¿Sabías que los perros salvajes africanos obtienen más energía de cereales cocidos robados a humanos que de la carne que cazan? El debate sobre alimentar con carne cruda a tu perro tiene más matices de los que imaginas.
Los perros: ¿carnívoros de verdad?
El sistema digestivo de un perro está totalmente adaptado a la ingesta de comida cruda, sin procesar. Su sistema intestinal digiere la carne muy eficientemente. Se ha demostrado que tienen también una mayor capacidad de digerir hidratos de carbono que los lobos.
Por otro lado la dentadura de los perros es totalmente carnívora y le permite atrapar y rasgar carne con sus colmillos e incisivos, pero también dispone de tres pares de muelas en la maxila y dos en la mandíbula, los cuales le ayudan a masticar tanto la carne como otros productos.
Es muy habitual encontrarse en la defensa del consumo de carne cruda la adecuación evolutiva de esta a la alimentación de los perros. Dada la gran dificultad de separar a los perros de los humanos, para poder entender qué comen estos animales en libertad la opción más sencilla y coherente es recurrir a los animales de esta especie que viven en libertad. En el continente africano (concretamente en Tanzania) viven manadas de perros salvajes cuya alimentación ha sido estudiada. Obtienen su alimento de 4 fuentes principales de mayor a menor energía obtenida de ellas:
- Cereales cocidos procedentes de la alimentación de los humanos entre los que se encuentran el mijo, maíz… dependiente de la zona donde se encontrase el animal estudiado (lo cual sugiere un comportamiento carroñero más que cazador).
- Carne: de especies muy variadas, entre ellas el perro (efectivamente, de forma natural tienen comportamiento caníbal).
- Frutas y verduras (dependientes de la época del año).
- Heces humanas (fuente de minerales y vitaminas muy estable a lo largo del año).
Por lo que en la actualidad, los perros que viven independientes de los humanos y nunca han probado el pienso comen tanto alimentos de origen vegetal como cárnico.
Sin embargo, esta adaptación no significa que se haya vuelto omnívoro como tal, sino que pese a tener una preferencia por alimentos de origen animal presenta una gran adaptación y aceptabilidad por alimentos de origen vegetal como pueden ser las frutas.
¿Es segura la carne cruda para tu perro?
Depende. Su sistema digestivo digiere la carne eficientemente. Esta además es una fuente de proteínas de alta calidad y valor biológico, es decir, la carne es un gran alimento.
La administración cruda sin embargo puede ser problemática. Los controles sanitarios que supera la carne que compramos en el supermercado no están pensados para su consumo crudo, sino para ser cocinada.
Por lo tanto, estaremos dando a nuestros perros una carga bacteriana considerable y estas bacterias pasarán a formar parte de la microbiota intestinal de nuestro perro.
Entre estas se encuentran algunas causantes de diarreas tanto en perros como en humanos como E.Coli, Salmonella o Listeria. Las consecuencias de estas las desarrollaremos más adelante.
Tipos de carne que puedes ofrecer
Los perros pueden comer prácticamente todo tipo de carne sin cocinar, incluyendo obviamente la carne de pollo, carne de ternera, carne de potro, carne de cordero, etc. Según las leyes Europeas, un animal no puede comer carne de su misma especie, para evitar lo que sucedió con las conocidas «vacas locas». Por lo que no, un perro no debe comer carne de perro (pese a que de forma natural lo hagan).
Si optas por una dieta basada en carne cruda, es fundamental conocer qué carnes son seguras y cuáles no. Las opciones más comunes incluyen:
- Carne de bovino: ternera, res y carne picada son opciones populares y generalmente bien toleradas.
- Aves de corral: pollo y pavo, aunque requieren mayor cuidado con la contaminación bacteriana.
- Carnes alternativas: conejo, cabra, cordero y ciervo son opciones menos comunes pero viables.
- Pescado: puede incluirse, aunque con supervisión veterinaria.
Riesgos reales de la alimentación cruda
Absolutamente todos los alimentos crudos tienen bacterias y algunas de estas pueden generar enfermedades. Por esto mismo la leche se pasteuriza, la carne se cocina y la fruta se lava.
Por otro lado, las leyes ponen límites a las bacterias presentes en estos productos para que con su posterior procesado (cocción, pasteurización o limpieza) pierdan toda la carga bacteriana que tengan y no supongan un riesgo para la salud (siempre y cuando se cocine).
Bacterias como Salmonella, E. Coli y Listeria pasarán a formar parte del intestino de los perros. Pero ¿implica la presencia de estas bacterias la aparición de enfermedad en nuestros animales?
Ante la aparición de una diarrea aguda, rara vez se va a obtener un diagnóstico, sino que se da un tratamiento de soporte y con este la diarrea termina remitiendo. No obstante, en la experiencia clínica sí hay una relación entre la aparición de diarreas agudas y la administración de dietas crudas.
Hay estudios que asocian la muerte de animales a la alimentación con dietas crudas, desde diarreas hemorrágicas en perros a tuberculosis en gatos.
Otro aspecto a considerar es que muchas de estas bacterias no solo causan enfermedades en los perros, sino que pueden causarlas en los humanos que las pueden contraer por manipulación de la carne o por contacto con el perro (especialmente si lame rostros o superficies de la casa).
¿Qué dicen los veterinarios sobre la carne cruda?
La mayoría de organizaciones veterinarias no recomiendan alimentar a los perros con carne cruda. Una dieta compuesta principalmente por carne cruda puede no cumplir con la nutrición completa y equilibrada que necesita el perro, especialmente en cachorros y perros mayores. Los alimentos cocidos son más digeribles y permiten mejor absorción de nutrientes.
Las dietas crudas aumentan el riesgo de deficiencias nutricionales si no están correctamente formuladas. Algunas organizaciones veterinarias son críticas con BARF por riesgo de desnutrición y peligros de la alimentación cruda.
Sin embargo, con alimentación y conocimientos constantes, una ración BARF bien formulada es apropiada para la especie y saludable.
Se recomienda consultar a veterinario especializado en BARF para crear plan de alimentación e calcular raciones adecuadas individualmente. La carne es componente vital para dietas de animales carnívoros como perros, pero siempre bajo supervisión veterinaria.
Cantidad y proporción correcta
Si decides alimentar a tu perro con carne cruda, la cantidad es fundamental.
Se recomienda que un perro normalmente activo necesite alrededor del 3% de su peso corporal por día en comida cruda. Esta cantidad debe dividirse en 70% de contenido animal y 30% de suplementos vegetales.
La cantidad exacta depende del peso corporal actual y nivel de actividad del perro. Un perro de 20 kilos necesitaría aproximadamente 600 gramos diarios, divididos entre carne, órganos y complementos vegetales. Sin embargo, estos cálculos deben ser personalizados por un profesional.
La manipulación de carne cruda requiere higiene meticulosa para evitar salmonella y gérmenes tanto para el perro como para humanos. Lava superficies, utensilios y manos después de preparar la comida. Almacena la carne en congelador y descongela en frigorífico, nunca a temperatura ambiente.
Carnes que debes evitar
No todas las carnes son seguras para los perros, incluso en formato crudo. Debes evitar:
- Huesos calientes o largos: representan riesgo de astillamiento y obstrucción intestinal.
- Pieles de aves: difíciles de digerir y potencial riesgo de asfixia.
- Ubres o testículos: no recomendados en dietas crudas.
- Carne procesada: jamón, salchichas y embutidos contienen conservantes perjudiciales.
Además, ciertos alimentos vegetales que podrían acompañar la carne cruda tampoco son seguros: guisantes crudos, frijoles, lentejas, patatas, tomates, pimientos verdes, cebollas, aguacates, berenjenas, uvas, pasas, physalis, membrillos y carambola.
¿Vale la pena el riesgo?
La carne cruda para perros es un tema donde la teoría evolutiva choca con la realidad sanitaria moderna. Aunque es cierto que los perros tienen capacidad digestiva para procesar carne cruda, los riesgos bacterianos, la dificultad de garantizar nutrición completa y el potencial de transmisión de patógenos a humanos hacen que la mayoría de veterinarios recomienden alternativas más seguras.
Si decides optar por esta vía, hazlo bajo supervisión veterinaria especializada, con higiene extrema y cálculos nutricionales precisos. La salud de tu perro y la de tu familia dependen de ello.
