Un perro y un cubo de la basura casi siempre son sinónimo de problemas. Esa gran caja llena de numerosos objetos de todo tipo y cargada de olores interesantes es como un imán para cualquier perro. De ahí su enorme atractivo.

Pero no solo debemos evitar que nuestro perro asalte el cubo para no tener que limpiar basura por toda la casa, sino que ingerir desechos supone un grave riesgo para su salud. A continuación explicamos cómo podemos controlar este desagradable hábito.

¿Por qué mi perro adora la basura?

En un primer análisis, la base del interés del perro por nuestro cubo de la basura se debe a que dentro de él se encuentran restos de comida. Nuestra comida es muy apreciada por los perros porque normalmente no la compartimos o, al menos, no tanto como a ellos les gustaría. Gracias a su potente olfato son capaces de determinar el contenido del cubo.

Pero, además, pasar un rato abriendo el cubo, retirando todo lo que contiene, examinándolo y destruyendo todo lo posible es una muy buena manera de pasar el rato cuando no se tiene nada mejor que hacer. Por otra parte, algunas enfermedades también pueden empujar al perro a buscar comida en la basura.

En otras palabras, el perro no se dedica a atacar el cubo de la basura por fastidiarnos. Se ve empujado por su instinto o concurren en él causas de índole psicológica o física que pueden explicar su tendencia a buscar, comer o destruir la basura. Valora las condiciones de vida de tu perro porque puede ayudar a resolver el problema.

Cubo de basura antiperros

Si a nuestro perro le tira la basura por puro instinto canino, es posible que consigamos educarlo para que, en nuestra presencia, no acuda a abrirlo. Pero, en cuanto se quede solo, lo más probable es que nada retenga su curiosidad. Por eso no nos quedará más remedio que poner todos los medios posibles para evitar que logre el acceso.

Es nuestra obligación proporcionarle un entorno seguro y no podemos olvidar que comer basura puede tener graves consecuencias para su salud. Así, una forma de proteger el cubo es dejarlo en la cocina o en algún balcón o lavadero con la puerta cerrada, al menos cuando no haya nadie en casa.

También sirve meterlo en algún mueble con puerta que no pueda abrir o escoger alguno de los llamados cubos antiperros que, teóricamente, no pueden ser abiertos. Aunque hay que tener presente que algunos ejemplares aprenden a usar pedales o a levantar tapas. Suelen disponer de mucho tiempo para hacerlo. Y esto nos lleva a otra cuestión importante.

Síntomas de que mi perro se aburre

Hay algunas causas a nivel psicológico que pueden empujar al perro hacia el cubo de la basura. Aunque todos lo sabemos, no está de más recordar que los perros son animales sociales y sociables que necesitan de nuestra compañía y de estimulación. Dependiendo de sus características la necesitarán con menor o con mayor intensidad.

Así, por ejemplo, algunos necesitarán paseos cortos, mientras que para otros resultará imprescindible desplegar una enorme actividad física. También los hay que adoran jugar, frente a otros que se pasan el día descansando. Y hay que tener en cuenta la edad, pues los cachorros están en plena época de exploración.

Si nuestro perro pasa mucho tiempo solo, no hace todo el ejercicio que necesita y, en general, le falta estimulación a cualquier nivel, el resultado va a ser el aburrimiento. El cubo de la basura en estos casos es su salvación. Modificando sus hábitos de vida es probable que las incursiones al cubo disminuyan.

Los riesgos de comer basura

Pero, además de aburrimiento, algunos perros que se dedican a comer de la basura pueden estar atravesando algún problema de salud. Hay enfermedades que cuentan entre sus signos clínicos con un aumento del apetito. El perro, aunque devore su ración, seguirá sintiendo un apetito voraz que lo empujará hacia el cubo de la basura en un intento de calmarlo.

Son perros que, incluso comiendo así, adelgazan o presentan otros síntomas como un empeoramiento del aspecto del manto, un aumento en la ingesta de agua, etc. Cualquier anomalía que notemos en nuestro perro es motivo de consulta veterinaria. Solo el profesional puede averiguar qué le pasa y ponerle un tratamiento.

Por otra parte, la acción de comer basura en sí misma puede provocarle una intoxicación debida a alimentos en mal estado o no aptos para los perros. Por otra parte, envases y demás desechos son causa de heridas si son punzantes, obstrucciones si se quedan en el sistema digestivo, etc. Estos casos suelen ser urgencias veterinarias.

Consejos para que el perro no coma del cubo de la basura

Recapitulando, el hecho de que un perro quiera revolver en el cubo de la basura puede ser interpretado como un comportamiento normal para su especie. Pero los riesgos que comer basura tiene para él son motivo más que suficiente como para que nosotros, como cuidadores responsables, pongamos todos los medios para impedirlo. Estos son:

  • Preocúpate por cubrir las necesidades físicas y mentales de tu perro. Es la mejor forma de combatir el aburrimiento y las conductas destructivas.
  • Hazle un horario de paseos, comidas y otras actividades. Si sabe cuándo le toca comer es más probable que esté menos pendiente de lo que tiras a la basura.
  • Edúcalo, gracias a la educación básica puedes enseñarle a obedecer a la orden «no», aunque no suele servir si no estás presente.
  • Busca un cubo de basura a prueba de perros o guárdalo lejos de su alcance.
  • Acude al veterinario ante cualquier signo sospechoso de enfermedad, así como a revisiones, al menos anuales, que detecten cualquier patología de forma precoz. Si el problema es psicológico, es un especialista en comportamiento canino o etólogo quien puede ayudarte.
María Besteiros
Auxiliar Técnico Veterinaria y presidenta de una protectora de animales. Desde niña mis intereses giraron alrededor de los animales, la lectura y la escritura, por eso me formé para ejercer como ATV y me doctoré en Filoloxía Galega. Además, estoy vinculada a la protección animal a través de protectoras. En la actualidad soy casa de acogida de siete perros y cinco gatos. Escribir sobre perros es una forma de compartir los conocimientos que he adquirido sobre ellos a lo largo de los años, a la vez que me permite unir mis profesiones.

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