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Con la llegada del buen tiempo todos nos aproximamos a la naturaleza. Los espacios forestales y los cursos de agua son lugares muy visitados en compañía de nuestros perros. Es genial disfrutar de un día de excursión, pero no hay que bajar la guardia.

Las algas verdeazuladas, que en realidad son bacterias, pueden resultar tóxicas e incluso mortales para nuestro perro si las ingiere en cantidad considerable. A continuación explicamos qué aguas son peligrosas y cómo prevenir y actuar ante una intoxicación.

Las algas verdeazuladas o cianobacterias

Las algas verdeazuladas se llaman en la actualidad cianobacterias. Eran organismos que presentaban características de las algas, de ahí su nombre, pero, con los avances en el conocimiento biológico, se comprobó que los rasgos de sus células permitían designarlas como bacterias. En concreto, son bacterias capaces de hacer la fotosíntesis.

Es muy importante el papel que han desempeñado y desempeñan en los ecosistemas acuáticos, pero también en los terrestres. Viven en océanos, aguas dulces, lagos, humedales, aguas termales, rocas, suelos e incluso bajo el hielo. Proliferan con preferencia en aguas tranquilas, ricas en nutrientes, con temperaturas de entre 15 y 30 ºC y un pH de entre 6-9.

Este tipo de proliferaciones se hacen visibles en el agua a modo de algas de color azul verdoso o marronáceo y rojizo. También puede apreciarse el agua coloreada, turbia y con película. A veces se forma espuma. Algunas cianobacterias producen toxinas que llegan a ser mortales para los animales. Provocan daños hepáticos, neurológicos o dermatológicos.

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Perros en riesgo por las cianobacterias

Es habitual que los perros que juegan o nadan en el agua la traguen. Están en riesgo de sufrir una intoxicación por cianobacterias sobre todo los que se sumergen o beben de aguas dulces o saladas estancadas y a una temperatura comprendida entre 15-30 ºC, ya que estas son las condiciones propicias para la proliferación de las cianobacterias.

Los puntos de atención son, por tanto, estanques y lagos. Los perros se ven afectados con más frecuencia porque son muchos los que disfrutan del agua y todavía más los que beben de cualquier sitio. Encima les atrae el olor que desprenden las floraciones de cianobacterias. La costumbre de lanzarles objetos para atrapar en el auga incrementa su exposición.

Pero solo lamerse el pelaje mojado ya podría provocar una intoxicación. Además, el envenenamiento también puede producirse por el simple contacto. Se considera que los perros de menos de 18 kg de peso tienen más riesgo ante una misma cantidad. Por cierto, las personas también podemos intoxicarnos con las cianobacterias.

Diagnóstico de intoxicación por cianobacterias

Por desgracia, la intoxicación por cianobacterias es grave y es elevado el porcentaje de perros que fallecen por los daños que causa en su organismo. Es importante tener en cuenta que los síntomas de esta intoxicación pueden iniciarse en cuestión de minutos o tardar en aparecer hasta varios días. Los más comunes son los siguientes:

  • Diarrea que puede contener sangre.
  • Vómitos.
  • Hipersalivación.
  • Debilidad.
  • Desorientación.
  • Inactividad.
  • Convulsiones.
  • Parálisis.
  • Problemas para respirar.
  • Aumento del ritmo cardíaco.
  • Falta de apetito.
  • Cambio en la coloración de las mucosas, que pueden tornarse amarillentas, azuladas o grisáceas.
  • Orina oscura.
  • Picor y erupciones en la piel.
  • Pérdida de la consciencia.

Qué hacer si tu perro se intoxica por cianobacterias

Los perros intoxicados por cianobacterias pueden salvarse, pero para ello es clave, además de la cantidad ingerida, el tiempo de exposición y su tamaño, procurarle una rápida asistencia veterinaria.

Por eso, si tras un día en el agua o después de haber bebido nuestro perro presenta alguno de los síntomas mencionados, hay que contactar de inmediato con el veterinario. No se dispone de un antídoto eficaz, pero sí puede iniciarse fluidoterapia para intentar eliminar las toxinas lo antes posible.

Evita que tu perro se intoxique por cianobacterias

Lógicamente, la mejor forma de evitar una intoxicación por cianobacterias es impedir que el perro acceda a aguas susceptibles de contener una cantidad elevada de estos organismos. Recordamos que son más habituales en aguas estancadas, como lagos o estanques, y durante los meses de temperaturas cálidas y sin lluvias.

Además, ten en cuenta que podrían estar presentes en las piscinas domésticas o estanques decorativos si se descuida su limpieza. En general, hay que evitar que el perro se introduzca o ingiera agua con aspecto turbio, sucio o de olor desagradable. Si te parece difícil controlarlo, no lo dejes suelto cerca de estos espacios. Llévalo con la correa.

Tampoco le permitas lamerse el pelaje si ha entrado en agua sospechosa. Por otra parte, si crees o ves que el perro ha bebido agua contaminada, puedes enjuagarle bien la boca con agua limpia y trasladarlo de inmediato al veterinario. Manipúlalo con guantes, ya que las cianobacterias también son perjudiciales para las personas.

Bibliografía
Ministerio de Salud de la Nación (Argentina). Cianobacterias potencialmente tóxicas en aguas y el perro como animal centinela.