La colitis, literalmente, es la inflamación del colon o intestino grueso. En los perros podemos identificar esta enfermedad porque desencadena una diarrea que se manifiesta de forma crónica o aguda.

Paradójicamente, los síntomas son confundibles con el estreñimiento, lo que puede retrasar el diagnóstico. Son varias las causas que provocan colitis en los perros y, en los casos más graves o crónicos, se hará necesario acudir al veterinario.

¿Qué es la colitis?

La colitis consiste en la inflamación del colon, que es la porción principal del intestino grueso. Como se encarga de absorber el agua, cuando alguna patología lo afecta se va a reflejar en las características de las heces.

Estas serán diarreicas, sin forma y con un mayor contenido de agua del que es habitual. Además, para que se considere que un perro tiene diarrea tanto el volumen de las heces como su frecuencia de evacuación tienen que verse aumentados.

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Síntomas más frecuentes de colitis en perros

El principal problema a la hora de identificar una colitis en nuestro perro es que sus síntomas se pueden confundir con mucha facilidad con el estreñimiento. Además, la colitis puede ser de presentación aguda, cuando los síntomas aparecen de repente, o crónica, si duran más de 2-3 semanas o surgen de forma recurrente. Son los siguientes:

  • Dolor al evacuar.
  • Esfuerzos prolongados manteniendo la postura agachada típica de la defecación.
  • Aumento de la frecuencia o de los intentos de evacuación.
  • Gases.
  • Deposiciones de pequeño tamaño que contienen sangre fresca y mucosidad.
  • Si hay una diarrea acusada el perro puede llegar a deshidratarse.

Causas principales de colitis aguda en perros

Hay varias causas que pueden desencadenar una colitis de tipo agudo en nuestro perro. Esta presentación suele relacionarse con un problema de alimentación. Por ejemplo, un empacho si el perro ha comido en exceso, un cambio brusco en la composición de su dieta, la ingesta de alimentos inadecuados o en mal estado, etc.

Todas las causas de colitis crónica

En el caso de las colitis que se cronifican, la causa más común es alguna patología de las que se engloban bajo la denominación de enfermedades inflamatorias del intestino. En este caso es posible que también apreciemos vómitos y pérdida de peso. Hay varios tipos y solo se puede llegar a un diagnóstico tras la realización de una biopsia intestinal.

También pueden provocar colitis unos parásitos internos, los tricocéfalos o Trichuris vulpis. En perros que tienen ya debilitado su sistema inmunitario por alguna otra patología, la colitis podría ser de origen micótico, aunque en un menor porcentaje de casos. Mucho menos frecuente, por suerte, es la colitis que causa el alga Prototheca.

Este tipo de colitis es grave, afecta a todo el organismo y no se ha conseguido tratar con éxito. Por último, otro desencadenante más conocido de colitis es el síndrome del colon irritable. Se caracteriza por ser un trastorno de la motilidad que provoca diarrea y se asocia con el estrés. Por este motivo es más habitual diagnosticarlo en perros nerviosos.

Diagnóstico de colitis en perros

Identificar que el perro está sufriendo una colitis puede ser relativamente sencillo. Pero es más complejo determinar la causa que la ha desencadenado. Para averiguarla es necesario acudir al veterinario, ya que será este profesional el encargado de llegar a un diagnóstico. Conseguirlo cobra especial importancia en el caso de las colitis crónicas.

En primer lugar el veterinario nos hará preguntas sobre la historia clínica del perro. Después le realizará un examen físico y propondrá las pruebas necesarias para ir descartando causas. Por ejemplo, pueden examinarse las heces o hacer un cultivo para buscar tanto parásitos como hongos.

También es habitual extraer sangre para realizar una analítica que nos dará información sobre el estado general del perro. Las ecografías y las radiografías son otras de las pruebas que pueden ordenarse. En las colitis crónicas la recomendación es realizar colonoscopia y biopsia de colon. La alternativa es probar distintos tratamientos para ver si alguno funciona.

Tratamiento de colitis en perros

Lógicamente, el tratamiento va a depender de la causa que haya originado la colitis. Las agudas pueden remitir de manera espontánea en un corto espacio de tiempo. Pero si no se resuelven o se convierten en crónicas, es indispensable acudir al veterinario. El tratamiento se dirige hacia la causa concreta, pero también se prescribe para controlar los síntomas.

En los casos en los que se aprecie una deshidratación considerable habrá que ingresar al perro para reponer fluidos por vía intravenosa. Un perro con sintomatología leve puede mantenerse en casa. En ocasiones habrá que darle suero por vía oral y retirarle la comida unas 24 horas.

Una vez restablecida la alimentación, se recomienda dar al perro una dieta rica en fibra, muy digestible y baja en grasas tanto en los casos de colitis crónicas como agudas. Además, en las colitis crónicas pueden necesitarse antibióticos, inmunosupresores, probióticos, etc., en función de la causa.

Cuándo acudir a tu veterinario por colitis

Si nuestro perro no sufre de ninguna patología previa, un único episodio de colitis aguda puede resolverse solo. Pero si ya no es el primero, los síntomas no remiten, se trata de un cachorro o de un ejemplar de edad avanzada, hay que acudir al veterinario.

También si el perro presenta alguna otra enfermedad ya diagnosticada, está deshidratado o su estado empeora. Otros signos de alarma son un sangrado considerable, decaimiento general del perro o vómitos intensos.

Bibliografía
Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.