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A la venta podremos encontrar un montón de camas para perros preciosas y de todos los tamaños, formas y colores. Es probable que, llenos de ilusión, escojamos una para el nuevo miembro de la familia y esperemos que le guste tanto como a nosotros.

Pero nuestra sorpresa llegará cuando descubramos que lograr que un perro acepte dormir en la cama que le hemos preparado no siempre es tan sencillo ¿Cómo enseñar a un perro a dormir en su cama? Te explicamos cómo conseguirlo.

Tu perro te adora, pero no a su cama

Por muy bonita y confortable que resulte la cama canina, lo cierto es que para los perros la mejor cama siempre será la que usemos nosotros. No nos olvidemos de que, por encima de sus congéneres, nosotros somos su referente.

De ahí su interés en permanecer siempre lo más cerca posible de nosotros, ya estemos tumbados en el sofá o recostados sobre la cama. Hay que recordar que son animales sociales que suelen dormir juntos para proporcionarse protección y seguridad. Es completamente anómalo que un perro duerma separado de su manada.

Por otra parte, si le permitimos que duerma junto a nosotros y posteriormente cambiamos de idea, él no va a entender a qué se debe la prohibición y habrá que dedicar tiempo a cambiar el hábito. Por eso hay que dejar fijadas las reglas desde el momento en el que entra en casa por primera vez.

Saber elegir la mejor cama para tu perro

En primer lugar, si quieres que el perro duerma en su cama, esta debe cubrir sus necesidades. Aunque en el caso de los cachorros nos puede valer una caja con una manta o ropa vieja nuestra, pues es probable que la destruya, para el resto de ejemplares es mejor escoger una cama confortable.

Hay un montón disponibles en el mercado, con lo que podremos elegir según nuestros gustos, pero es importante fijarse en algunos aspectos. Por ejemplo, el tamaño debe ser el suficiente como para que el perro pueda estirarse y moverse en ella.

Además, tiene que ser tan mullida que lo aísle del suelo y lo ideal es que disponga de una funda que se pueda retirar para lavar en la lavadora. Ten en cuenta que cuanto más cómoda sea su cama, más probable será que quiera utilizarla.

Camas para cachorros

Los cachorros deben llegar a su nuevo hogar, como mínimo, con las ocho semanas de vida cumplidas. A esa edad ya han recibido importantes enseñanzas de su madre y hermanos que van a contribuir a su equilibrio psicológico en el futuro. Pero, aunque puedan alimentarse y, podríamos decir, valerse sin su madre, hasta el momento han estado durmiendo con ella.

Por eso, aunque su cama sea la más confortable del mundo, van a sentir la soledad. Hace años se decía que debían acostumbrarse a las bravas a su cama. Esto significaba dejarlos cerrados en el cuarto designado y no acudir por mucho que llorasen.

Hoy en día se cuestionan estos métodos y se recomienda ofrecerle al cachorro nuestra compañía, aunque esto no implica que debamos permitirle dormir en nuestra cama si no queremos que lo haga. Sí es obligatorio ayudarlo a adaptarse al nuevo hogar. Puedes pegar su cama a la tuya y ayudarlo a dormir acariciándolo sin que salga de su nueva cama.

Cómo enseñar a tu perro a amar su cama

Hay perros, sobre todo los que han tenido la desgracia de sufrir maltrato o abandono, que adorarán su cama desde el primer momento. Otros en cambio se lanzarán sobre la nuestra. Si no queremos compartirla, es importante tener en cuenta estas medidas:

  • Si la familia decide que el perro no se sube a la cama ni al sofá, todos los integrantes deben respetar las normas. De lo contrario, el perro no entenderá por qué una cama sí y otra no.
  • Pon la cama en un lugar resguardado, mejor cerca de ti. Sobre todo si es un cachorro. Si pasas tiempo, por ejemplo, en una sala o despacho, es buena idea que muevas la cama de sitio para que el perro pueda acompañarte sin tener que buscar otro acomodo o que tengas una cama en cada uno de estos lugares.
  • Establece una asociación positiva, esto es, cada vez que el perro esté en su cama o para incitarlo a acercarse puedes premiarlo con comida, caricias o expresiones efusivas de felicitación.
  • Utiliza siempre la palabra “cama” para que aprenda el nombre. De esta forma, será más fácil dirigirlo hacia ella. Puedes combinarla con órdenes como el “sentado” o “tumbado” una vez vaya avanzando en su educación.
  • No lo pongas ni lo mantengas en ella a la fuerza, pues sería por completo contraproducente. Recuerda que la cama siempre debe tener para él una significación positiva.

Qué hago para evitar que mi perro se suba a mi cama

Lo primero es nada de gritos ni abuso de la fuerza. Simplemente, con tono tranquilo, llámalo y prémialo en cuanto obedezca. Puedes redirigirlo hacia su cama y, una vez sentado o tumbado en ella, dale otra vez un premio.

Es posible que tengas que repetir la maniobra varias veces, al menos los primeros días. Mantén la calma y la paciencia para obtener buenos resultados. Actúa igual siempre que lo encuentres subido a camas o sofás si no quieres permitírselo.

La cama cuando hace calor

Por último, hay que recordar que cuando las temperaturas son muy cálidas es completamente normal que el perro se eche a dormir en el suelo. Ellos toleran peor que nosotros el calor y buscan el frescor del suelo para estar más a gusto. En esos casos, por supuesto, no hay que obligarles a que se acuesten en su cama.

Bibliografía
Morris, Desmond. 1988. Observe a su perro. Barcelona. Plaza & Janés.

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