Cómo mejorar la salud articular de nuestro perro

Al igual que las personas, nuestros compañeros peludos pueden sufrir problemas articulares. Las alteraciones a nivel articular se traducen en dolor, disminución de la movilidad y, en definitiva, en un empeoramiento de la calidad de vida de nuestras mascotas.

Ante cualquier signo de dolor articular como puede ser una cojera, la no elevación de la pata al orinar, pérdida de las ganas de jugar, etc., debemos acudir con nuestro perro al veterinario para que establezca un diagnóstico y unas pautas de tratamiento.

Sin embargo, no debemos esperar a que surjan problemas de salud para tomar medidas, es conveniente fortalecer las articulaciones de nuestro perro desde las primeras etapas. Para ello, os dejamos algunos consejos sobre cómo fortalecer y mejorar la salud de las articulaciones de nuestro perro.

¿Qué es una articulación?

Una articulación es una zona anatómica de contacto entre dos huesos. Las articulaciones en general son móviles y, mediante el deslizamiento entre los  huesos que la conforman, permiten el movimiento de las extremidades y otras áreas del cuerpo.

Para evitar que los huesos friccionen entre sí en cada movimiento, sus extremos están protegidos por cartílago articular, una estructura elástica y resistente que protege los huesos ante impactos.

Si las estructuras que forman la articulación comienzan a deteriorarse, se reduce el movimiento y se experimenta dolor. Por este motivo, es conveniente fortalecer las articulaciones del perro sano evitando que éstas degeneren prematuramente.

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¿Qué factores influyen en la salud articular?

Hay muchos factores que pueden influir directa o indirectamente en la salud de las articulaciones, pero vamos a centrarnos en aquellos sobre los que podemos intervenir:

Control de peso

El sobrepeso aumenta la carga a la que están sometidas las articulaciones, esto supone un estrés sobre el cartílago y el resto de estructuras articulares.

Cuando el cartílago está sometido a una sobrecarga disminuye de grosor, lo cual hace que el hueso esté menos protegido frente a los impactos, pudiendo producirse problemas óseos secundarios.

Por ello, es fundamental mantener a nuestro perro en su peso óptimo mediante una dieta saludable con raciones adaptadas a sus necesidades.

Dieta equilibrada y completa

La salud de nuestro perro está directamente relacionada con su alimentación y los desequilibrios nutricionales pueden llevar a problemas óseos y articulares graves.

Alimentar a nuestro perro con un pienso de alta gama asegura que sus necesidades nutricionales están correctamente cubiertas.

Además, existen suplementos específicos para reforzar la nutrición de los cartílagos y mejorar la salud articular como son los condroprotectores, el ácido hialurónico o los ácidos grasos omega 3.

¡OJO!, hay que tener mucho cuidado con los suplementos de calcio, ya que en muchos casos su administración puede ser negativa para la salud del animal, por lo que solo se deben suministrar bajo prescripción veterinaria.

Ejercicio físico

La actividad física es esencial para el buen mantenimiento de las articulaciones y tiene una serie de efectos beneficiosos:

  • Favorece la nutrición del cartílago articular, mejorando la salud de las articulaciones y su movilidad
  • Mejora la masa y la fuerza muscular
  • Mejora la coordinación y el equilibrio
  • Aumenta la resistencia física
  • Permite controlar o reducir el peso
  • Previene lesiones futuras

Para que el ejercicio tenga estos efectos positivos sobre la salud articular y global de nuestro perro, debe de ser una actividad física regular y moderada.

Si realizamos ejercicios de alta intensidad a los que el animal no está habituado podemos obtener resultados negativos e incluso causar lesiones.

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Ejercicios para mejorar su salud articular de un perro

Para mejorar la salud articular de nuestra mascota, ésta debe realizar diariamente ejercicio de intensidad moderada.

Paseos

Caminar es uno de los mejores ejercicios que puede realizar nuestra mascota. Lo recomendable de forma general son tres paseos al día de 15 minutos de duración en marcha continua.

Esto quiere decir que durante la primera parte del paseo el perro puede dedicarse a oler y hacer sus necesidades y posteriormente se deben emplear un mínimo de 15 minutos a caminar sin paradas.

Lo ideal es que el animal pueda andar libremente, sin que su movimiento esté restringido por una correa y sin recibir tirones.

Otros ejercicios

Además de los paseos , hay una serie de ejercicios que podemos realizar entre 3-4 veces por semana y que mejoran la salud musculoesquelética:

Cavaletti

Consiste en que el perro supere obstáculos (barras) con sus extremidades. El animal debe pasar cada extremidad por encima de la barra, una por una, no vale que el animal salte el obstáculo. Este ejercicio mejora la movilidad articular y la masa muscular.

Sentadillas

La mayoría de los perros saben sentarse si se lo pedimos, por lo que podemos aprovechar esta habilidad para que fortalezcan su tercio posterior.

Dar la pata

Con el movimiento de dar la pata se produce una elevación y extensión de la extremidad delantera, siendo un ejercicio beneficioso para las articulaciones del codo y del hombro.

Zigzag o movimiento en ochos

Que nuestra mascota realice un movimiento en zigzag u ochos con su cuerpo, mejora la movilidad de la columna vertebral y la musculatura del dorso.

Caminar sobre superficies ligeramente blandas

Caminar sobre un colchón hinchable o de gomaespuma mejora el tono y la fuerza muscular.

Lo ideal es combinar esta serie de ejercicios a modo de circuito, de forma que el animal vaya realizando las diferentes actividades de forma hilada.

El número de repeticiones para cada ejercicio o la duración global de un circuito depende de cada animal en particular, especialmente de su estado físico y resistencia. Por ello, conviene comenzar por 10 minutos de ejercicios combinados y semanalmente ir incrementando la duración en función de su progresión.

Los ejercicios deben ser una actividad agradable para el perro, de modo que nunca debemos llegar a la fatiga física o mental del animal.

Si durante la realización de estos ejercicios se detecta algún tipo de molestia en el perro, se debe interrumpir la actividad de forma inmediata y acudir al veterinario para que descarte posibles problemas de salud.

Con estas actividades, además de fortalecer las articulaciones de nuestro perro, estaremos reforzando nuestro vínculo con ellos, y será una divertida forma de pasar más tiempo con nuestros amigos peludos.

Bibliografía
Carlson y Giffin (2002): Manual práctico de veterinaria canina. Madrid: Editorial el Drac.