Ataxia canina ¿Qué es y cómo se adquiere?

La ataxia no es una enfermedad, sino el síntoma de que existe algún problema a nivel neurológico. Este puede tener diferentes causas, por lo que es importante acudir al veterinario para establecer un diagnóstico.

De la causa que esté detrás de la ataxia dependerá el pronóstico. Algunos perros podrán recuperarse mientras que otros mantendrán secuelas de por vida. A continuación aprenderemos a identificar este trastorno y sus desencadenantes más habituales.

¿Qué es la ataxia?

La ataxia puede definirse como una descoordinación de los movimientos que se produce tras un daño que ha afectado a diferentes áreas como pueden ser el cerebelo o el sistema vestibular.

Síntomas de la ataxia en perros

Podemos sospechar que nuestro perro sufre ataxia si detectamos síntomas como los siguientes, que se relacionan con la ataxia en sí y con los cuadros más comunes a los que esta se asocia:

  • Andares extraños, serán diferentes según la afectación, por lo que no podemos fijar un patrón. Es común la hipermetría, que consiste en realizar movimientos de una amplitud exagerada.
  • Deambular en círculos.
  • Vacilaciones a la hora de efectuar cualquier movimiento.
  • Descoordinación muy evidente.
  • Cabeza inclinada u otras posturas anómalas.
  • Nistagmo, que es el movimiento involuntario de los ojos.
  • Temblores y/o convulsiones.
  • Vómitos.

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¿Qué provoca la ataxia en un perro?

Los daños que acaba originando la ataxia pueden estar producidos por diferentes causas, como pueden ser los traumatismos. Golpes fuertes, caídas, atropellos o incluso peleas pueden ser el inicio de la ataxia, entre otros síntomas como problemas respiratorios, hemorragias, fracturas o inconsciencia, en función del tipo de lesión.

Otras veces la ataxia surge como consecuencia de una intoxicación. Los perros pueden comer cualquier cosa que encuentren a su alcance, lo que incluye basura y casi cualquier resto que les puede intoxicar. Productos de consumo humano, en ocasiones, también les son dañinos.

Por último, señalamos como causa la administración de ciertos medicamentos. Hay algunos fármacos que cuentan con la ataxia entre sus efectos adversos. Si es el caso de nuestro perro debemos comunicárselo de inmediato al veterinario, quien decidirá cómo modificar la medicación.

El síndrome vestibular

Destacamos este trastorno porque podemos encontrarnos con él con relativa frecuencia. Se caracteriza por síntomas como la propia ataxia, el nistagmo, la inclinación de la cabeza, la inmovilidad o el andar en círculos. El sistema vestibular se divide en periférico, el que se lesiona con mayor frecuencia, y central.

El primero se localiza en el oído interno, mientras que el central lo hace en el tallo cerebral. Aunque en su origen se encuentran diversas causas destacan los traumatismos y las otitis. La otitis es la inflamación del oído que, si se deja sin tratar, puede complicarse hasta causar esta patología.

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El síndrome de Wobbler

Este trastorno no es tan frecuente como las causas que ya hemos mencionado pero lo destacamos como ejemplo de otras enfermedades que tienen la ataxia como síntoma fundamental. El síndrome de Wobbler está producido por problemas vertebrales que pueden ser congénitos o no. Es más habitual en los perros de razas grandes y de mediana edad.

¿Qué hago si mi perro tiene ataxia?

La ataxia supone la lesión de estructuras sensibles del organismo, por ello, cualquier síntoma como los descritos es motivo más que suficiente como para acudir a la clínica veterinaria. Esperar a ver si se soluciona solo puede conseguir el efecto contrario, empeorando el cuadro o haciendo que sea demasiado tarde para el tratamiento.

Los procedimientos veterinarios dependerán del cuadro que presente el perro. En primer lugar siempre se intentará estabilizar al animal, lo que generalmente incluye fluidoterapia, y, a partir de ahí, se inician los tratamientos necesarios, que pueden incluir reposo, fármacos como antiinflamatorios o analgésicos y cirugía.

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¿Cómo se diagnostica la ataxia?

El veterinario puede diagnosticar la ataxia teniendo en cuenta los síntomas y realizando un examen neurológico y ortopédico del animal. Además, echará mano de pruebas como radiografías o, mejor aún, resonancia magnética o TAC. Estas últimas ofrecen más información pero no siempre son accesibles.

¿La ataxia tiene cura?

No puede darse una respuesta inequívoca a esta pregunta porque va a depender de las características de la lesión. Hay perros a los que les van a quedar secuelas neurológicas de por vida. Una de las más habituales es un andar descoordinado más o menos evidente.

Si la ataxia ha sido consecuencia de una intoxicación, la gravedad del cuadro va a depender de factores como la cantidad ingerida o el peso del perro. Es importante de cara al tratamiento y al pronóstico que, si sabemos qué es lo que se ha comido el perro, se lo llevemos al veterinario.

En los casos de enfermedad vestibular idiopática, más comunes en perros mayores, los animales pueden recuperarse pero mantener la cabeza inclinada o alguna secuela similar. Por lo tanto, para el pronóstico siempre hay que tener en cuenta la causa.

Bibliografía

Rejas López, Juan (coord.) (2003): Patología médica veterinaria. Universidad de León, Universidade de Santiago de Compostela, Universidad de Zaragoza.