¿Qué es la Hiperqueratosis canina y cómo se trata?

La hiperqueratosis canina es una alteración cutánea que principalmente afecta a la nariz (trufa) y almohadillas plantares de los perros. Haciendo que su piel se vuelva más gruesa y termine agrietándose.

Aunque puede parecer un problema meramente estético, debemos tener en cuenta que puede llegar a ser una afección dolorosa y desencadenar infecciones secundarias si no se trata adecuadamente. Veamos en detalle como se origina y cuál es su tratamiento.

¿Qué es la hiperqueratosis canina?

La hiperqueratosis es una afección de la piel relacionada con un aumento en la producción de tejido queratinizado o una retención del mismo, que afecta principalmente al plano nasal y/o almohadillas de los perros. Así podemos clasificarla en hiperqueratosis nasal o plantar.

La queratina es una proteína y es el componente principal del pelo y las uñas en la mayoría de los animales. En la hiperqueratosis se produce un exceso de queratina, causando el engrosamiento y endurecimiento de la piel afectada.

La trufa de los perros en condiciones normales es lisa, flexible y brillante, sin embargo, en los casos de hiperqueratosis nasal se vuelve seca, aumenta de grosor y puede agrietarse. En los casos de hiperqueratosis plantar, la periferia de las almohadillas está más afectada. Es una enfermedad progresiva, y puede ser una fuente de incomodidad para el perro.

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¿Cuáles son las causas de la hiperqueratosis canina?

Las causas de la hiperqueratosis son diversas, siendo las más comunes:

  • Hiperqueratosis secundaria: La hiperqueratosis canina puede ser secundaria a una gran variedad de enfermedades, es decir, ser síntoma de enfermedades subyacentes infecciosas (moquillo, leishmaniosis), congénitas (ictiosis), autoinmunes (pénfigo foliáceo, lupus eritematoso sistémico) o alimentarias (dermatosis que responde al zinc).
  • Hiperqueratosis hereditaria o genética: Como es el caso de la hiperqueratosis familiar de las almohadillas plantares en el Dogo Alemán y de Burdeos. En estos casos,  la afección puede aparecer relativamente temprano, entre los 4 y 9 meses.
  • Hiperqueratosis idiopática: La presentación clínica de hiperqueratosis canina más habitual en perros es la idiopática espontánea, es decir, la que se desarrolla en animales sanos que no tienen ninguna patología subyacente. Suele aparecer sobre todo en animales de edad avanzada.

¿Qué síntomas produce la hiperqueratosis canina?

Como ya hemos visto la hiperqueratosis canina afecta principalmente a la trufa y/o las almohadillas plantares del perro. Se presenta a modo de acumulación de queratina de aspecto seco, agrietado y de grosor variable.

Las zonas hiperqueratósicas están engrosadas y endurecidas, y pueden llegar a agrietarse produciéndose sangrado, lo que conduce a la aparición de infecciones secundarias por bacterias u hongos (malassezia).

La hiperqueratosis nasal puede afectar a la totalidad de la trufa o solo a parte, y en la hiperqueratosis plantar la zona de la periferia de las almohadillas suele estar más afectada.

La inflamación local y las grietas suelen ser dolorosas para los perros, llegando a causar incluso cojeras en caso de que afecte a las almohadillas plantares. Por ello, debemos acudir al veterinario para que instaure el tratamiento adecuado y evitar que nuestra mascota esté incómoda.

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¿Cómo se diagnostica la hiperqueratosis canina?

La hiperqueratosis es fácilmente identificable por los signos que produce a nivel de la trufa y/o las almohadillas del perro, sin embargo, el veterinario debe determinar si es secundaria a alguna patología sistémica (moquillo, leishmaniosis, pénfigo foliáceo…) o si se trata de una hiperqueratosis nasal idiopática y, por tanto, no está asociada con una enfermedad subyacente.

Para ello puede ser necesario realizar analíticas sanguíneas o biopsia del tejido afectado.

¿Cuál es el tratamiento para la hiperqueratosis?

Si se diagnostica una enfermedad subyacente concreta como responsable de la hiperqueratosis, debe tratarse la patología según corresponda.

En el caso de la hiperqueratosis idiopática, aunque es un problema en principio estético, debe tratarse en los casos en los que el animal sienta molestias, haya sangrado o infecciones secundarias.

El tratamiento tiene como objetivo suavizar y eliminar el material queratinizado que se ha acumulado en exceso mediante la aplicación de sustancias queratolíticas (preparaciones con ácido salicílico, urea y lactato sódico) e hidratar y proteger el tejido nasal con la aplicación de vaselina u otros ungüentos (Bio balm) que permitirán que la piel recupere la flexibilidad.

En el caso de que las grietas del tejido hiperqueratolítico estén infectadas, será necesario un tratamiento sistémico con corticoides, antibiótico y/o antifúngico.

El tratamiento de la hiperqueratosis nasal puede ser difícil debido a la tendencia del animal a lamerse los productos medicamentosos que se apliquen vía tópica sobre la trufa.

Pronóstico de la hiperqueratosis

Los casos de hiperqueratosis idiopática, generalmente requieren tratamiento de por vida. Una vez controladas las posibles infecciones secundarias y curadas las lesiones (grietas), se debe establecer un tratamiento de mantenimiento que consistirá principalmente en realizar limpiezas con suero fisiológico y aplicar ungüentos tópicos (Bio balm) para facilitar la eliminación del exceso de queratina y mantener la piel hidratada y elástica evitando así la aparición de grietas e infecciones secundarias.

Los suplementos de ácidos grasos omega 3-6, pueden favorecer la mejora de este proceso y evitar recidivas.

Debido a la naturaleza de las lesiones y al lamido del tratamiento tópico, puede llegar a ser una enfermedad de tratamiento frustante, que nos requerirá mucha paciencia y dedicación a los propietarios.

Bibliografía:
T. Nuttall/ R. G. Harvey/ P. J. Mckeever, Enfermedades cutáneas del perro y el gato