Leishmaniasis canina – Síntomas, contagio y tratamiento

La leishmaniasis es una enfermedad causada por un protozoo que puede contagiar a animales y a personas. Se transmite mediante la picadura de un mosquito flebotomo, más común en zonas de climas cálidos.

Produce una gran diversidad de síntomas y se encuentra en expansión debido al cambio climático. Por suerte, cada vez se cuenta con mejores tratamientos para hacerle frente. Además, podemos adoptar medidas preventivas, además de la desparasitación ¿Quieres saber más? Vamos allá.

¿Qué es la leishmaniasis?

La leishmaniasis, también conocida como leishmaniosis, es una enfermedad parasitaria que se debe a protozoos del género Leishmania. Distribuidos por todo el mundo, están más presentes en regiones de climas cálidos como el Mediterráneo, América del Sur, Asia o África. Existen varias manifestaciones clínicas de la enfermedad.

¿Qué perros padecen leishmaniasis?

Aquellos ejemplares que habiten en zonas cálidas tendrán más probabilidad de contraer la enfermedad. Así mismo, se contagian más los perros de tamaño grande, ya que son los que con mayor frecuencia viven en exteriores, estando más expuestos al mosquito.

¿Cómo se transmite la leishmaniasis?

La enfermedad se contrae a través de la picadura de un mosquito denominado flebotomo. Las hembras de este insecto se alimentan de sangre para poder poner huevos. Su actividad se centra en las horas del amanecer y del atardecer de días calurosos.

El resto del día va a permanecer oculta, introduciéndose en oquedades. Se encuentra en entornos rurales y boscosos y sobrevive a los meses fríos manteniéndose en estado larvario. Es un mosquito de tamaño pequeño que, por ello, puede pasarnos desapercibidos.

El ciclo vital de la leishmania

El ciclo se inicia cuando un mosquito pica a un perro infectado por leishmanias, ya que estas se localizan en la sangre. Cuando llegan a su estómago evolucionan a una fase denominada promastigote, que es alargada y cuenta con un flagelo. Son las que se reproducen e infectan a otro animal, cuando el mosquito vuelve a picar.

En él, los parásitos van a invadir unas células denominadas macrófagos, que son un tipo de glóbulo blanco. En este momento adquieren una forma ovoide que se denomina amastigote y se propaga por todo el cuerpo. Si un mosquito pica a este perro infectado, el ciclo continúa.

Así, el perro es el reservorio de la enfermedad, mientras que el mosquito actúa como vector. Ambos son imprescindibles para que la leishmania complete su ciclo. Un solo mosquito es capaz de contagiar a varios perros durante su vida.

Transmisión de la leishmaniasis de perro a perro

En principio, y así sucede en la práctica totalidad de los casos, el contagio de la leishmaniasis en los perros se produce por la picadura del mosquito que previamente ha picado a un perro con leishmanias. Pero parece que es posible la transmisión desde una perra a sus cachorros y, también, el contagio por contacto sexual y/o mordisco.

Síntomas de la leishmaniasis

Son numerosos los síntomas con los que se puede manifestar esta enfermedad, pero también habrá perros contagiados que cursen asintomáticos. El problema de estos casos es que pueden ser fuente de contagio sin que lo sepamos.

Tras un período de incubación, que va a variar de un ejemplar a otro, en los perros podremos encontrarnos signos clínicos tan variados como los siguientes, en función del tipo de leishmaniasis y de la gravedad de la infección:

  • En ocasiones es observable la picadura del mosquito.
  • Pérdida de pelo, sobre todo alrededor de los ojos, las orejas y la nariz.
  • Piel engrosada en la nariz y en los dedos.
  • Heridas, que además no van a cicatrizar, especialmente en las zonas de contacto y rodeando a los ojos.
  • Pelo fino y sin brillo.
  • Crecimiento exagerado de las uñas.
  • Adelgazamiento, aunque el apetito se mantenga normal.
  • Inflamación de los ganglios.
  • Conjuntivitis.
  • Letargo.
  • Cojera.
  • Dolores articulares.
  • Hemorragias nasales.
  • Insuficiencia renal.
  • Problemas digestivos.
  • Trastornos hepáticos.

Perros con leishmaniasis sin síntomas

Si vivimos en una zona donde la leishmaniasis es una enfermedad habitual, aunque nuestro perro no presente síntomas, es recomendable que regularmente le hagamos una analítica para saber si porta el parásito o no.

Según el resultado, estableceremos las medidas oportunas. Además, si adoptamos un perro de una zona de riesgo y desconocemos su estado respecto a esta enfermedad, debemos seguir este mismo protocolo.

Tipos de leishmaniasis

  • Leishmaniasis visceral: es la que va a afectar los órganos internos.
  • Leishmaniasis cutánea: como su propio nombre indica, produce síntomas dermatológicos.

¿Cómo se diagnostica la leishmaniasis?

Para saber si nuestro perro tiene o no leishmanias, en el centro veterinario es posible realizar un test rápido a partir de una muestra de sangre, aunque pueden darse falsos negativos. Por esto también es importante prestar atención al cuadro clínico.

Además, el test no va a detectar la enfermedad si el perro se encuentra en las fases iniciales del proceso ni permite obtener información sobre la cantidad de protozoos o el curso de la infección. Para un diagnóstico más seguro y concreto puede recurrirse a pruebas de laboratorio y utilizar también muestras de médula ósea o de ganglios linfáticos.

El tratamiento de la leishmaniasis

El objetivo del tratamiento es controlar los síntomas, porque el parásito no se va a eliminar, aunque sí se busca dificultar su reproducción. Hay que tratar a todos los perros afectados lo antes posible, no solo por su propio bienestar, sino para disminuir el riesgo de transmisión.

Es habitual que este tratamiento deba administrarse al perro durante toda su vida y es necesario establecer controles veterinarios periódicos. Hay que tener en cuenta que los perros pueden mejorar, pero también sufrir recaídas.

Se utilizan varios fármacos en combinación y pueden administrarse por vía oral o mediante inyecciones. El veterinario, en función de cada caso, decidirá cuáles son los mejores y nos pautará el seguimiento necesario.

Pronóstico de la leishmaniasis en perros

La leishmaniasis es una enfermedad potencialmente mortal. Si el perro no recibe tratamiento, es probable que fallezca. La supervivencia mejora cuanto antes se comienza a administrar este.

El pronóstico también depende de cómo reaccione el sistema inmunitario del perro al tratamiento prescrito. Aunque no existe una cura definitiva para esta enfermedad, es posible conseguir que el perro viva durante años con una buena calidad.

Cuidados para un perro con leishmaniasis

Además de administrar el tratamiento tal y como nos paute el veterinario, en casa podemos adoptar algunas medidas que ayudan a mejorar el estado del perro. Son cuidados básicos para cualquier perro, imprescindibles para un animal enfermo:

  • Procurarle un alojamiento cálido y resguardado.
  • Evitar en lo posible cualquier factor que pueda desencadenarle estrés.
  • Asegurarle buenos alimentos, con proteínas de calidad, ya que es importante conseguir que mantenga el apetito y se nutra, y agua limpia y fresca a libre disposición.
  • Pueden necesitarse suplementos, según criterio veterinario.

Antiparasitarios contra la leishmaniasis

La mejor forma de evitar esta grave enfermedad es evitar que el mosquito llegue a picar al perro. Para ello se utilizan, sobre todo, collares o pipetas que repelen al insecto. Los collares protegen unos 4-8 meses y, desde que lo ponemos, tardan aproximadamente una semana en comenzar a hacer efecto.

Las pipetas, en cambio, ofrecen una protección durante menor tiempo, unas 3-4 semanas, pero comienzan a actuar antes, hacia las 24-48 horas tras su aplicación. El veterinario nos aconsejará la mejor opción según las características de nuestro perro.

Prevención de la leishmaniasis

  • Además de utilizar antiparasitarios contra el flebotomo, podemos emplear insecticidas o trampas de luz ultravioleta en el hogar y en los alojamientos.
  • En las temporadas en las que el mosquito está activo, lo ideal es evitar que el perro permanezca en el exterior, al menos durante las horas de mayor riesgo.
  • Tampoco se recomiendan los paseos al amanecer ni al anochecer.
  • No debemos acumular en el jardín ni en la huerta materia orgánica, pues de ella se alimentan las larvas del mosquito.
  • La esterilización evitaría el riesgo de transmisión por contacto sexual o maternal.
  • No permitiremos que el perro vagabundee sin control. Los mordiscos podrían estar implicados en la transmisión de la leishmania.
  • En el hogar también podemos reducir la presencia de mosquitos utilizando mosquiteras en puertas y ventanas.

Vacuna contra la leishmaniasis

Por último, desde hace algunos años se dispone de una vacuna recombinante contra esta enfermedad. Se administra en una única dosis a partir de los seis meses de edad y debe repetirse de manera anual.

Antes de ponerla es necesario conocer el estado del perro con respecto a la enfermedad, ya que no puede estar infectado. La vacuna no impide la picadura del mosquito, por lo que hay que combinarla con antiparasitarios.

¿Las personas pueden tener leishmaniasis?

Sí, la leishmaniasis es una enfermedad que también pueden sufrir los humanos, sobre todo los que viven en zonas cálidas, por ejemplo, en América del Sur o en Asia y/o presentan un sistema inmunitario inmaduro o debilitado.

Se trata, por lo tanto, de una zoonosis, es decir, una patología que los animales pueden transmitir a los humanos. El perro no va a contagiar directamente a una persona pero, al actuar como reservorio, puede infectar mosquitos que posteriormente piquen a los humanos.

¿Cuál es la situación actual de la leishmaniasis?

Esta enfermedad se está expandiendo en la actualidad, es decir, cada vez se diagnostican más casos y en zonas más amplias. Es previsible que continúe su avance como consecuencia del cambio climático que está incrementando las temperaturas a nivel mundial.

Bibliografía
ESCCAP (2012): Control de Enfermedades Transmitidas por Vectores en Perros y Gatos. Guía ESCCAP, nº 5.