Podenco Ibérico

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Tal vez sea el perro de caza más completo que existe. El Podenco Ibérico, también conocido como podenco español o podenco andaluz, es una raza canina que se ha criado en la península ibérica desde hace casi tres mil años, aunque se da por seguro que sus orígenes se encuentran en el otro extremo del Mediterráneo.

No en vano su aspecto recuerda mucho al de la representación pictórica del dios Anubis en el Antiguo Egipto.

Su aguda inteligencia y su fino olfato le han valido ser considerado como un eficaz perro de rastreo, muy utilizado en labores de búsqueda y rescate. Al mismo tiempo se trata de un compañero leal y amable que nos brindará su compañía como perro de casa.

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Carácter del Podenco Ibérico

Inteligente, noble y siempre alerta, el Podenco Ibérico cuenta con un temperamento muy equilibrado, mostrándose siempre sumiso y extremadamente leal con su dueño, con el que acaba estableciendo un fuerte vínculo.

Sin embargo, esa aparente docilidad de este magnífico perro no es un cheque en blanco: si un podenco se siente castigado o tratado de forma cruel o inapropiada, puede romper su amistad para siempre.

Como buen perro nacido y criado para la caza es muy resistente, tenaz y valiente. No es en rigor un perro guardián, aunque puede actuar como tal si es necesario. De hecho, puede ser bastante tosco e incluso agresivo con los desconocidos y con otros perros, especialmente con machos, incluidos los de su propia raza.

El Podenco Ibérico es un perro que disfruta de la vida familiar. Le gusta estar con los suyos y salir a pasear y correr suelto por el campo. Gracias a su gran sentido de la orientación puede alejarse a grandes distancias de su casa y encontrar siempre el camino de vuelta.

perros podenco inbérico en el monte

Características físicas de la raza

El tamaño del Podenco Ibérico varía dependiendo de cada una de las tres variedades de las que se compone esta raza: la llamada variedad grande tiene una altura a la cruz de entre 55 y 65 cm y un peso de cerca de 27 kg en ejemplares adultos; la variedad mediana presenta una altura a la cruz entre 40 y 52 cm y un peso de 16 kg; por último, en la variedad pequeña las cifras de la altura oscilan entre los 30 y los 42 cm y el peso aproximado es de sólo 8-10 kg.

Independientemente de su tamaño, el cuerpo del Podenco Ibérico ofrece siempre un aspecto esbelto pero robusto. Su cabeza presenta una forma cónica y alargada, con un hocico largo y fino y un par de pequeñas orejas vueltas hacia dentro y siempre erguidas.

El pelo del Podenco Ibérico puede ser liso y duro o bien largo y sedoso. El color del pelaje es generalmente blanco o canela.

¿Cómo educar a un Podenco Ibérico?

El Podenco Ibérico posee una gran capacidad para recibir adiestramiento. Para que el entrenamiento resulte eficaz hay que incidir en la estimulación de los instintos naturales del perro. Es de suma importancia ser desde el principio muy claros y coherentes con las órdenes que le demos.

Se puede decir que el Podenco Ibérico ya nace prácticamente enseñado en cuanto a labores de caza se refiere. De manera instintiva, este perro listo y perseverante es capaz de guiarse y seguir el rastro de una pieza durante horas, recorriendo largas distancias y sin detenerse hasta alcanzar su objetivo. A diferencia de los galgos, también puede hacerlo de noche.

En todo caso siempre es mejor tomar las riendas de su adiestramiento desde que es un cachorro. El necesario proceso de socialización debe empezar antes de que el perro cumpla tres meses de vida, enseñarle a responder a la llamada y premiarle con gestos cariñosos y pequeñas recompensas. En este proceso de educación es muy importante evitar la violencia o una actitud demasiado dura si queremos obtener de nuestro podenco una relación positiva.

perro podenco ibérico

Cuidados recomendados

La condición del Podenco Ibérico como perro de caza y campo es una ventaja añadida para su salud, generalmente buena. Esta raza no suele presentar problemas hereditarios y no se ve amenazada por muchas de las enfermedades y trastornos que sí afectan a otros perros.

Eso no significa que podamos descuidar por completo a nuestro Podenco Ibérico. Por ejemplo, hay que ir con mucho cuidado durante los meses de verano para evitar golpes de calor: conviene no someterlo a excesivo ejercicio físico en las horas centrales del día, procurar que siempre tenga agua a su alcance y buscarle un sitio fresco y con sombra en nuestro patio o jardín.

A pesar de su fortaleza física, sí es propenso a padecer lesiones agudas en sus extremidades y heridas en las almohadillas de las patas. Es aconsejable por ello que tengamos siempre a mano un buen antiséptico.

Por último, hay que señalar que es recomendable cepillar el pelo de nuestro podenco con un guante de goma o un cepillo de carda, sobre todo en las épocas de muda. No necesita ser bañado con demasiada frecuencia (una vez al mes debería bastar), sólo lo suficiente para mantener la higiene del pelaje.

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