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La rabia es una enfermedad vírica mortal que afecta tanto a los humanos como a otros animales, incluidos los perros. Aunque en numerosos países se considera erradicada, todavía sigue causando miles de muertes al año en algunas regiones.

La forma más eficaz de parar esta enfermedad que, recordemos, no tiene cura, es mediante la administración de una vacuna. Esta puede ponerse a los perros a partir de los tres meses de vida y es obligatoria en numerosos territorios.

¿Qué es la rabia?

La rabia es una enfermedad mortal causada por un virus de la familia de los rabdovirus. Es una zoonosis, es decir, los animales pueden contagiársela a las personas. La transmisión se produce sobre todo por el mordisco de un animal infectado, ya que el virus está presente en la saliva. Afecta al sistema nervioso central, llegando al cerebro e inflamándolo.

Hay dos formas de rabia, furiosa y paralítica. Provocan síntomas como agresividad, espasmo muscular, tos, náuseas, hipersalivación, alteraciones del comportamiento, descoordinación y, finalmente, la muerte. El período de incubación es de 2-8 semanas, aunque se han descrito casos desde una semana hasta el año. La muerte llega en 1-2 días.

Es de declaración obligatoria. Para controlar su extensión se han desarrollado programas de vacunación, sobre todo de perros, que son los que más contagian a las personas. También se vacunan gatos o hurones, pues la enfermedad afecta a casi todos los animales de sangre caliente. Con la vacuna se ha conseguido erradicar la rabia de numerosos países.

La vacuna de la rabia

Las vacunas son preparados que contienen el patógeno contra el que se pretende la inmunidad. Pero este no se incluye tal cual, sino que se modifica o se inactiva, de forma que en ningún caso pueda desencadenar la enfermedad. En el caso de la rabia, la vacuna contiene el virus inactivado.

De esta manera el sistema inmunitario lo reconoce y fabrica los anticuerpos necesarios para enfrentarlo. Si el perro contactase en su medio natural con el virus, su cuerpo ya tendría las defensas listas para atacarlo de inmediato. En caso contrario, no tendría ninguna protección. El virus es mortal. La inmunidad se establece a las 2-4 semanas de administrada la vacuna.

Pero esta no es de por vida. Por eso hay que repetir la dosis en 1-3 años. La primera vacuna contra la rabia es de Louis Pasteur en 1885, siguiendo un método científico hoy reprobado, ya que aplicó el virus inactivado directamente a un niño mordido por un perro rabioso. En la actualidad, el virus se inactiva y se purifica en laboratorios a partir de cultivos celulares.

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¿Cuándo poner la vacuna antirrábica a un perro?

La primera dosis de la vacuna contra la rabia puede administrarse a los tres meses de vida. Pero podemos encontrarnos ante dos escenarios. En algunos territorios la vacuna de la rabia no es obligatoria. Por lo tanto, los cuidadores pueden decidir no ponerla. Esta opción se apoya en el criterio de que la enfermedad está erradicada en ese lugar.

En cambio, hay sitios en los que la vacuna es obligatoria, cómo en España. Esto implica que si no la ponemos estamos cometiendo una falta administrativa y recibiremos una sanción económica. La recomendación de los veterinarios es vacunar a todos los perros. Puntualmente en algunos territorios donde se supone que ya no circula el virus se han dado casos.

El riesgo de infección persiste en un mundo en el que personas y animales podemos recorrer miles de kilómetros en horas. La ley suele marcar la revacunación anual, aunque esta podría hacerse cada tres años, ya que hay vacunas que garantizan protección ese período. Lo mejor es consultar la legislación vigente en nuestra localidad para no incurrir en falta.

Por qué es importante la vacunación frente a la rabia canina

Si un porcentaje elevado de la población canina está vacunada contra la rabia conseguimos parar la extensión del virus, ya que no se podrá transmitir desde el perro vacunado a personas ni otros animales. El perro se considera el animal que más contagia la rabia a los seres humanos. Poner la vacuna protege tanto a los perros como a la población humana.

Efectos secundarios y contraindicaciones de la vacuna antirrábica

Como con cualquier otra vacuna, no se puede poner a un animal enfermo o que esté o haya estado siguiendo un tratamiento con fármacos inmunosupresores. En función de la vacuna escogida, podría no poder ponerse a las hembras gestantes o lactantes. Vacunar es un acto clínico que solo puede hacer un veterinario.

Será este profesional quien revise al perro para determinar si se le puede vacunar o hay que esperar. Por otra parte, la vacuna contra la rabia es segura y no suele provocar ningún efecto adverso. En algunos casos sí puede aparecer fiebre o malestar general, que remitirá de manera espontánea en unas 24 horas.

También puede haber una inflamación en el punto de inoculación, que suele desaparecer por sí sola. En casos muy raros la vacuna provocará una reacción alérgica grave que requerirá una inmediata atención veterinaria. Es una urgencia.

Bibliografía
Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.