¿Pueden los perros comer naranjas o mandarinas?

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Aunque a muchos perros les encanta la misma comida que a sus humanos y siempre que tienen la oportunidad se acercan a nuestro lado cuando nos sentamos a la mesa para mendigar un poco, en ocasiones la gente se pregunta si es adecuado darles cierto tipo de alimentos a nuestras mascotas.

¿Qué beneficios e inconvenientes pueden tener las naranjas y/o mandarinas en nuestros perros? En este artículo de Soyunperro vamos a hablar sobre las propiedades de los cítricos, en concreto las naranjas y mandarinas, en la dieta de los perros.

Valor nutricional de la naranja y la mandarina en la dieta del perro

Las naranjas y las mandarinas, al igual que la mayoría de las frutas, están compuestas principalmente por glúcidos (hidratos de carbono), que no representan una parte fundamental de la dieta de para los perros.

Sin embargo, tienen un sabor dulce que a muchos perros les encanta, por lo que podemos usarlas como una golosina natural y dárselas como premio a nuestra mascota, resultando una buena alternativa a los productos procesados comerciales.

La fruta en general contiene una gran proporción de agua, por lo que si le damos naranja o mandarina a nuestra mascota le ayudará a mantenerse hidratado durante los paseos, especialmente en los días calurosos del verano.

Además, los cítricos son ricos en vitamina C, un micronutriente indispensable en la salud. Es una vitamina hidrosoluble, por lo que al contrario que las liposolubles, en caso de consumo excesivo no se acumulan en el hígado (con el riesgo que ello conlleva), si no que se filtran a nivel renal y se excretan sin problemas en la orina.

¿Tiene la naranja algún efecto perjudicial en un perro?

Las naranjas y mandarinas no presentan ningún inconveniente reseñable como alimento para los perros. La única contraindicación sería que no es recomendable su consumo excesivo por perros diabéticos, debido a su contenido relativamente alto en azúcar, aunque tampoco hay que preocuparse excesivamente por esto.

Hay que recordar que se debe pelar la naranja o la mandarina antes de dársela de comer a nuestra mascota. No es que la piel sea tóxica en sí, pero presenta un valor nutricional muy bajo y puede provocar molestias a nivel gastrointestinal.

¿Los perros pueden tomar zumo de naranja?

Mucha gente prefiere tomar naranjas exprimidas, en lugar de como alimento sólido. Al fin y al cabo, un buen zumo de naranja con unas tostadas es un desayuno estupendo, ¿verdad? Por esta razón algunas personas pueden pensar que también es buena idea darle zumo de naranja a su perro.

Aunque a priori esto no es malo, es poco probable que nuestra mascota vaya a aceptar la naranja en forma de zumo. Además, de esta forma pierde algunos nutrientes como la fibra, que aunque no aporta energía a nuestras mascotas, es beneficiosa para su tránsito intestinal y previene el estreñimiento.

Por otro lado, hay que recordar que ellos no son capaces de beber de forma tan eficiente como nosotros, por lo que suelen beber volúmenes reducidos de líquido de manera frecuente a lo largo del día. En general, lo mejor es que simplemente le ofrezcas agua, que debe tener siempre ad libitum (a libre disposición).

La naranja como componente habitual de la dieta

En los últimos años se han popularizado mucho las dietas “naturales” como alternativa a la dieta comercial para mascotas, entre las que destaca la dieta BARF (Biologically Appropriate Raw Food), o ACBA en español (Alimentación Cruda Biológicamente Apropiada).

Estas dietas, por lo general, contienen una alta proporción de proteína de origen animal (carne) y una cantidad variables de frutas y verduras, cereales (excepto las dietas “no grain”) u otros ingredientes como los lácteos (yogur).

En este artículo no vamos a tratar sobre los supuestos beneficios o potenciales riesgos de esta dieta para las mascotas. Sin embargo, uno de los inconvenientes que tiene esta dieta con respecto a los piensos comerciales es que somos nosotros mismos los que debemos elaborar la comida de nuestras mascotas, por lo que es importante cuidar la proporción y la cantidad de cada ingrediente en la ración para evitar desequilibrios nutricionales.

La naranja y la mandarina son alimentos que podemos incluir en este tipo de dietas, aunque hay que señalar que no a todos los perros les gusta. Por esta razón, cuando le des alimentos nuevos a tu perro, recuerda que debes hacerlo de forma paulatina para evitar intolerancias o rechazos. Comienza dándole un par de trocitos y vigila la aparición de signos como diarrea o vómitos durante las siguientes 24 horas. Si todo está bien, puedes incluir este alimento en su dieta, siempre en una proporción adecuada.

En conclusión, al igual que la gran mayoría de los humanos, tu perro puede comer naranjas y mandarinas, aunque, al igual que pasa con el resto de alimentos, siempre con moderación y como parte de una dieta variada y equilibrada.

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