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Las fracturas son roturas en los huesos que se pueden producir tras un fuerte golpe. Hay diferentes tipos de fracturas y de sus características y de las del perro dependerá el pronóstico y el tratamiento.

Si sospechamos que nuestro perro ha sufrido una fractura, hay que acudir al veterinario. El mismo golpe que ha roto el hueso ha podido provocar otras lesiones que el profesional tendrá que valorar y tratar. Veamos cuales son los síntomas que nos pueden alertar sobre una fractura.

¿Qué son las fracturas?

La fractura es la rotura de un hueso. Dada su dureza, para conseguir romperlos hay que aplicar una fuerza considerable. Esta se puede originar en accidentes como atropellos, caídas desde grandes alturas o, en general, golpes fuertes. Desgraciadamente, también pueden verse fracturas en perros maltratados.

Los huesos más propensos a sufrir fracturas son el fémur, la pelvis, el cráneo, la mandíbula y la columna vertebral. Si es el caso de nuestro perro siempre hay que acudir al veterinario. Todas las fracturas requieren tratamiento, ya sea inmovilización o intervención quirúrgica.

Además, puede haber otros daños internos que no seamos capaces de detectar a simple vista, como hemorragias o lesiones en los órganos. De ahí la importancia de una revisión veterinaria y de un seguimiento. A efectos de su identificación es importante saber que existen estos tipos de fracturas:

  • Abiertas o compuestas: en estas fracturas el hueso es visible a través de la herida que se produce. Esta exposición del hueso hace que estas fracturas tengan más posibilidades de infectarse. Hay que tener en cuenta que no en todas las lesiones en las que se ve el hueso existe una fractura.
  • Cerradas: en este caso, en la piel no se aprecia ningún daño, pero sí puede haber algunos signos que nos hagan sospechar de la presencia de una fractura ósea.

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Síntomas de fracturas en los perros

Cuando un perro sufre un fuerte golpe, independientemente de su origen, la existencia de una fractura es una posibilidad que siempre tenemos que tener presente. No en todos los casos va a aparecer una herida que nos indique la presencia de una fractura abierta, pero sí pueden aparecer signos de rotura como los siguientes:

  • Dolor intenso. El perro se quejará y no se dejará manipular. Puede morder.
  • Hinchazón.
  • Si la fractura se localiza en una pata, el perro no conseguirá apoyarla. No podrá cargar ningún peso sobre ella.
  • Deformidades.

Fracturas de cráneo

Destacamos las fracturas en el cráneo dada la gravedad que pueden revestir. Así, hay diferentes tipos. Las que podremos distinguir a simple vista son dos: las abiertas y las deprimidas. Las primeras se verán como heridas en la cabeza.

En cambio en las deprimidas, como su propio nombre indica, se observa una depresión o un hundimiento en la zona del cráneo afectada. El problema de estas fracturas es que no solo se produce una afectación del hueso.

El cerebro, el oído, la cavidad nasal o la mandíbula son estructuras que también pueden verse dañadas. Además, estas lesiones son vías de entrada de bacterias, lo que puede complicar el cuadro al provocar infecciones.

Cómo actúar en las fracturas de los perros

Después de un accidente, al perro hay que trasladarlo con cuidado al veterinario para que este realice una valoración general. Si está en shock o sospechamos que puede tener algún daño en la columna vertebral, hay que moverlo colocándolo con delicadeza sobre una superficie plana o, en su defecto, sobre una manta levantándola por las esquinas.

Además, ante la posibilidad de que alguna pata esté rota no hay que intentar recolocarla. Puede ser necesario ponerle un bozal porque el dolor y el estrés hace que algunos ejemplares reaccionen mordiendo.

Radiografías de las fracturas

El examen del veterinario puede determinar la existencia de una fractura, pero la confirmación se obtiene al realizar una radiografía. Esta prueba es sencilla, pero puede requerir sedación si el perro está muy dolorido y no se deja posicionar.

La radiografía no solo confirma el diagnóstico, sino que ofrece información sobre las características de la fractura y los daños producidos. De esta manera el veterinario puede dar un pronóstico y decidir el tratamiento más adecuado.

Cómo tratar las fracturas de los perros

Como las fracturas se originan cuando se produce un fuerte golpe, es probable que el perro presente otros daños o se encuentre en shock. Estabilizar al animal siempre es prioritario. Después se evaluarán las fracturas. Normalmente hay que recolocar los huesos que se hayan desplazado o roto y fijarlos para que puedan soldar en la posición correcta.

En función de las características tanto de la fractura como del perro, esta fijación se hará inmovilizando la zona afectada con un vendaje o una férula o mediante una intervención quirúrgica. En este último caso puede recurrirse a placas metálicas o a tornillos. Cuando es la mandíbula la que está fracturada, se fija con un cerclaje.

Curar las fracturas de huesos en los perros

En general, en los casos en los que el perro tan solo sufre una fractura y esta no es muy complicada, el pronóstico es bueno. Aunque hay que tener en cuenta que la recuperación o el posoperatorio pueden ser largos y es imprescindible seguir las indicaciones del veterinario en cuanto a movilidad del perro, tratamientos, rehabilitación y seguimiento.

Como mínimo hay que calcular varias semanas de recuperación. Por último, destacar la importancia de un correcto tratamiento. De otra manera corremos el riesgo de que la fractura se consolide de forma incorrecta.

Bibliografía
Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.