Cómo educar a un perro dominante y territorial

Antes de empezar a educar a un perro dominante, debemos tener muy en claro cuáles son sus características y, para ello, es necesario entender qué significa que un perro sea dominante. Lamentablemente, el concepto de la ‘dominancia’ suele ser usado de forma inadecuada o inexacta, y con frecuencia se atribuyen comportamientos típicos de un perro agresivo a la dominancia, lo que consiste en una gran equivocación.

Si no sabes cómo identificar a un perro dominante, o si percibes que tu peludo tiene una clara tendencia a la dominancia y te preguntas cómo puedes educarlo para prevenir cualquier accidente, en este artículo encontrarás explicaciones y consejos útiles. ¡Sigue leyendo para saber más!

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¿Qué significa que un perro sea dominante?

La dominancia hace parte de los códigos de comunicación y conducta social de varios animales (incluso de los perros), pero es ejercida únicamente entre miembros de una misma especie. Es decir, un perro jamás será dominante en relación a su tutor o cualquier otro humano, pues solo puede adoptar una condición de dominancia al interactuar con sus iguales, o sea, con otros perros.

También es importante entender que la dominancia es tan dinámica como la propia comunicación y las interacciones entre los perros. Y no se trata de un rasgo de la personalidad de un perro, sino de una relación de organización y jerarquía que se establece cuando varios perros interactúan en un mismo espacio. Por ello, que un can sea dominante en relación a determinado perro en un determinado momento, mientras interactúan en el mismo ambiente, no significa que asumirá esta condición de dominancia en relación a todos los demás perros.

Si bien es cierto que algunos perros tengan una mayor tendencia a ejercer la dominancia, ello no significa que serán dominantes en todas las interacciones que establezcan con otros canes a lo largo de su vida. Es decir, incluso un perro que se muestra dominante en la mayoría de los casos, puede venir a ocupar una posición de sumisión en algunos contextos.

Por ejemplo, es posible que un perro pequeño se establezca como dominante siempre que interactúe con individuos de su mismo tamaño, pero asuma una postura sumisa al interactuar con canes más grandes. También puede ocurrir que un determinado can sea dominante con las hembras de su entorno, pero se muestre sumiso al interactuar con otros machos.

Diferencias entre un perro dominante y un perro agresivo

Aquí tenemos otro punto clave para entender las características de un perro dominante, y es que jamás debemos confundirlo con un perro agresivo. La agresividad es un problema de comportamiento grave que puede tener múltiples causas, entre las que encontramos una mala socialización y el empleo de métodos contraproducentes en la educación del perro, que generalmente involucran castigos y la violencia como ‘herramientas correctivas’.

Un perro que ha recibido una adecuada socialización y educación, por más que tenga una tendencia a la dominancia, tiene muy pocas probabilidades de mostrar conductas agresivas. Ello porque la agresividad es, en definitiva, un último recurso al que los perros deberían recurrir únicamente en situaciones extremas, cuando su integridad está realmente en riesgo.

No obstante, cuando un perro asimila la agresividad como una vía de comunicación, probablemente porque ha sido enseñado mediante la aplicación de métodos violentos, podrá recurrir a ella para reaccionar ante diferentes estímulos y situaciones de su cotidiano. Sus códigos de conducta social han sido ‘dañados’ o ‘confundidos’ por una educación inapropiada, y este perro carece de ‘herramientas’ a los que recurrir para lidiar con situaciones difíciles, por lo que inmediatamente ‘salta’ a su último recurso, la agresividad.

Además, los perros con un historial de abusos físicos o psicológicos pueden mostrar muchas conductas agresivas por haber asimilado que su bienestar está en constante riesgo y necesitan defenderse ante cualquier alteración en su entorno.

En todo caso, lo más importante es entender que la educación de todo y cualquier perro, incluso de aquellos con mayor tendencia a la dominancia, debe enfocarse en métodos que estimulan sus capacidades cognitivas, emocionales y sociales, al mismo tiempo en que generan una mayor adhesión al adiestramiento. Por ello, para educar a un perro dominante, siempre aplicaremos el refuerzo positivo, y no la fuerza, el encierro, los castigos o cualquier otra forma de violencia.

Qué tener en cuenta antes de educar a un perro dominante

Un perro con tendencia a la dominancia necesita ser socializado y educado al igual que todo perro, pero los tutores deben tener en mente que la dominancia no es algo que se pueda o que se deba ‘corregir’, una vez que se incluye entre los códigos de comunicación y jerarquía naturales de los perros.

El hecho de que un perro se muestre dominante en las interacciones con otros perros, no es una conducta que necesita ser modificada, porque no se trata de un problema de comportamiento. Ahora, si hablamos de un can que es agresivo con las personas o con otros animales, ahí sí estamos frente a un problema de comportamiento (la agresividad) que requiere de un tratamiento con pautas orientadas a modificar su conducta.

Aunque la dominancia no sea un problema a corregirse, es muy importante socializar tempranamente y educar a un perro dominante para enseñarle más recursos que le permitan entablar relaciones más positivas y armónicas no solo con los individuos con los que interactúa (personas, perros y otros animales), sino también con los diferentes estímulos, objetos y entornos a los que se verá expuesto a lo largo de su vida.

De esta manera, se logra prevenir el desarrollo de conflictos o malentendidos en las interacciones sociales que suelen estar relacionados con una comunicación deficiente, así como problemas de comportamiento y cualquier tipo de accidente que puede ocurrir cuando un can no es consciente de su propia fuerza y de los límites que necesita seguir para jugar y relacionarse de forma segura con otros individuos.

Finalmente, es importante saber también que la castración suele atenuar la expresión de comportamientos relacionados con la dominancia y el impulso sexual, principalmente en los perros machos. Y aunque no sea estrictamente necesaria para controlar la tendencia dominante, sí debería ser considerada seriamente como un método de prevención de camadas no deseadas.

Consejos básicos para educar a un perro dominante

El adiestramiento de un perro dominante seguirá las mismas pautas y buenas practicas que adoptamos para adiestrar a los perros en general. En este sentido, lo primero es destacar la importancia de iniciar su proceso de socialización durante los primeros meses de su vida, cuando aún son cachorros, porque en este momento su carácter es más flexible y están asimilando los códigos que guiarán su conducta social en la edad adulta.

También es importante enseñarle desde su llegada al hogar cuales conductas son apropiadas para una buena convivencia, y cuáles no. Este es un punto importante para evitar el refuerzo inconsciente de conductas no deseadas, como puede ser subirse en el sillón, revirar la basura en búsqueda de alimentos, ladrar excesivamente, o llorar cada vez que está solo.

Ten en mente que, si permites que el cachorro entienda ciertas conductas como ‘naturales’ en su infancia, lo más probable es que mantenga esta costumbre en la edad adulta. Además, si le brindas una “recompensa” cada vez que realiza alguna conducta, ya sea porque te parece tierna o porque intentas que deje de hacerla al darle lo que desea (por ejemplo, si te das una golosina para que deje de llorar), estarás reforzando una conducta que no siempre desearás observar en tu perro adulto.

Hechas estas aclaraciones, y antes de despedirnos, te dejamos algunos tips de adiestramiento que puedes poner en práctica con tu peludo. ¡Echa un vistazo!

Tips para adiestrar a un perro dominante

 

  1.  Elige el lugar adecuado y haz sesiones cortas: las sesiones de adiestramiento deben realizarse en un ambiente tranquilo y positivo, donde no haya un exceso de estímulos que dispersen la atención del perro. Además, casa sesión cebe tener entre 10 y 15 minutos para no sobrecargarlo.
  2. Trabaja una orden a la vez: cada comando u orden de obediencia debe ser presentada y entrenada de manera individual, hasta que sea perfectamente asimilada y ejecutada por el perro. Es decir, vas a trabajar una por una las órdenes que deseas enseñarle a tu perro, y siempre tras haber elegido la palabra que usarás para determinar cada acción a ser ejecutada.
  3. Usa el refuerzo positivo para recompensar a tu peludo: cada vez que tu perro lleve a cabo una conducta apropiada ofrécele un premio para reconocer su logro y estimularlo a que siga aprendiendo. Además de bolitas de pienso y golosinas, puedes usar juguetes, caricias y juegos o paseos como recompensas. Lo importante es tener en claro que los castigos, las privaciones y otras técnicas de educación ‘en negativo’ se muestran contraproducentes, pues suelen reducir el interés del perro en el entrenamiento y pueden fomentar problemas de comportamiento, como la agresividad.
  4. Fomenta una buena comunicación a diario: la capacidad de obediencia de los perros se relaciona directamente con el vínculo que comparte con sus tutores en el día a día. Si no aprendes a comunicarte con tu peludo y no te tomas el tiempo para conocer su personalidad y sus necesidades, probablemente tendrás serias dificultades a la hora de captar su atención y lograr que quiera compartir contigo una sesión de adiestramiento.
  5. Busca ayuda de un profesional: si consideras que no tienes el tiempo, la paciencia o los conocimientos para educar a un perro dominante, no dudes en buscar la ayuda de un adiestrador o educador canino. Lo más importante es que tu peludo pueda acceder a una educación que mejore su calidad de vida.

Eduarda Piamore

Licenciada en Filosofía y Técnica en Psicología, Educación y Adiestramiento Canino. Redactora y traductora freelance, apasionada por la escritura y la lectura. Autodidacta en temas relacionados a la Salud Mental, Medicina Natural y Terapias Alternativas para perros y gatos. Voluntaria en el rescate y promoción a la adopción de animales abandonados. Una apasionada admiradora del Reino Animal, fiel a la inagotable fuente de sabiduría de la naturaleza. Latinoamericana, multicultural, un alma viajante

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