Artritis canina – Síntomas, diagnóstico y tratamiento

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Tanto en medicina veterinaria como en medicina humana, se comparte un gran porcentaje de fisiología y patologías. En este caso no iba a ser menos, ya que la artritis es una enfermedad en común.

Es habitual confundirlo con artrosis, pero lo cierto es que son patologías distintas. Desde Soyunperro os explicaremos de qué se trata, sus diferencias con la artrosis, principales síntomas, así como diagnóstico, tratamiento y consejos para poder en la medida de lo posible paliar los síntomas de nuestro perro. Vamos a ello.

¿Qué es la artritis y qué lo causa?

La artritis como su propio nombre indica, es la inflamación de una o varias articulaciones (frecuentemente afectando a la membrana sinovial). Es una patología que no se debe únicamente a una causa, si no que son varios motivos los que pueden hacer que nuestro perro presente artritis, y con ello dolor.

Las principales causas podrían ser:

  1. Infecciones bacterianas. Por ejemplo, por Erhrlichia o Pasteurella sp. Esta última normalmente es producida por mordedura de un gato o perro. Si nuestro animal tiene alguna enfermedad o su sistema inmune está deprimido, las consecuencias de esta infección podrían ser peores y diseminarse. Lo cierto es que gran cantidad de bacterias pueden producir artritis en nuestra mascota. Sin embargo, en perros es más frecuente la causa por infección local de la articulación que por sepsis y diseminación luego a la misma.
  2. Traumatismo. Una posible causa puede ser un traumatismo en la propia articulación. Normalmente suele ser una causa pasajera ya que el veterinario tras observar los síntomas que esto puede tener en nuestro peludo, elegirá el tratamiento adecuado y si no tiene complicaciones, el pronóstico es bueno y en unos días estará recuperado.
  3. Artritis inmunomediada. En este tipo de artritis, el sistema inmune de nuestro perro se ataca a sí mismo, inflamando así la o las articulaciones. Se produce una reacción de hipersensibilidad en el cuerpo (especie de alergia). Los factores que inician la reacción suelen ser infecciones y/o virus (FeLV en gatos).

Dentro de esta clase de artritis hay varios tipos, pero en la mayoría de ellas el pronóstico es reservado y siempre será necesario acudir a nuestro veterinario de confianza por el dolor que produce.

Principales síntomas de la artritis

Dependiendo del origen, pueden ser diferentes. Pero la mayoría comparten una misma sintomatología. Esta es:

  • Dolor y cojera.
  • Limitación del movimiento de la articulación o rigidez.
  • Edema articular, es posible que esté caliente.
  • Atrofia muscular si la artritis es mantenida en el tiempo.
  • Posible rotura de ligamentos si por ejemplo se ha producido por traumatismo.
  • Podrá haber fiebre si está causado por bacterias y más si hay sepsis.

Diagnóstico y tratamiento de la artritis canina

Desde casa podremos observar algunos de los síntomas anteriormente descritos, pero solo el veterinario mediante una combinación de signos clínicos y pruebas podrá diagnosticarla.

La radiografía será útil para el veterinario, pues podrá observar en la imagen signos de artritis. Evaluará cuánto daño hay en la articulación y el grado presente. La artrocentesis es una prueba muy específica en estos casos donde se toma una pequeña muestra de líquido articular para su análisis. Se podrá hacer un cultivo de este y antibiograma, indicando las células presentes en este, tipo de bacterias, así como la antibioterapia adecuada para proceder a tratar la artritis en nuestra mascota.

En cuanto al tratamiento, depende de la causa de la artritis. Si es autoinmune, será a base de supresores del sistema inmune (para que deje de atacar a nuestro perro) como corticoides. En caso de tratarse de una infección, será necesario antibioterapia. Sin embargo, sea cual sea el origen, es necesario tratar el dolor que esta presenta.

En algunos casos la acupuntura puede ayudarnos en el tratamiento, aunque debe ser aconsejada por un profesional dedicado a ella. Con las pautas necesarias y siguiendo los consejos del veterinario, dependiendo del origen podremos curarla o por lo menos paliar los síntomas y alargar la vida de nuestro perro proporcionándole calidad de vida.

Consejos para cuidar a un perro con artritis

A parte del tratamiento farmacológico que el veterinario nos indique, es aconsejable realizar algunas pautas para ayudar en lo que podamos a nuestro amigo peludo. Estas pueden ser:

  1. Reducción de peso para reducir el estrés en las articulaciones.
  2. Uso de terapia de frío y calor en las articulaciones afectadas para reducir la inflamación y el dolor. El calor se puede aplicar mediante un saco de semillas caliente y el frío con hielo envuelto en un paño. Realizar 3 ciclos de estos 2 o 3 veces al día puede ayudarnos a tratar la inflamación de la articulación.
  3. Fisioterapia y ejercicio cuidadosamente controlado en superficies blandas bajo la supervisión de un experto para ayudar a fortalecer los músculos en casos de atrofia y aumentar el rango de movimiento.
  4. Nuestra mascota necesita descansar sobre una cama o superficie bien mullida, que interfiera lo mínimo sus articulaciones con el suelo, ya que podría acentuar el dolor.

Sigue estas recomendaciones y no olvides llevar al perro a los controles periódicos con el veterinario para hacer el seguimiento de esta patología.

Diferencias principales con la artrosis

Si bien es cierto que una artritis crónica y desarrollada en el tiempo puede terminar produciendo artrosis, la artrosis en sí es el desgaste degenerativo del cartílago generalmente asociado a la edad.

La aparición de la artritis no siempre es correlativa a la edad, pudiendo aparecer de jóvenes, y las causas de esta son diferentes a la artrosis. La artrosis una vez aparece, se mantiene durante toda la vida, por lo que el tratamiento también lo será. Así pues, se tratará de paliar los síntomas y alargar la calidad de vida de nuestro perro.

Normalmente la artrosis afecta a razas medianas en menor medida y a grandes y gigantes con más frecuencia. En la artritis, al ser provocada por las causas señaladas anteriormente, podría darse en todas las razas. No obstante, a veces algunos profesionales lo engloban en una misma patología.

Graduado en veterinaria en la universidad Alfonso X El Sabio (Madrid). Colegiado 8917 en Madrid. Ampliando conocimientos en cirugía de tejidos blandos, endoscopia y dermatología. Interés por los animales desde muy pequeño y en compañía de Max desde hace 11 años.

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