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Cuando un perro cojea nos está indicando que tiene dolor o debilidad en una de sus patas. La cojera es habitual en problemas que afectan a los huesos y a las articulaciones, pero también puede indicar daños musculares o nerviosos.

Podemos revisar la pata en casa en busca de alguna lesión que justifique una cojera, pero, si no evidenciamos daños, es imprescindible acudir al veterinario para obtener un diagnóstico, ya que hay múltiples causas que pueden explicar una cojera. Veamos algunas de ellas.

¿Qué hago si mi perro cojea?

Para saber qué ha provocado que el perro cojee hay que acudir al veterinario. Pero en casa podemos intentar encontrar el lugar de la lesión. A veces se trata tan solo de una herida en el pie o entre los dedos, una uña rota o una pododermatitis.

Si no es el caso podemos seguir palpando, con cuidado, de abajo hacia arriba, buscando la zona más sensible. También podemos flexionar y extender, sin forzar y parando en cuanto al perro le moleste. Pero, salvo que se trate de una herida leve que podamos curar en casa, solo el veterinario podrá darnos un diagnóstico exacto.

Lo primero que hará este profesional será interrogarnos sobre las circunstancias en las que ha aparecido la cojera. Hay que fijarse en si se ha presentado de repente o es crónica, si ha aparecido tras un accidente, una pelea o espontáneamente, a qué patas afecta, cuál es el aspecto de la pata lastimada, si el perro la apoya o no, etc.

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Causas de cojera en los perros

Existen una gran cantidad de causas que pueden desencadenar una cojera en los perros. Son más o menos graves y, salvo que el perro cojee por una herida leve, hay que acudir al veterinario para llegar a un diagnóstico. Destacamos las siguientes causas:

  • Infecciones, que podemos detectar como zonas rojas, calientes y dolorosas. En ocasiones es visible una herida y puede salir pus.
  • Esguinces y torceduras, que se presentan de forma repentina y pueden acompañarse de hinchazón. La pata afectada a veces se apoya pero no con normalidad.
  • Fracturas y luxaciones, que se caracterizan por provocar un dolor muy intenso. La pata dañada no puede apoyarse. Puede haber una deformación, inflamación y hematoma.
  • Enfermedades ortopédicas hereditarias, su aparición suele ser progresiva y ya se aprecia la cojera en los perros jóvenes. Esta no desaparece y empeora con el tiempo. Normalmente no se detectan cambios externos en la pata o solo existe una leve inflamación.
  • Artritis, osteoartritis o enfermedad articular degenerativa, es la causa de cojera más frecuente en los perros de edad avanzada. Es característico que se note más cuando el perro se levanta y vaya disminuyendo con el movimiento.
  • Lesiones en la médula espinal o en los nervios, son causa de debilidad y parálisis. Pueden afectar a una o a varias patas.
  • Tumores óseos, pueden palparse como una masa o bulto consistente. Puede ser doloroso si lo presionamos. El cáncer se diagnostica más en los perros mayores.

Cómo se diagnostica la cojera en los perros

Para poder resolver la cojera del perro es imprescindible descubrir qué la causa. Salvo en los casos en los que descubramos una herida en el pie o algún cuerpo extraño clavado, para llegar a un diagnóstico el veterinario va a tener que recurrir a diferentes pruebas, además del examen y la palpación.

Lo más normal es hacer radiografías, que permiten diagnosticar fracturas y luxaciones. También dan información sobre crecimientos óseos o inflamaciones en tejidos blandos. Pero a veces no bastan y hay que recurrir a pruebas más complejas. Por ejemplo, la tomografía computerizada o la resonancia magnética.

El problema es que estos equipos están disponibles en contados centros y pueden suponer un coste considerable. En ocasiones se hace un análisis de líquido sinovial cuando hay inflamación en alguna articulación. El líquido se extrae con una aguja y, si no es transparente y de una tonalidad amarilla muy clara, indica una lesión o una infección.

Tratamiento de la cojera en los perros

Lógicamente, el tratamiento va a depender de la causa. De ahí que un buen diagnóstico resulte tan importante. A modo de ejemplo, a continuación repasamos qué hacer ante las causas de cojera más comunes en los perros:

  • Heridas: solo si son superficiales se pueden tratar en casa. Hay que limpiarlas y desinfectarlas. Si hay un cuerpo extraño se extrae con unas pinzas y después se desinfecta. Una uña rota puede recortarse para que no se enganche.
  • Esguinces: van a requerir la administración de analgésicos, además de reposo, restricción de la actividad, paseos con correa o la aplicación de frío o calor según las indicaciones del veterinario.
  • Fracturas: requieren la fijación de los huesos afectados. Según sus características y las del perro puede necesitarse inmovilizar o realizar una operación quirúrgica. La recuperación pasa por un buen posoperatorio. De no operar cuando se necesita, se corre el riesgo de que queden daños permanentes.
  • Infecciones en el hueso: se prescriben antibióticos, pero también hay que retirar la parte dañada del hueso.
  • Enfermedades ortopédicas como la displasia de cadera se tratan con analgésicos, restricción de la actividad, control del peso y, en algunos casos, intervención quirúrgica.
  • La artritis es una enfermedad degenerativa que no se puede curar, pero sí es posible tratar para paliar sus efectos. Para ello se pauta fisioterapia, control de peso, analgésicos y condroprotectores.

Bibliografía
Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.