento tranquilo. Es bueno que desde cachorro o en cuanto llegue a casa acostumbres a tu perro a la manipulación y, por supuesto, le proporciones una buena educación. De esta forma te será más sencillo darle pastillas y cualquier otra medicación.

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Triturar o partir las pastillas de tu perro

Ojo, antes de manipular la pastilla te tiene que haber dado el visto bueno el veterinario. Algunas deben administrarse íntegras para que surtan el efecto deseado. En caso de que sea posible dividirla, una opción es partirla en pequeños fragmentos o incluso triturarla para poder administrarla bien mezclada con la comida.

Algunos perros la tragan tal cual solo con depositarla en su comedero. Pero para eso tiene que estar alimentándose con normalidad, lo que no sucede en todos los casos en los que las pastillas las necesitan perros enfermos. Además, algunos perros escupen la pastilla si la detectan o, si está triturada, dejan el alimento con el que haya entrado en contacto.

Para mejorar su tolerancia podemos dársela en alimento húmedo o casero que no consuma habitualmente y le interese en especial. La pastilla triturada también se puede mezclar con agua para darla con jeringuilla. Esto se hace introduciéndola por el lateral de la boca, detrás del colmillo, y siempre administrando el líquido poco a poco.

Ocultar las pastillas a tu perro

Las latas de alimento húmedo suelen funcionar muy bien a la hora de camuflar las pastillas. Pero también triunfan alimentos de nuestra mesa. Hay muchos que pueden consumir los perros, como carnes, pescados, frutas o verduras. Para dar pastillas los más aconsejables son sus favoritos o aquellos en los que poder introducir o cubrir del todo la pastilla.

Por ejemplo, una loncha de jamón cocido o un trozo pequeño de queso blando. Un truco que suele funcionar consiste en enseñarle un trozo del alimento escogido y darle unas cuantas porciones sin pastilla. En cuanto haya entrado en la dinámica, ofrécele el trozo con la pastilla y, de inmediato, otro sin trampa. La precaución es evitar ingredientes prohibidos para él.

Son la sal, las salsas, las grasas, los azúcares, la cafeína, el alcohol o el chocolate. Además, si tu perro padece alguna enfermedad, consulta con el veterinario antes de escoger algún alimento por si le resultase perjudicial. No dejes nunca una pastilla camuflada sin vigilancia si en tu hogar convives con más animales. Alguno sano podría comérsela.

Snacks especiales para pastillas

Si has probado de todo y no consigues que tu perro trague la pastilla, pero sí que esta acabe desecha en tus manos, los alrededores o el comedero, de forma que no es posible garantizar que haya ingerido la dosis que necesita, todavía tienes opciones.

A la venta puedes encontrar unos premios con hueco pensado para que introduzcas en él la pastilla en cuestión y puedas cerrarlo dándole forma. Los hay de distintos tamaños para que se adapten mejor a las características de cada perro.

Qué hacer si mi perro no se traga la pastilla

Pero, si absolutamente nada funciona, la última opción es avisar a tu veterinario y solicitarle un cambio en el formato de la medicación. En ocasiones la desparasitación por medio de pastillas puede sustituirse perfectamente por pipetas. También pueden encontrarse pastillas con sabor que el perro suele aceptar como si de un premio se tratase.

Otras veces hay una versión del mismo principio activo en forma de jarabe, que algunos perros toleran mejor o, al menos, no escupen. Y queda la opción inyectable que puede administrar el veterinario en la clínica.

Si nos atrevemos y es necesario, puede enseñarnos a pinchar a nosotros mismos para que mediquemos a nuestro perro sin tener que salir de casa. Dejar de dar el tratamiento pautado no es nunca una opción. Hay que cumplir con las indicaciones del veterinario para que tenga éxito.