Heridas en los ojos de mi perro ¿Qué hacer?

Los ojos de nuestro perro son unos órganos muy sensibles y vulnerables. Cualquier herida en ellos puede tener consecuencias muy negativas para su visión. Debido a esto no podemos tardar en acudir al veterinario ante cualquier lesión en ellos.

¿Qué hago si mi perro se lastima un ojo?

Si observamos una herida o sangrado en el ojo de nuestro perro el primer paso es intentar descubrir dónde está la lesión. Por supuesto, si el ojo aparece colapsado o con una hemorragia intensa debemos acudir de urgencia a la clínica veterinaria.

El ojo fuera de su órbita debe ser cubierto con una gasa empapada en suero o, en su defecto, agua tibia. De esta manera no se resecará en el trayecto al veterinario. En estos casos, cuando hay un sangrado intenso o el perro está tan dolorido que no nos permite que lo examinemos, debemos renunciar a manipularlo y acudir directamente al veterinario.

Este tipo de lesiones son muy aparatosas, por lo que las detectaremos enseguida. Los traumatismos pueden hacer que el ojo se protruya. Arañazos provocados por otros animales o por arbustos, contacto con cuerpos extraños, etc. pueden causar heridas más o menos superficiales alrededor del ojo o en su interior.

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La córnea

La córnea es la capa externa y transparente del ojo que va a servir de protección frente a agentes externos. Una herida en ella no va a producir un arañazo al uso o un sagrado, sino una zona opaca y borrosa. Los perros de ojos saltones, por su morfología, son más propensos a sufrir estas lesiones.

Cualquier herida en la córnea va a requerir una rápida atención veterinaria. Una córnea lesionada provoca dolor y síntomas como lagrimeo o intolerancia a la luz, lo que se conoce con el nombre de fotofobia. El tercer párpado o membrana nictitante se extiende en un intento de proteger el ojo.

Si nuestro perro parece tener un ojo herido en ningún caso debemos aplicarle fármacos por nuestra cuenta, sin consultar con el veterinario. Por ejemplo, las gotas con corticoides, si hay una lesión en la córnea, pueden llegar a perforarla.

Abrasión corneal

Sobre todo arañazos y cuerpos extraños van a lesionar la córnea provocando una herida que irrita e inflama la zona. Esto es lo que produce ese efecto de ojo borroso y mate al que nos referimos. El veterinario lo puede confirmar instilando unas gotas de fluoresceína sobre el ojo.

En algunos perros las pestañas crecen hacia el interior del ojo de manera que también causan una abrasión. Estas heridas más superficiales pueden curarse en unos días. Si no se resuelven puede ser que permanezca algún cuerpo extraño alojado en el interior del ojo.

Una abrasión corneal que no se trata puede agravarse. Para evitarlo, el veterinario nos recetará los fármacos adecuados que deberemos administrar varias veces al día hasta la curación total. La medicación también se da para evitar el dolor.

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Úlcera corneal

Podemos entender la úlcera como una abrasión de mayor profundidad. Si la córnea tiene tres capas, la abrasión afectaría a la más superficial, mientras que la úlcera llegaría a la capa media y a la interna. La mayoría tienen su origen en traumatismos pero hay otras asociadas a diferentes enfermedades como la diabetes, el hipotiroidismo o trastornos oculares.

La úlcera es muy dolorosa. Veremos que el ojo afectado lagrimea intensamente. El perro se va a frotar el ojo y no tolerará la luz. Es importante acudir al veterinario aunque no observemos el ojo sin brillo o borroso ya que, en úlceras pequeñas, este daño puede no ser visible para nosotros pero tendrá las mismas consecuencias negativas para el perro.

Al igual que en el caso de las abrasiones, se tiñen al ponerles encima unas gotas de fluoresceína. Las úlceras pueden complicarse al punto de llevar a la pérdida del ojo. Por eso es básico que acudamos sin dilación a la clínica veterinaria. El tratamiento es similar al de las abrasiones, aunque suele tener que administrarse por más tiempo.

Cuando los fármacos no son capaces de solucionar la úlcera habrá que recurrir a la cirugía. En este caso hay varias opciones entre las que destaca la sutura del tercer párpado sobre el ojo para protegerlo mientras se cura la úlcera que el oftalmólogo habrá desbridado previamente. También pueden colocarse lentes con la misma función.

En los casos más graves el contenido del ojo saldrá a través de la úlcera. Se puede ver como una especie de abultamiento o una zona más clara dentro del área nublada provocada por la úlcera. Si apreciamos estos signos debemos comunicárselo de inmediato al veterinario. Es una urgencia que debe solucionarse con cirugía. De lo contrario, el perro perderá el ojo.

Aplicar la medicación en los ojos

El veterinario nos va a prescribir básicamente colirios o pomadas. Para administrarlos debemos mantener quieto al perro. Si estamos solos lo sujetaremos contra nuestro pecho y, con el índice y el pulgar, mantendremos su ojo abierto y la cabeza un poco inclinada hacia arriba. Con la otra mano pondremos el colirio.

Si debemos administrar una pomada partiremos de la misma posición pero, en vez de mantener abierto todo el ojo, tiraremos ligeramente del párpado inferior con el pulgar. Es en ese espacio que depositaremos una pequeña cantidad de la pomada. Cerraremos el ojo y daremos un suave masaje para asegurarnos de que se extiende.