En general, hablamos de estreñimiento para referirnos a la ausencia de evacuación. Aunque deposiciones irregulares o realizadas con dificultad evidente, también se consideran estreñimiento.

Los perros adultos suelen defecar, de media, entre una y tres veces al día. Que un día no evacúen no tiene por qué implicar una patología. Pero si la situación se prolonga podríamos estar ante un caso de estreñimiento. Repasamos causas y soluciones.

Comprender la fisiología gastrointestinal del perro

En primer lugar, ten en cuenta que un perro adulto sano va a realizar entre 1-3 deposiciones al día. En los cachorros esta cifra se verá incrementada, mientras que en los ejemplares de edad avanzada puede disminuir. Es resultado de una disminución de la motilidad intestinal, entre otros factores.

En cualquier caso, la norma tiene que ser la costumbre de cada perro, ya que el número de deposiciones sufre variaciones en función de la alimentación del animal y sus circunstancias. Por lo tanto, si un perro defeca dos veces al día siempre, no pasa nada porque un día no lo haga, siempre que las heces sean normales y se expulsen sin dificultad.

Pero si se suceden los días sin deposiciones, se observan esfuerzos para defecar o se detectan otros síntomas, como sangrado, hablaremos de estreñimiento. Una dieta con el suficiente aporte de fibra, hidratación y ejercicio constituyen los pilares de un buen funcionamiento digestivo.

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Detectar el estreñimiento en el perro

Los esfuerzos a la hora de defecar son de los síntomas más visibles del estreñimiento. Las heces retenidas en el colon durante varios días acaban por secarse y endurecerse. Por eso es más difícil que el perro consiga eliminarlas. El problema surge porque estos esfuerzos también son signo de otras enfermedades, como la colitis o las obstrucciones anorrectales.

Por lo tanto, si nos parece que nuestro perro está estreñido, lo primero es consultar con el veterinario. Si utilizamos algún remedio casero para que el can defeque, pensando que padece de estreñimiento, y el origen de los esfuerzos defecatorios es otro, solo conseguiremos retrasar el diagnóstico y agravar el problema.

Causas de estreñimiento en perros

Aunque cualquier perro puede llegar a sufrir un episodio de estreñimiento, hay algunos factores que afectan al buen tránsito intestinal y, en consecuencia, incrementan el riesgo de sufrir estreñimiento. Estos son los fundamentales:

  • Dieta inadecuada y sin el aporte necesario de fibra.
  • Reducida ingesta de agua. Las heces deshidratadas se expulsan con más dificultad.
  • Sedentarismo.
  • Tragar materiales no digeribles como pelo, hierba, papel, tela o huesos. Al mezclarse con el contenido digestivo acaban por constituir masas que se endurecen.
  • Algunos medicamentos tienen el estreñimiento entre sus efectos secundarios.
  • Enfermedades como el hipotiroidismo son causa de estreñimiento crónico.
  • Aspectos psicológicos también afectan a la defecación. Hay distintas situaciones que pueden hacer que el perro se aguante las ganas de evacuar, como estar en casa solo mucho tiempo, estar hospitalizado, al viajar o cuando se deja en algún alojamiento.
  • Por último, la edad favorece la aparición de estreñimiento al reducir la motilidad intestinal.

Soluciones para el estreñimiento en perros

En primer lugar, si en el perro se detectan uno o más factores que favorecen el estreñimiento, se hace necesaria su corrección. Para los casos de estreñimiento leve puede bastar con revisar la dieta y aumentar la ingesta de agua y el ejercicio. En los ejemplares acostumbrados a comer pienso puede ofrecerse este remojado con agua.

Esta medida puede hacerse imprescindible en los perros de más edad que no acepten otra dieta. Por supuesto, si el perro tiene tendencia a ingerir sustancias extrañas, hay que impedir que acceda a ellas y proporcionarle, a cambio, sustitutos como juguetes, huesos recreativos o galletas para perros.

Cuando el problema es de índole psicológica, la solución dependerá de la causa. En estos casos puede ayudarnos un veterinario especializado en comportamiento canino o un etólogo. En general, a los perros que aguantan las ganas de defecar en casa tienen que ofrecérseles más oportunidades para salir. El veterinario puede valorar el uso de laxantes.

¿Laxantes para perros?

Los perros pueden utilizar laxantes, pero solo si se los receta el veterinario. En general, lo que hacen estos fármacos es concentrar el agua en el intestino, de forma que se ablandan las heces y pueden ser expulsadas. Algunos también activan la movilidad intestinal. Son útiles para el estreñimiento, pero, mal utilizados, podrían ser perjudiciales.

Hay que recordar que las dificultades para defecar del perro pueden deberse a otra causa, podría existir alguna contraindicación para su uso o este ser excesivo. De ahí la importancia de no medicar por nuestra cuenta. Como mucho, ante un adulto sano que no defeca o le cuesta hacerlo 1-2 días podemos darle aceite de oliva, leche o comida húmeda enlatada.

Las cantidades varían en función de su tamaño. Esta opción solo debe valorarse si el perro no presenta otros síntomas y el estreñimiento no excede los 2-3 días. En caso contrario, hay que llamar al veterinario. El aceite mineral suele emplearse como laxante, pero se desaconseja su uso frecuente porque interfiere en la absorción de vitaminas liposolubles.

Prevención del estreñimiento en perros

Teniendo en cuenta los factores que aumentan el riesgo de que un perro sufra estreñimiento, es posible anticiparnos a su aparición. Para ello se recomienda seguir una serie de medidas, especialmente importantes en los perros de más edad o en los que ya han sufrido algún episodio de estreñimiento. Son las siguientes:

  • Dale una dieta de calidad con el suficiente aporte de fibra. Puede ser necesaria una alimentación específica para los perros mayores o los que presentan tendencia al estreñimiento. Añadir de 1-5 cucharadas de salvado de trigo integral es una buena manera de proporcionar fibra.
  • Asegúrate de que tu perro bebe lo suficiente o, en caso contrario, dale una alimentación húmeda.
  • Ofrécele oportunidades para realizar ejercicio. Si se trata de un ejemplar mayor, anímalo a la actividad física.

Bibliografía
Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.