Los dóberman son perros imponentes que despiertan admiración y, a menudo, prejuicios infundados. Tras décadas de altibajos en popularidad, esta raza parece experimentar un repunte. Conocer sus particularidades reales ayuda a desmitificar su imagen.
Historia y origen de la raza dóberman
El nombre de esta raza tiene su origen en su creador, el recaudador de impuestos alemán Louis Dobermann. Este hombre cruzó perros pertenecientes a razas como el rottweiler, el pinscher alemán, el weimaraner, el galgo inglés y el Manchester Terrier para conseguir un ejemplar de esta nueva raza.
Aunque no lo parezca debido a su aspecto y modo de vida actual, ya que solemos verlo como perro guardián o de compañía, el dóberman es un descendiente directo de los perros de caza alemanes, unos sabuesos caracterizados por poseer un olfato excepcional.
Características físicas del dóberman
Su esperanza de vida ronda los 12 años de media, similar a la de otros perros grandes. Es un perro grande con un peso comprendido entre los 30 y los 40 kg, mientras que su altura a la cruz es de unos 65-69 cm. Las hembras son, por lo general, más pequeñas.
Su manto corto requiere pocos cuidados. Prefieren climas templados y se adaptan bien a la vida urbana, siempre que reciban el ejercicio adecuado.
La polémica del corte de orejas
Aunque la imagen de los perros de esta raza se ha asociado a unas orejas cortadas, lo cierto es que no hay ninguna necesidad de mutilar así al animal. El corte se debe tan solo a un criterio estético que se popularizó históricamente. Por suerte esta amputación está en la actualidad prohibida en muchos países, siendo multados los dueños, criadores o veterinarios que la realicen.
El corte de orejas no es una cuestión menor. Esta parte de la anatomía canina desarrolla unas importantes funciones en cuanto a la comunicación se refiere. Amputándolas, además de causarle un dolor considerable durante la recuperación, estamos impidiendo al perro una comunicación efectiva con sus congéneres.
Temperamento y carácter del dóberman
El carácter del dóberman es complejo y a menudo malinterpretado. Son perros inteligentes, alertas y protectores con su familia, pero esto no significa que sean agresivos por naturaleza. Su temperamento depende en gran medida de la socialización temprana y la educación que reciban.
Bien criados, son cariñosos, obedientes y dóciles. Tienen una gran capacidad de aprendizaje y responden bien al refuerzo positivo. Son sensibles a las emociones de sus dueños y pueden ser perros muy afectuosos.
Su reputación de fieros se debe más a su uso histórico como guardianes que a su verdadera naturaleza.
¿Es el dóberman un perro peligroso?
Esta pregunta es un ejemplo del efecto que los prejuicios sociales tienen sobre las razas de perros. Los dóberman no son a priori peligrosos, no más que cualquier otra raza de complexión semejante.
Su aspecto, unido a su uso como guardián, ha servido para crearle una imagen de fiera que no es real. No es la imagen del perro lo que lo convierte en peligroso, sino la educación que reciba. La raza dóberman no está incluida en la lista de perros potencialmente peligrosos de España.
Muchos de los mitos sobre los dóberman carecen de fundamento científico.
Qué simboliza el dóberman en la cultura popular
En la cultura popular, el dóberman se ha convertido en símbolo de poder, lealtad y protección. Su aspecto musculoso y su historia como perro de defensa han hecho que sea frecuentemente asociado con la seguridad y la vigilancia. En películas y series, aparece a menudo como guardián de propiedades o compañero de personajes fuertes.
Sin embargo, esta simbología ha generado una imagen distorsionada de la raza. Lejos de ser máquinas de ataque, los dóberman bien socializados representan también lealtad familiar, inteligencia y afecto hacia sus dueños.
La realidad de la raza es mucho más matizada que la que proyecta su reputación.
Cuidados específicos del dóberman
Requieren un buen adiestramiento en obediencia, para la que serán buenos alumnos. Debemos prestar atención a su contacto con otros perros porque algunos pueden no llevarse demasiado bien con congéneres debido a su fuerte temperamento, aunque no se puede generalizar.
El dóberman y el frío: una mala combinación
Existe la creencia de que su alojamiento ideal se encuentra en el exterior de las casas, al cuidado de fincas o de empresas. Si vivimos en climas templados durante todo el año quizás podamos mantener a nuestro dóberman en el exterior. Pero solo en ese caso.
Los dóberman, en general, no soportan bien el frío, por lo que su ambiente ideal siempre será el interior de los hogares. Su manto corto no les proporciona suficiente aislamiento térmico.
Si tuviesen que mantenerse en el exterior es imprescindible que cuenten con un buen refugio donde guarecerse del frío y las demás inclemencias del tiempo.
¿Es bueno tener un dóberman en casa?
Tener un dóberman en casa es una decisión que depende de varios factores. Si buscas un perro inteligente, leal y que se adapte bien a la vida doméstica, esta raza puede ser excelente. Son animales que disfrutan de la compañía humana y establecen vínculos profundos con su familia.
Sin embargo, requieren ejercicio regular, estimulación mental y una educación consistente. No son perros para dueños primerizos sin experiencia o que no puedan dedicarles tiempo.
Necesitan actividades que canalicen su energía y su inteligencia. Con el compromiso adecuado, un dóberman puede ser un compañero extraordinario en el hogar.
Convivencia del dóberman con niños
Sobre este aspecto ha tenido influencia la imagen social de la raza. Visto como un perro peligroso y de guarda, ninguna de estas características lo haría apropiado para convivir con niños.
Pero esto no es más que un estereotipo que no tiene por qué relacionarse con la realidad. Un perro socializado y bien educado va a establecer una buena relación con todos los miembros que compongan su familia, ya sean humanos, perros u otros animales.
Una vez más hay que insistir en que lo importante es el trato que reciba el perro y no su raza.
Por supuesto, los niños deben estar a su vez bien informados sobre el trato que deben dispensarles a los animales y en ningún caso, por muy bueno que sea el perro o la relación entre ellos, debemos descuidar la vigilancia. Con una educación adecuada desde cachorro, los dóberman pueden ser compañeros seguros y protectores de los más pequeños de la casa, desmintiendo así uno de los prejuicios más arraigados sobre esta noble raza.
