rottweiler-recibiendo-adiestramiento

Todos los perros tienen la tendencia natural a obedecernos. Para ellos nosotros somos su referente, incluso por encima de sus congéneres. Por eso centran su vida en contentarnos. El problema está en que no siempre conseguimos entendernos.

En este artículo vamos a explicar cómo debemos educar a nuestro perro para que nos obedezca. Estas enseñanzas deben conocerlas todos los ejemplares, independientemente de su edad o tamaño.

¿Por qué es tan importante la obediencia?

No se trata de convertir a nuestro perro en un robot o un artista de circo, pero es imprescindible que nos obedezca. El motivo más lógico es la convivencia. Un perro desobediente se pone en peligro y, a la vez, puede causar problemas a terceros. Por ejemplo, si sale corriendo a la carretera o se abalanza sobre un ciclista.

Seguro que se te ocurren un montón de ejemplos. Pero no solo su integridad está en juego. Los perros para su equilibrio psicológico necesitan una rutina y unos horarios. Les gusta la previsibilidad y eso es lo que les ofrecemos al aprender las distintas órdenes, como sentado, quieto o ven aquí. Sin obediencia, es más probable que surjan problemas de conducta.

Los perros aprenden a interpretar nuestros gestos y entienden algunas de nuestras palabras, pero no siempre saben qué queremos decirles ni comprenden el significado de todo nuestro vocabulario. En una situación de confusión para él, oír de repente una palabra que identifica le supone una luz. Por fin entiende qué queremos, qué se espera de él y qué va a pasar.

Por qué mi perro no me hace caso

Asúmelo. La mayor parte de las veces, el problema eres tú. No sabes hacerte entender. El perro no te ignora por fastidiar, es que, verdaderamente, no entiende qué le estás pidiendo. Infórmate y fórmate antes de adoptar.

Consulta libros escritos por profesionales del comportamiento canino o etólogos, no te guíes por los consejos de tu vecino. Acude a centros que ofrezcan clases para cuidadores primerizos. Aprende todo lo necesario sobre la psicología y la conducta canina. De esta forma evitarás cometer errores graves.

Otras veces el problema está en que no somos coherentes. Si un día dejas que tu perro suba al sofá y al otro no, el perro no te hará caso porque no sabe cuál es la orden verdadera. También pasa cuando cada miembro de la familia le cambia las reglas. Por lo tanto, tienes que ser paciente y consecuente siempre.

La importancia del vínculo

Para que la obediencia básica tenga éxito, es importante que la relación perro-humano se establezca sobre bases correctas y sólidas. El perro tiene que confiar en ti y en ningún caso tenerte miedo. Por eso, los viejos entrenamientos a base de gritos, golpes o collares de castigo están completamente desaconsejados.

Ofrécele a tu perro los cuidados básicos que requiere para su bienestar físico y psicológico. Además de comida y atención veterinaria, necesita compañía, cariño, ejercicio, socialización y estimulación. Asegúrate de que puedes cuidarlo como se merece antes de adoptar. Un perro con sus necesidades básicas cubiertas está más predispuesto a la obediencia.

Diseña un plan de trabajo

En la práctica, para que nuestro perro aprenda a obedecernos, además del vínculo, la coherencia y la paciencia, es importante que establezcamos un calendario y que planifiquemos las sesiones de aprendizaje. Estos son los consejos para que resulten un éxito:

  • Decide qué le quieres enseñar a tu perro. Se recomienda comenzar por las órdenes básicas, como “ven”, “sienta”, “quieto”. Una vez las domina se le pueden enseñar muchas más e incluso agility, canicross, etc., en función de sus características.
  • Haz un calendario que vaya de menos a más complejidad. Ten en cuenta la secuencia en la que se pueden aprender las órdenes. Por ejemplo, la posición de “sentado” puede ser la postura de partida para aprender el “tumbado”.
  • Cada clase durará solo unos minutos y se dedicará a una única orden o al repaso de varias que domine. El perro no se concentra más tiempo. Tu actitud tiene que ser tranquila, con tiempo y completamente centrado en el trabajo con el perro. Si vas apurado, estás nervioso o enfadado, déjalo para otro día.
  • Empieza la sesión en casa solo con el perro para evitar distracciones. Estas estarán en juego en cuanto domine la orden. En ese momento se podrá practicar en la calle, al lado de otros perros, etc.
  • Se trata de premiar justo en el momento en el que obedece para que sepa que esa accion es la que nos gusta.
  • Por supuesto, nada de gritos ni, muchísimo menos, golpes.
  • Termina la clase con premio. Si no ha conseguido aprender la orden, dile otra que domine para poder premiarlo.

El aprendizaje de los perros

Los perros aprenden mediante el refuerzo de las conductas que nos interesa que repitan. Por ejemplo, si decimos la palabra “ven”, nos agachamos y el perro se acerca contento, en ese justo momento podemos felicitarlo con un “bien, ven, bien” y premiarlo.

Si la misma secuencia se repite siempre igual, en unas cuantas veces el perro habrá entendido que cuando decimos “ven” queremos que se acerque. El truco está en premiar, con comida, caricias o palabras afectuosas, justo en el momento en el que hace lo que le hemos pedido.

Bibliografía
Schlegl-Kofler, Katharina. Escuela de perros. Madrid. Tikal Ediciones.