Cuidados para un perro recién adoptado

Cuando llega a nuestro hogar un nuevo perro, sobre todo si se trata del primero, es normal que nos asalten todo tipo de dudas. Por eso en este artículo vamos a hablar de los aspectos más importantes a tener en cuenta tanto si adoptamos un cachorro como a un perro adulto.

Útiles que vamos a necesitar

Antes de recoger a nuestro perro adoptado conviene que tengamos preparados los accesorios que va a necesitar. Serían los siguientes:

  • Correa y collar o arnés: Al principio mejor que la correa sea corta, ya que el perro puede asustarse y será más fácil que lo llevemos cerca. Además, para evitar que se escape tanto el collar como el arnés deben ajustarle bien.

Si es un cachorro que no ha completado su calendario de vacunaciones no es conveniente que pasee, ya que podría contraer alguna enfermedad al entrar en contacto con secreciones procedentes de perros infectados.

  • Bolsas para recoger excrementos: Siempre a mano para salir a la calle.
  • Arnés para el coche, red o transportín: Si vamos a recogerlo en coche tenemos que trasladarlo con la medida de seguridad que escojamos. En el caso de usar arnés puede interesarnos disponer de una funda o manta para proteger el coche de pelos.
  • Comedero y bebedero: Es importante que se ajuste a su tamaño. Los hay de diferentes materiales, los de plástico pueden provocar reacciones alérgicas. La comida se adecuará a las necesidades del perro y siempre tendrá agua a su disposición.
  • Cama: Si el perro que adoptamos es cachorro podemos empezar por ponerle una caja o cesta con alguna prenda de ropa vieja y usada por nosotros. Así se va familiarizando con nuestro olor, ya que el olfato es importantísimo para un perro, y, además, no nos importará tanto que la rompa, que es lo que suelen hacer los cachorros en sus primeros meses de vida.
  • Juguetes: Podemos hacernos con los básicos como nudo, pelota y kong, sobre todo si hemos adoptado un cachorro, dada la necesidad de morder que tienen.
  • Higiene: Los básicos son cepillo, toalla, cortaúñas y champú. Podemos añadir espuma limpiadora, toallitas, etc. en función de las características de nuestro perro.
  • Botiquín: Siguiendo las recomendaciones de nuestro veterinario debemos reunir un botiquín con los productos sanitarios básicos como pinzas, gasas o desinfectantes. Tampoco debe faltarnos el teléfono de urgencias.
  • Periódicos: Si el perro que adoptamos es cachorro conviene que nos hagamos con una buena provisión, ya que los utilizaremos para enseñarle a hacer sus necesidades en un único lugar.

Perro paseando con su dueño por el bosque

La consulta al veterinario

Si adoptamos un perro en una asociación protectora es habitual que nos lo entreguen con su cartilla al día pero, incluso así, es recomendable que llevemos al perro al veterinario que hayamos elegido para revisión y apertura de ficha.

Si no tenemos información sobre el estado sanitario del perro, el veterinario se fijará en los siguientes aspectos:

  • Revisión general: Consiste en pesar, medir la temperatura, revisar mucosas, orejas, ganglios, boca, etc. para tener una idea del estado general del perro y detectar alguna posible alteración.
  • Desparasitación: Si desconocemos si el perro ha sido desparasitado, el veterinario procederá a la desparasitación tanto interna como externa y nos indicará cuándo debemos repetirla para evitar infestaciones de gusanos, pulgas o garrapatas.
  • Vacunación: Siempre tras la desparasitación interna, se hacen imprescindibles las vacunas. Al principio se requieren varias dosis pero, después, una revacunación anual mantiene la protección.
  • Microchip: El veterinario puede colocar este dispositivo, del tamaño de un grano de arroz, mediante inyección subcutánea. A él se asocian nuestros datos de forma que, si se pierde el perro, cualquier veterinario puede pasarle el lector y localizarnos.
  • Esterilización: Aunque las protectoras suelen entregar a los perros esterilizados o, si son cachorros, con fecha para la operación en un veterinario colaborador, si tenemos que ocuparnos nosotros, esta visita es buen momento para marcar un día para la intervención. Puede hacerse a partir de los seis meses.

La adaptación al hogar

En general los perros adultos cuentan con la ventaja de no evacuar en casa ni romper cosas. Aún así, debemos establecer un vínculo con ellos y a conseguirlo ayudarán los paseos y dedicarle al menos unos minutos todos los días a jugar juntos, cepillarlos o cualquier otra actividad que sirva para crear confianza.

En esta línea no debemos forzarlos nunca al contacto ni reñirles, siempre es mejor premiar los comportamientos correctos.

En el caso de cachorros, que nunca debemos adoptar antes de las ocho semanas de vida ya que es un período sensible que deben pasar con su madre y/o hermanos para favorecer su socialización, es normal que al principio lloren.

Antes se recomendaba ignorarlos pero en la actualidad hay opiniones contrarias. Además, debemos elegir un lugar para poner los periódicos donde queremos que el pequeño haga sus necesidades hasta que pueda salir a la calle o aguante hasta el paseo.

Mucho cariño pero, también, tranquilidad y rutinas de alimentación, aseo y salidas son las claves para cuidar de nuestro perro adoptado.

Aun así, hay perros que pueden mostrar excesivo miedo o lo que se conoce como ansiedad por separación, un cuadro que se caracteriza por llantos, ladridos, eliminación en casa y destrozos cuando el animal se queda solo.

En estos casos se recomienda contactar con un especialista en comportamiento canino, ya que es solucionable.

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