Efectos de la furosemida en perros

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La furosemida es un fármaco que, como todos, solo puede ser prescrito por un veterinario. Es este profesional el único capacitado para decidir su idoneidad, la dosis recomendada y las pautas para su administración.

Así, aunque tengamos furosemida en casa, la hayamos utilizado y pensemos que es lo que necesita nuestro perro, nunca debemos administrársela por nuestra cuenta, ya que podríamos causar una grave intoxicación.

¿Qué es la furosemida?

La furosemida es un fármaco diurético, esto es, se utiliza para eliminar líquidos que se han acumulado en exceso en el cuerpo debido a diferentes causas. Como todos los medicamentos, antes de utilizarlos hay que barajar las ventajas y los inconvenientes de su administración, así como tener en cuenta los posibles efectos adversos.

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¿Cómo funciona la furosemida?

Un ejemplo relativamente frecuente de la utilización de la furosemida es el edema pulmonar. Este trastorno se produce cuando se acumula líquido en estos órganos debido a la aparición de patologías como pueden ser las enfermedades cardíacas.

Al administrar la furosemida el excedente de líquido se elimina y notaremos que, en poco tiempo, el perro sentirá ganas de orinar y lo hará en abundancia. Esto mejora su estado hasta que se resuelve la causa de la acumulación. Eso sí, tenemos que saber que los diuréticos pueden tener que usarse de manera prolongada porque la causa puede ser crónica.

Como eliminamos líquidos, es necesario un buen control veterinario para que no corramos el riesgo contrario, es decir, el de la deshidratación. En los perros con patologías graves o agudas el control de los líquidos, con sueroterapia intravenosa y diuréticos, debe hacerse de manera intensiva, con el animal ingresado en la clínica veterinaria.

¿Qué dosis de furosemida necesita un perro?

Manejar los fluidos del organismo es delicado. Por este motivo, los perros a los que se les están administrando diuréticos deben seguir un estricto control veterinario. Y esto es así porque el fármaco se pauta para ayudar a la eliminación de líquidos, pero estos pueden almacenarse en mayor o menor cantidad, de ahí que haya que ir ajustando la dosis.

Por lo tanto, aunque ya hayamos tratado con anterioridad a nuestro perro con furosemida no podemos volver a repetir el mismo tratamiento sin que el veterinario lo haya examinado y prescrito la pauta adecuada a sus circunstancias actuales.

La dosificación de cualquier fármaco puede oscilar entre una dosis mínima y una máxima que se suele fijar por kg de peso al día. En función de la enfermedad a tratar, del estado y de las características del perro, el veterinario escogerá la dosis más adecuada dentro del rango.

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¿Qué pasa si la dosis de furosemida no es la correcta?

Si un perro recibe una cantidad de furosemida inferior a la que necesita la consecuencia será que se mantendrá la acumulación de líquidos, es decir, la sintomatología persistirá. En estos casos el veterinario tendrá que elevar la dosis, valorar el cambio a otro diurético o replantearse el diagnóstico y el tratamiento.

Al contrario, si la dosis supera a la recomendada podremos provocar incluso una intoxicación. Los fármacos cuentan con un margen de seguridad, de forma que, sobrepasar algo la cantidad máxima prescrita no tiene por qué producir daños. Pero si, sin querer, rebasamos la dosis por mucho los efectos pueden ser muy negativos.

Sobredosis de furosemida

Si administramos furosemida o cualquier otro diurético por nuestra cuenta y la dosis excede a la máxima recomendada podemos provocarle a nuestro perro una intoxicación de moderada a grave, en función de la cantidad ingerida y del estado del animal.

Si se da una sobredosis apreciaremos síntomas como los siguientes:

  • Gran deshidratación, si tomamos un pliegue de piel entre los dedos y tiramos, tardará en recuperar su posición.
  • Mucha sed.
  • Eliminación muy aumentada de orina.
  • Apatía, el perro no tiene ánimo.
  • En algunos casos, por suerte menos frecuentes, puede producirse una insuficiencia renal aguda, lo que pone en riesgo la vida del animal.

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¿Qué hago si mi perro ha tomado una dosis alta de furosemida?

Si apreciamos alguno de los síntomas de intoxicación descritos no debemos dudar en acudir al veterinario. Debemos ser conscientes de que la deshidratación, si no se recupera, puede tener efectos fatales. Esto es especialmente importante en animales ya debilitados, muy mayores o cachorros, pues son más vulnerables.

Ante cualquier sospecha de ingesta indebida de furosemida, por lo tanto, la única opción es ponernos en contacto con el veterinario para que examine a nuestro perro y disponga las medidas de tratamiento adecuado.

Para evitar sustos insistimos en que nunca debemos darle ningún medicamento a nuestro perro sin la previa prescripción de un veterinario. Además, guardaremos los fármacos en lugares inaccesibles para los perros, pues de esta forma evitaremos que puedan llegar a ingerirlos.

Bibliografía: Nelson & Couto (2010, 4ᵃ edición): Medicina interna en pequeños animales, Barcelona: Elsevier.

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