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Uno de los comportamientos caninos que más nos agrada a los cuidadores es su efusivo saludo al llegar a casa. Nada más detectarnos, se lanzan a la puerta y, aunque solo hayan pasado unos minutos desde nuestra partida, nos reciben con todo un despliegue de medios.

Movimientos con todo el cuerpo, lametones, alocadas carreras, ladridos alegres e incluso pequeñas fugas de orina suelen formar parte de su emocionado y expresivo saludo. Pero, ¿sabes a qué se debe tantas atenciones? Lo explicamos en el siguiente artículo.

Tu perro sabe que llegas a casa

Seguro que en alguna ocasión te ha pasado que de repente tu perro se dirige hacia la puerta de entrada de la casa y la mira fijamente. Suele mover el rabo en horizontal y olisquear con intensidad el suelo bajo la puerta. Su estado es de alerta. Está atento a algo que tú no percibes, pero que a él ya le ha generado una importante reacción.

Ese algo es que está a punto de llegar un miembro de la familia. El perro no es adivino ni entiende el reloj. Parece magia, pero lo cierto es que sus desarrollados sentidos le permiten anticiparse a acontecimientos como nuestra llegada. El perro oye el coche, el ascensor o los pasos antes que nadie. Además de su fino oído, cuenta con un excepcional olfato.

Así es como sabe quién está al otro lado de la puerta. Por eso, aunque nosotros pensamos que acabamos de introducir la llave en la cerradura, lo cierto es que hace ya un rato que nuestro perro sabe que vamos a entrar. Tiempo que le sirve para anticiparse a nuestro encuentro e ir incrementando su excitación, que explota en cuanto nos tiene delante.

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Tu perro te quiere de verdad

La emoción del perro al recibirnos se debe a que somos su máximo referente. Los perros son animales sociales que están adaptados a la vida en manada. Una vez domesticados, los expertos han observado que, aun conviviendo en el hogar con más perros, siempre buscan, en primer lugar, la referencia de su cuidador.

Si sienten miedo y buscan protección o cuando quieren cubrir alguna necesidad, mirarán y se dirigirán hacia nosotros. Algunos pensarán que es una relación interesada porque somos su fuente de alimentos. Pero hay estudios que han demostrado científicamente cómo y qué partes del cerebro del perro se activan ante la presencia de su cuidador.

Aunque solo sea a través de su olor. En base a estos datos se ha determinado que los perros nos tienen afecto. Se sienten felices en nuestra presencia. Así, que seamos tan importantes para ellos ayuda a explicar la emoción que sienten cuando nos reciben y, también, los problemas que manifiestan algunos cuando se ven solos en casa.

La rutina diaria del perro

Nuestro perro está feliz con nuestra sola presencia junto a él, pero, además, nosotros somos sinónimo de que algo bueno está a punto de suceder. Para él, que puede que lleve horas solo en el hogar, ese algo es probablemente el mejor momento de su día. Quizás al llegar lo primero que hacemos sea sacarlo a pasear o puede que le toque comer.

Simplemente responder con caricias o palabras cariñosas a su saludo ya es para él una recompensa. A los perros les gusta explorar y recibir estimulación tanto física como a nivel mental. Proporcionarle actividad y compañía aumenta nuestro vínculo con él y es fundamental para su bienestar. Esto contribuye a explicar su emoción al recibirnos.

Comunicación canina

Los perros no hablan, pero no lo necesitan para dejarnos claro, en este caso, que están muy felices de volver a vernos. Los movimientos de su cuerpo, es decir, su lenguaje corporal durante el recibimiento muestra una actitud alegre, afectuosa y, muchas veces, una clara invitación al juego.

Por cierto, el movimiento de la cola no es sinónimo de alegría, sino de que el perro se encuentra en una situación de conflicto emocional entre su deseo de acercarse y el de no hacerlo. Nuestro perro nos quiere, pero no dejamos de ser extrañas criaturas de dos patas mucho más grandes que ellos.

Técnicas de refuerzo en perros

Cada vez que nuestro perro nos recibe con efusividad nosotros respondemos acariciándolo y dedicándole palabras de afecto. Nuestra reacción positiva es inmediatamente recibida e interpretada por él como un respaldo a su comportamiento. El perro entiende que le estamos felicitando por su saludo y por eso lo repetirá, pues su máxima es agradarnos.

Lo hará aunque nuestra ausencia sea de tan solo unos minutos. Cada vez que se repite la secuencia de intercambio de saludos estamos reforzando esta conducta. Por supuesto, no es malo, pero si consideras que el recibimiento de tu perro es excesivo, evita hacerle caso mientras está tan excitado y tócalo y háblale solo cuando se haya tranquilizado.

De esta forma le estás diciendo que lo que quieres es que esté tranquilo. Por otra parte, si tu perro manifiesta reacciones exageradas, por ejemplo, destroza o llora todo en tu ausencia, tiene solución. Pero debes tener paciencia, dedicarle tiempo y ponerte en contacto con profesionales de la conducta canina o etólogos.

Bibliografía
Berns, Gregory. 2013. How Dogs Love Us. New Harvest.
Morris, Desmond. 1988. Observe a su perro. Barcelona. Plaza & Janés.