Si te cruzas con un Shih Tzu por la calle, es imposible no girarte a mirar. Ese pelaje largo, esos ojos enormes, ese andar confiado… Pero lo que muchos no saben es que detrás de esa melena hay siglos de historia imperial china. Estos perros vivían en palacios, rodeados de lujo, y su trabajo era básicamente… existir y ser adorables.

Hoy siguen haciendo lo mismo, solo que en nuestros salones en lugar de en la Corte Ming.

De las montañas tibetanas a los salones imperiales

El Shih Tzu no nació en un palacio, aunque acabara viviendo en ellos. Sus ancestros llegaron desde el Tíbet, probablemente como regalo diplomático a la realeza china. Una vez allí, los criaron con mimo hasta conseguir ese aspecto de «pequeño león» que tanto gustaba a los emperadores.

Durante la dinastía Ming, tener un Shih Tzu era símbolo de estatus. No cualquiera podía permitirse uno. Se les consideraba portadores de buena suerte, y su única función era acompañar a sus dueños y, ocasionalmente, calentar las camas imperiales. Un trabajo duro, sin duda.

Un perro pequeño con presencia de sobra

El Shih Tzu mide entre 20 y 28 cm de altura y pesa entre 4 y 7,5 kg. Compacto, musculoso, con una cara achatada que le da esa expresión dulce tan característica. Pero lo que realmente llama la atención es el pelo: largo, denso, sedoso, y en una variedad de colores que va del dorado al negro, pasando por combinaciones de blanco, gris y marrón.

Su pelaje es una maravilla visual, pero también un compromiso. Si no lo cepillas con regularidad, se convierte en un campo de nudos imposible de desenredar. Algunos propietarios optan por cortarlo corto para simplificar, y es una opción totalmente válida si no tienes tiempo para el mantenimiento diario.

Si buscas razas de perro que no sueltan pelo, el Shih Tzu es una apuesta segura. Apenas suelta, lo que lo hace ideal para personas con alergias o que simplemente no quieren pelo por toda la casa.

Carácter de emperador en cuerpo de juguete

El Shih Tzu tiene una personalidad que no se corresponde con su tamaño. Es confiado, sociable, y se lleva bien con casi todo el mundo: niños, otros perros, gatos, desconocidos… No es de los que ladran sin parar ni se ponen nerviosos con facilidad.

Eso sí, tiene su punto independiente. No es un perro que obedezca ciegamente. Si algo no le apetece, te lo hará saber con una mirada que dice «¿en serio?». Pero esa terquedad no es agresividad, es simplemente carácter.

Son perros ideales para la vida en ciudad. De hecho, están entre las mejores razas para vivir en pisos por su tamaño y su nivel de energía moderado. No necesitan horas de ejercicio, aunque sí les gusta dar paseos cortos y explorar.

Si tienes pensado ponerle nombre a tu nueva compañera, aquí tienes algunas ideas de nombres para perritas pequeñas que podrían encajar perfectamente.

Problemas de salud que debes conocer

Como muchas razas braquicéfalas, el Shih Tzu puede tener problemas respiratorios. Su hocico achatado hace que el aire no circule tan bien como en otras razas, especialmente cuando hace calor. Evita paseos largos en pleno verano y asegúrate de que siempre tenga acceso a agua fresca.

Sus ojos grandes y prominentes son otra zona delicada. Son propensos a la queratoconjuntivitis seca, cataratas y otras afecciones oculares. Limpia sus ojos con regularidad y estate atento a cualquier enrojecimiento o lagrimeo excesivo.

Y luego están los dientes. Como ocurre con muchas razas más pequeñas de perro, el Shih Tzu tiende a acumular sarro rápidamente. Cepillar sus dientes varias veces por semana no es opcional si quieres evitar problemas dentales graves.

Algunos ejemplares también pueden sufrir estornudo inverso, un fenómeno que asusta la primera vez que lo ves pero que suele ser inofensivo.

Entrenamiento: paciencia y sentido del humor

El Shih Tzu es inteligente, pero no esperes que obedezca como un Border Collie. No es que no pueda aprender, es que a veces simplemente no le apetece. El refuerzo positivo funciona mucho mejor que la imposición.

Usa premios, caricias, juegos. Y celebra cada pequeño avance, porque con esta raza los progresos son graduales. La socialización temprana es clave: cuanto antes lo expongas a diferentes personas, entornos y otros animales, mejor se adaptará.

Si adoptas un cachorro, ten en cuenta que saber de qué tamaño será tu cachorro puede ayudarte a planificar su educación y sus necesidades futuras, aunque con el Shih Tzu el margen de variación es bastante predecible.

Desmontando mitos sobre el Shih Tzu

«Es un perro de alto mantenimiento»

Sí y no. Su pelo requiere atención, pero si decides cortarlo corto, el mantenimiento se reduce drásticamente. Un cepillado diario lleva unos cinco minutos, y una visita mensual al peluquero canino resuelve el resto. No es más complicado que cuidar de cualquier otra raza de pelo largo.

«Son perros frágiles»

Pueden parecer delicados, pero el Shih Tzu es más robusto de lo que aparenta. Obviamente no es un perro para actividades extremas, pero tampoco se rompe si juega con un poco de intensidad. Eso sí, vigila las escaleras y los saltos desde alturas, porque sus patas cortas no están diseñadas para impactos fuertes.

«No son buenos con niños»

Todo lo contrario. El Shih Tzu suele llevarse genial con los críos, siempre que estos sepan tratarlo con respeto. No es un perro nervioso ni agresivo, y tolera bien el juego. Lo que sí necesita es que los niños entiendan que no es un peluche.

Si buscas un compañero tranquilo para casa, el Shih Tzu está entre las razas de perro más tranquilas que existen. No monta escándalos, no destroza muebles, no ladra sin motivo. Simplemente está ahí, a tu lado, como lleva haciendo durante siglos.

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