perro-con-callos

Es común observar, especialmente en los perros de raza grande, la presencia de callos en la zona de los codos. Se ven como zonas de piel engrosada, rugosa, seca y de coloración oscura.

A pesar de ser estéticamente llamativos, generalmente los callos no son algo patológico, pero si descuidamos su atención pueden surgir complicaciones como ulceraciones o infecciones secundarias, que requieren atención veterinaria.

Siguiendo una serie de sencillas pautas, podemos prevenir su aparición o evitar complicaciones en el caso de que nuestro perro ya tenga callos.

¿Qué son los callos?

En veterinaria, el callo se define como una reacción cutánea hiperplásica localizada causada por presión o fricción. En los perros, los callos se presentan como zonas de piel engrosada, rugosa, seca y sin pelo. Algunos callos son de color marrón oscuro y negro, y otros son grises; depende de la piel de cada perro y de cuánto tiempo lleve el callo. Suelen aparecer en la piel que cubre relieves óseos, ya que son zonas sobre las que recae la presión cuando el animal se tumba.

El codo es el sitio donde más frecuentemente aparecen los callos, seguido por los corvejones y, en aquellos perros con pechos profundos, el esternón.

Este problema se observa con mayor frecuencia en razas gigantes de perros, como Gran Danés, Mastín o San Bernardo. En estas razas, es más probable que se produzcan callos en el codo o los corvejones. Los callos pueden aparecer en el esternón en razas más pequeñas, como Bóxer, Pinscher o Bulldog.

¿Por qué aparecen los callos en perros?

Al igual que en las personas, en los perros los callos se producen por presión o fricción repetida sobre una zona concreta de la piel. El trauma continuo sobre los codos causado por un perro que se deja caer sobre un suelo duro, hace que la piel se vuelva más gruesa para proteger el hueso.

Dentro de las posibles causas que favorecen la aparición de callos en los perros, se incluyen:

  • Descanso sobre superficie dura (especialmente si el perro duerme sobre el suelo y en exterior)
  • Camas excesivamente blandas que no amortiguan y las articulaciones quedan en contacto con el suelo
  • Sobrepeso o delgadez extrema
  • Hipotiroidismo (enfermedad endocrina que afecta a la condición de la piel)
  • Dolor articular u otros procesos que aumentan el tiempo que el perro permanece tumbado

¿Necesito llevar a mi perro al veterinario si tiene callos?

Por lo general, los callos simples no son motivo para acudir al veterinario, ya que suelen ser una afección causada por el trauma repetido sobre el codo u otras zonas.

Si observamos que nuestro perro tiene callos, debemos vigilar de forma periódica la zona para comprobar que no hay heridas ni cambios que puedan ser indicativos de que hay una infección de piel. Es muy importante mantener una buena higiene en la zona afectada, pudiendo ser beneficiosos los lavados periódicos con antisépticos, como la clorhexidina.

En el caso de que aparezcan zonas ulceradas, algún tipo de exudado/sangrado o cambios en la piel afectada, debemos acudir al veterinario.

¿Cómo podemos tratar los callos?

Por lo general, no se recomienda la extirpación quirúrgica de los callos, ya que los callos caninos son diferentes a los nuestros. De modo, que salvo que haya complicaciones, únicamente debemos mantener una buena higiene de la zona, hidratar las áreas afectadas con ungüentos específicos para evitar que se agrieten, y proporcionar a nuestro perro una cama mullida y lo suficientemente acolchada para que sus articulaciones descansen sobre una superficie blanda y no estén sometidas a presión.

En algunos casos, se puede considerar la posibilidad de colocar apósitos/vendajes protectores en las zonas afectadas. Es importante tratar la causa subyacente en casos de perros con obesidad, delgadez extrema u otras patologías asociadas, que favorezcan el desarrollo de callos.

¿Qué es la Pioderma del callo?

En los casos en los que no se toman las medidas indicadas para tratar los callos simples, se puede producir una infección secundaria (pioderma). Si los callos se descuidan, pueden producirse ulceraciones, fistulaciones y descargas exudativas, incluido el desarrollo de una pioderma profunda (infección de las capas profundas de la piel).

Si se da esta situación, se requiere tratamiento con antibióticos generales y lavados de la zona con desinfectantes (clorhexidina). Es fundamental que este tratamiento se acompañe de las medidas necesarias para eliminar los factores que favorecen la aparición de los callos (control de peso, cama acolchada, vendajes de protección).

¿Cómo podemos prevenir la aparición de callos?

Como hemos explicado, los callos se desarrollan por presión o fricción repetida sobre una zona; por ello, la mejor medida de prevención es evitar que nuestro perro descanse sobre superficies duras. Si proporcionamos una buena cama de descanso a nuestro perro, le mantenemos en su peso óptimo y promovemos un buen nivel de actividad en su rutina diaria para que no pase demasiadas horas seguidas tumbado, las probabilidades de que parezcan callos se reduce significativamente.