Mi perro tiene convulsiones ¿Qué hacer?

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Las convulsiones son un episodio que no es infrecuente en las consultas veterinarias y asustan mucho tanto al perro cómo a su humano. Si aprecias convulsiones en tu perro debes saber que no siempre se trata de epilepsia, ya que existen muchas otras patologías que presentan este síntoma.

Veamos en detalle cuales son las causas de las convulsiones y cómo debemos actuar en el caso de que nuestro perro las padezca. Es importante que conozcas todos los detalles poder ayudar a tu perro.

¿Qué son las convulsiones?

Las convulsiones son un reflejo de alteración en el córtex o corteza cerebral indicando una actividad eléctrica anómala. Esto hace que grupos de neuronas descarguen de manera asincrónica, por lo que vemos una convulsión motora, dando como resultado un exceso de excitación/defecto en la inhibición de la actividad eléctrica.

Son el síntoma más frecuente de enfermedad neurológica, y cuando se produce una vez en general tiende a repetirse, aunque son transitorias (cesan al cabo de unos segundos-minutos). Hay una cierta predisposición racial en Golden retriever, Labrador, Beagle o Husky. Generalmente es de presentación aguda (espontánea y sin previo aviso).

Tipos de convulsiones que pueden afectar a un perro

Las convulsiones se podrán clasificar según sean focales, parciales o generalizadas. Veamos cada una de ellas;

  1. Focal: se detecta un foco epileptogénico (o desde donde se produce la convulsión) con pruebas como la electroencefalografía.
  2. Parcial: hay un grupo muscular afectado. Se puede dividir en simple (no hay alteración de la consciencia) y compleja (alteración del nivel de consciencia).
  3. Generalizada: se ven afectados todos los grupos musculares y el nivel de consciencia. Es la que todos entendemos por convulsión como tal.

¿Por qué algunos perros tienen convulsiones?

La determinación de la causa es el principal elemento a determinar de cara a la instauración de un tratamiento. Se dividen en extra-craneal e intracraneal (origen fuera o dentro del cráneo respectivamente).

  • Extra-craneal: la alteración de la corteza cerebral se debe a (es secundaria) una patología fuera del cerebro (epilepsia reactiva) o por enfermedad sistémica con acúmulo de sustancias en sangre. Ejemplos serían intoxicaciones o envenenamientos, falta de sustancias esenciales en la sangre…
  • Intracraneal: dentro del cerebro. A su vez se subdivide en;
    Lesión estructural: hay una lesión en el cerebro y las convulsiones son la manifestación de la misma.
  • Sin alteraciones: esta es la epilepsia idiopática o la que no tiene causa definida.

¿Qué pruebas necesita un perro con convulsiones?

El veterinario tendrá que hacer una minuciosa anamnesis o lo que es lo mismo historia clínica acerca del episodio. Tendremos que aportarle todos los datos que sepamos, ya que serán necesarios para que se haga una primera idea. Estos pasan por: desde cuándo, cómo han sido (forma de presentación de las convulsiones), evolución de las mismas, si ha defecado o miccionado en el episodio, edad, etc. Posteriormente el veterinario procederá a realizar una exploración general del paciente.

A continuación, será esencial establecer un examen neurológico completo donde se valorará reflejos, propiocepción (percepción que tiene el animal en el propio entorno), pares nerviosos craneales, etc.

En cuanto a las pruebas complementarias que se realizarán, serán para descartar otras enfermedades sistémicas que puedan dan darnos convulsiones (análisis de sangre completos, análisis de tóxicos y amoniaco en el cuerpo, ecografías) o para causas intracraneales analizando el líquido cefalorraquídeo, etc. Serán de gran utilidad pruebas como TC y resonancia magnética.

Si no se determina una causa subyacente, se clasificará las convulsiones como idiopáticas.

¿Cuál es el tratamiento para un perro con convulsiones?

El tratamiento y pronóstico dependerá de la causa que produzca las convulsiones. Se empezarán a tratar si tienen una frecuencia de aparición mayor de una cada dos meses o si se manifiestan varias crisis seguidas (en racimo que se llama) o si son muy intensas o duraderas.

El protocolo en caso de urgencia o episodio agudo de las convulsiones pasará por una escalera gradual de fármacos que intentarán producir relajación muscular e inhibición del exceso de actividad eléctrica.

El veterinario empezará resumidamente con diacepam o midazolam (benzodiazepinas que producen relajación muscular) de forma intravenosa hasta tres dosis separados de cinco minutos si no cesan. En caso de que estos fármacos no serán efectivos, se pasará al fenobarbital, si tras veinte minutos no cesan (en episodios de pocos minutos de duración) se pasará a Propofol.

Si se consigue el cese de las convulsiones, el veterinario valorará a largo plazo fármacos en forma de pastillas administrados regularmente para impedir dichos episodios.

En caso de que le de un episodio en casa, no debes estresarle, estará teniendo un exceso de actividad muscular y eléctrica y lo que tendrás que hacer es apagar la luz, evitar todo ruido e intentar tranqulizarle. Tras segundos o pocos minutos cesará, y será cuando tengas que llevarle al veterinario para que evalúe el caso.

El pronóstico de las convulsiones es favorable en la mayoría de los casos si se logra controlar el episodio agudo y luego a largo plazo. Menos del cinco por ciento de los perros son refractarios al tratamiento (Border collie mayor predisposición).

Debe ser un veterinario el que diagnostique y trate las convulsiones en tu animal, no existe remedio casero que pueda tratar esta afección.

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