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Bañar a un perro es una de las actividades que sabemos que, con mayor o menor frecuencia, tendremos que hacer si nos disponemos a adoptar un ejemplar. Por lo tanto, ya que el lavado se hará durante toda su vida, mejor hacerlo bien desde el principio.

Y para comenzar con buen pie, el primer baño es fundamental para que el perro guarde un recuerdo lo más positivo posible y evitar así convertir la experiencia en un trauma o una odisea que dificulte los lavados posteriores. Empezamos por el baño del cachorro.

El primer baño del cachorro

Por qué bañar a tu cachorro es la primera pregunta que tienes que hacerte. Si tu cachorro tiene pulgas, no tienes por qué solucionarlo con un baño. Tu veterinario te puede prescribir un producto antiparasitario que lo libre de estos incómodos visitantes. Si se ha manchado alguna parte concreta de su cuerpo, es posible limpiarla sin tener que bañarlo entero.

Para ello podemos recurrir a toallitas para perros, a champú seco o le lavaremos solo esa zona con agua tibia y un champú específico. En cualquier caso, después lo secaremos muy bien. En conclusión, solo si el perro está verdaderamente sucio, al punto de que es imposible dejarlo así, habrá que recurrir a la bañera.

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¿Cuándo bañar a un cachorro?

No hay ninguna prisa por lavar a un cachorro e incluso puede ser peligroso hacerlo demasiado pronto. Por ejemplo, si es tan pequeño que aún no regula su temperatura corporal  o no lo secamos bien. Lo ideal es postergar el baño hasta que haya crecido lo suficiente, aproximadamente hacia los seis meses, salvo casos de suciedad extrema.

Hasta las 8 semanas de vida, como poco, el cachorro tiene que permanecer con su madre y hermanos. En este período ella se encarga del aseo. Posteriormente comienzan las vacunas, que se prolongarán varias semanas. Mientras dura la primovacunación se recomienda no bañar a los cachorros porque su sistema inmune no está todavía desarrollado.

Podría hacerse antes con precauciones, siempre que sea imprescindible y sin coincidir con la vacuna. Por otra parte, para que acepte bien el baño sería interesante fijar el primer lavado hacia las 12 semanas. En este período el cachorro está abierto a diferentes estímulos a los que se le exponga. Si lo hacemos bien, sentamos las bases para que no tema a la bañera.

Cómo bañar a un cachorro por primera vez

Para que el baño del cachorro sea una experiencia lo más agradable posible debemos preparar un ambiente adecuado y tener a mano todos los productos y accesorios que vayamos a necesitar. Estos elementos son imprescindibles:

  • Tranquilidad: escoge un momento en el que dispongas de tiempo para dedicar plena atención al lavado. No puedes hacerlo con prisa, pues quizás la primera vez te cuesta más de lo que pensabas.
  • Temperatura: el cachorro no se puede enfriar, así que tanto la temperatura ambiental como la del agua tienen que ser cálidas.
  • Champú para cachorros: no, no vale el de bebés ni el tuyo por mucho que ponga pH neutro. Compra uno específicamente formulado para perros de esta edad.
  • Toalla: una o más, dependiendo del tamaño de tu cachorro. Se trata de empapar la mayor cantidad posible de agua.
  • Secador: es muy importante que el cachorro no se enfríe, por eso se hace imprescindible secarlo por completo.
  • Cepillo: mientras lo secamos con el secador o al finalizar, podemos pasarle un cepillo adecuado a las características de su pelo. También puede hacerse antes del baño.

Consejos para bañar a un cachorro

Una vez tienes tiempo y has preparado el ambiente y todos los útiles necesarios para el baño, ya puedes comenzar el proceso. No tiene mucha ciencia, pero sí hay que prestar atención a algunos detalles que pueden marcar la diferencia entre que el baño sea una experiencia positiva o negativa para el cachorro. Lo explicamos paso a paso:

  1. Comienza el baño centrado en hacer de él una buena experiencia para el cachorro. Va a marcar su comportamiento para futuros lavados.
  2. Dependiendo de su tamaño, puedes bañarlo en la bañera, el fregadero o cualquier otra pileta, pero no olvides poner alguna alfombrilla antideslizante o similar en la base para que el cachorro no pierda el equilibrio. Podría asustarse y caerse.
  3. Puedes usar la alcachofa de la ducha o cualquier recipiente para echarle agua por encima, poco a poco. Empieza por las patas y ve subiendo. Evita la cabeza. En esa zona es mejor que le pases tu mano mojada para que no se asuste.
  4. Si se deja sin problema, ve felicitándolo e incluso dándole un premio. Si intenta escapar, no le riñas. Solo intenta mantenerlo en el interior de la bañera y premia cuando esté quieto o tranquilo.
  5. Puede resultar que le guste el agua e intente jugar con el chorro. Déjalo, pero no permitas que beba el agua si contiene jabón.
  6. Una vez mojado, se aplica el champú, enjabonando bien todo el cuerpo. Después tan solo queda aclarar por completo y secar, primero con las toallas, para finalizar con el secador.
  7. El secador debe emitir aire tibio, no caliente, y estará a la mínima potencia para prevenir sustos. Empieza de las patas hacia arriba y evita la cara.
  8. Recuerda que el baño no es solo higiene, sino un tiempo juntos que sirve para fortalecer nuestro vínculo con el perro, acostumbrarlo a la manipulación y, también muy importante, permite realizar una palpación completa que puede ayudar a detectar bultos, parásitos, lesiones, etc.

Bibliografía
Ateuves nº 5. 2018. ¿Cuándo hay que empezar a bañar al cachorro? pág. 41.