Cuidados
¿Cómo es el olfato de los perros?
Sin duda, el sentido más desarrollado y característico del perro es su excepcional olfato, en comparación con el nuestro. Este rasgo se debe a las particularidades de su región nasal, con millones de receptores del dolor.
Esta extraordinaria capacidad le ha permitido establecer una colaboración estrecha con los humanos en múltiples e importantes labores desde los inicios de la domesticación, como la detección de explosivos, sustancias ilegales o incluso enfermedades ¿Quieres conocer todos los secretos de su olfato? Vamos allá.
La nariz de los perros
La base del olfato se encuentra en la región nasal del perro. Lo que podemos ver desde el exterior son los orificios o ventanas de la nariz. Desde ellos se accede a sus respectivas fosas nasales, que forman la cavidad nasal. Esta está por completo recubierta de una mucosa que recibe el nombre de manto mucociliar.
Está muy irrigado de vasos sanguíneos y es lo que sirve de protección ante patógenos o irritantes, que son conducidos hacia la garganta para que sean tragados o expulsados con la tos. Además, en la cavidad nasal destacan los nervios, que se encuentran en gran cantidad, mucho más que en otros animales.
Los perros, de media, tienen más de 200 millones de receptores del olor en sus pliegues nasales. Para comparar, los humanos tenemos solo 5. La humedad de la nariz facilita la captura del olor, además, los huesos que la forman son delgados y turbinados, llenos de pliegues. Los nervios finalizan su recorrido en el centro olfativo localizado en el cerebro.
¿Cómo percibe el perro el olor?
La inervación y el tamaño del centro olfativo es lo que explica el espectacular sentido del olfato de los perros. Gran parte de su cerebro se dedica a la interpretación del olor. También disponen de un órgano vomeronasal o de Jacobson.
Este se sitúa sobre el techo de la boca y les sirve para capturar el olor sexual en el paladar y trasladarlo al cerebro, en concreto al sistema límbico, que es la parte del cerebro más involucrada en el comportamiento emocional. El olfato del perro se considera unas 100 veces superior al de los humanos.
¿Los perros huelen el sudor?
Los perros pueden olfatear el ácido butírico presente en el sudor de las personas. Uno de los estudios realizados para demostrarlo es el conocido como prueba del guijarro. Se hizo pidiéndole a seis personas que tomasen un guijarro en la mano y lo lanzasen lo más lejos posible.
Al perro se le permite que huela la mano de una de las personas. Después, el animal fue capaz de localizar el guijarro que ella había lanzado. El sudor de los pies les resulta todavía más sencillo de detectar. Se sabe que perros de tipo sabueso son capaces de seguir un rastro humano que haya sido dejado hace seis días y hasta 160 km.
La nariz de los perros es maravillosa
El olfato tan desarrollado de los perros ha ayudado a las personas en múltiples tareas. Por ejemplo, la caza, que ha sido quizás la primera colaboración que se estableció entre perros y humanos gracias al olfato. Otra utilidad destacada es la búsqueda de trufas. Los perros se entrenan para detectarlas y avisar a su cuidador de su ubicación exacta.
Destaca el trabajo de perros en labores militares, policiales o de rescate. Por ejemplo, la detección de bombas, porque distinguen pólvora y nitroglicerina o drogas y todo tipo de sustancias ilegales. Además, últimamente se entrenan perros para oler sustancias que el organismo humano produce en algunas enfermedades.
Pueden detectar una crisis, por ejemplo, epiléptica o de hiperglucemia, antes de que se desencadene. Así la persona afectada consigue prepararse para evitar riesgos. Aunque se entrena con mayor frecuencia a determinadas razas, como el Pastor alemán o el Labrador, todos los perros poseen un excelente olfato y capacidades suficientes para el aprendizaje.
El lenguaje olfativo en los perros
Vista la importancia que el sentido del olfato tiene para los perros, es fácil entender que este sea un elemento imprescindible para ellos a la hora de comunicarse tanto con sus congéneres como con cualquier otro animal o humano. El olfato, en concreto, se incluye dentro de la conocida como comunicación química, en la que se emiten y reciben olores.
Hay que destacar que el olfato del perro muestra una sensibilidad especial hacia los olores que le resultan interesantes. Otros, como pueden ser, por ejemplo, los aromas de las flores, le causan indiferencia.
El perro con mejor olfato
Si bien todos los perros destacan por su increíble olfato, siempre se resalta una raza en concreto como máximo exponente de esta capacidad. Se trata de un tipo de sabueso, conocido como Bloodhound o perro de San Huberto.
Bibliografía Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac. Fogle, Bruce. 1995. The Encyclopedia of the dog. London. Dorling Kindersley Limited. Morris, Desmond. 1988. Observe a su perro. Barcelona. Plaza y Janés.
¿Cuántos receptores olfativos tiene un perro?
Para entender el olfato canino de verdad hay que ir al genoma. Los humanos tenemos unos 400 genes funcionales que codifican receptores olfativos. En el perro, esa cifra se dispara sin contemplaciones.
Se han identificado 971 genes de receptores olfativos en perros, y solo el 12% son pseudogenes inactivos.
De acuerdo con The canine olfactory subgenome (2004), ese repertorio genético supone aproximadamente el 80% de su capacidad olfativa total. Muchos genes activos, muchas proteínas receptoras distintas. Y ahí está el truco: esa diversidad de proteínas es lo que le permite a un perro descomponer un olor en sus partes, distinguir capas de moléculas que para cualquier persona se funden en una sola percepción indistinguible.
¿Hasta qué distancia pueden oler los perros?
Hay tres variables que lo deciden todo. La concentración de la fuente olorosa, la humedad del ambiente y, por encima de las demás, la dirección e intensidad del viento. Cuando esas tres se alinean —viento fuerte a favor, aire húmedo y olor intenso—, lo que el perro es capaz de detectar supera con creces lo que cualquier persona esperaría.
Un perro que pierde el rastro no se rinde. Según Sector search strategies for odor trail tracking (2022), activa de forma automática lo que se conoce como casting, un patrón de zigzag con oscilaciones que se van haciendo más amplias. La amplitud crece porque el perro maneja de manera instintiva una noción geométrica de continuidad del rastro, y eso le permite retomarlo usando como referencia los contactos anteriores con el olor. Cualquiera que pasee a un perro lo ha visto alguna vez: olfatea con frenesí, frena en seco y da media vuelta para recuperar algo que se le había escapado.
Perros con gran olfato (y razas que se quedan muy atrás)
No todas las narices caninas funcionan igual. Genetic and Anatomical Determinants of Olfaction in Dogs and Wild Canids (2025) documenta cómo los 15.000 años de domesticación desde el lobo gris han ido marcando diferencias olfativas entre razas, muchas veces como efecto secundario de seleccionar rasgos físicos como el hocico corto.
Estas son las razas que sacan más partido a su nariz:
- Bloodhound: el referente absoluto del rastreo. Tiene una membrana olfativa de superficie excepcional, difícil de igualar.
- Beagle: pequeño y con una nariz que no para. Se usa mucho en controles de alimentos y detección de plagas.
- Pastor Alemán: polivalente y sistemático, es la raza de cabecera en cuerpos policiales y unidades de rescate de todo el mundo.
- Labrador Retriever: muy motivado para trabajar con personas, lo que lo convierte en candidato habitual para detección médica y de sustancias.
- Basset Hound: esas orejas tan largas no son solo estética; barren las partículas odoríferas hacia la nariz mientras camina.
Las razas braquicéfalas —Bulldog Inglés, Pug, Bóxer— están en el otro extremo. El aplastamiento del hocico reduce las fosas nasales y la superficie de mucosa disponible, así que su capacidad para distinguir olores queda mermada desde el principio.
El órgano vomeronasal: cuando el olfato llega directo a las emociones
El órgano de Jacobson no trabaja solo en lo reproductivo. Tiene una conexión directa con el sistema límbico —la región cerebral que gobierna los estados emocionales y la memoria— y por esa vía tu perro recibe señales químicas que los humanos no llegamos a registrar de forma consciente.
Cuando dos perros se olfatean durante el saludo, hay algo más que cortesía canina. Están leyendo datos concretos del otro, calibrando si va tenso, si lleva el miedo encima, en qué forma se encuentra físicamente. La orina, las heces y las glándulas perianales guardan feromonas con firmas químicas muy específicas que cuentan todo eso. Y lo mismo ocurre con las personas. El cortisol que produces cuando algo te preocupa altera tu química corporal, y tu perro lo percibe. A veces antes de que tú hayas procesado siquiera lo que sientes.
Eso explica algo que muchos propietarios han vivido sin poder nombrarlo. El perro que se queda pegado a ti un día complicado, sin que hayas llorado ni dicho una sola palabra. El órgano vomeronasal está leyendo lo que tú todavía no has expresado en voz alta.
IMPORTANTE: Este artículo tiene carácter exclusivamente informativo y no constituye asesoramiento veterinario, nutricional ni conductual. Cada perro es diferente y solo tu veterinario de confianza puede orientarte sobre sus necesidades concretas.
