Filariosis canina

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La filariosis es una enfermedad parasitaria causada por un gusano, la filaria, que se transmite al perro mediante la picadura de un mosquito. Se la conoce también con el nombre de enfermedad del gusano del corazón.

Y es que este parásito se aloja en el interior de este órgano pero, también, en las arterias que se dirigen a los pulmones y al hígado. A continuación veremos cómo identificar esta patología, cómo tratarla y, sobre todo, cómo prevenirla.

¿Qué es la filariosis?

Esta enfermedad parasitaria se caracteriza por la presencia de gusanos adultos de filaria en el corazón, en concreto en el lado derecho. Se transmite por mosquitos y se encuentra distribuida por todo el mundo. Es más frecuente en climas cálidos, ya que, para propagarse, depende de los hábitos de vida del mosquito.

En la actualidad parece que está incrementándose su incidencia, lo que ha puesto el foco en la necesidad de prevenir. Esto es especialmente importante en las zonas donde abunda el mosquito.

El ciclo de vida de la filaria

El nombre científico de la filaria es Dirofilaria immitis. Conocer su ciclo de vida nos ayuda a entender las medidas preventivas. Todo comienza cuando un mosquito traslada en su aparato bucal larvas infestivas de filaria. Cuando pica al perro, estas larvas se introducen bajo la piel excavando.

En el cuerpo del perro sufren una primera transformación entre 1 y 12 días después. En esta fase se mantienen unos dos meses, momento en el que mudan a la fase de lombrices inmaduras. Ellas son las que se desplazan hasta el corazón. Si hay machos y hembras van a reproducirse, lo que da lugar a microfilarias unos meses después.

Estas son capaces de vivir durante años en la sangre del perro. De ahí las contraen los mosquitos cuando van a alimentarse y en ellos mudan a larvas infestivas, reiniciando así el ciclo. Cada etapa de la filaria puede ser susceptible a distintos fármacos.

Localización de la filaria

Resaltamos los lugares donde puede alojarse la filaria porque son los que explican los síntomas que vamos a poder notar en nuestro perro. Así, las lombrices inmaduras van a ubicarse en el ventrículo derecho del corazón y en las arterias pulmonares.

Cuando el número de filarias es elevado, estas pasan a ocupar también la aurícula derecha. Y en infestaciones muy intensas se van a encontrar filarias en las venas cavas y en las venas hepáticas.

Con lombrices en las arterias pulmonares puede producirse lo que se denomina tromboembolismo pulmonar por obstrucción del flujo sanguíneo y formación de coágulos. Es causa, también, de insuficiencia cardíaca. Las lombrices en las venas cavas o hepáticas provocan el llamado síndrome de la vena cava, responsable de insuficiencia hepática.

Características de la filaria

Tener presente el aspecto y el comportamiento reproductivo de las filarias nos sirve para visualizar, con facilidad, el gran daño que son capaces de provocarle a un perro. Las filarias adultas pueden alcanzar hasta los 30 cm de longitud y vivir unos 5 años. En perros con infestaciones intensas pueden encontrarse unos 250 ejemplares.

Si se reproducen, cada lombriz consigue generar al día unas 5000 microfilarias, que habitan en el sistema circulatorio hasta 3 años. Cuando un mosquito las ingiere mudan en él en menos de 10 días en los climas que les resultan más propicios.

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¿Qué perros contraen filariosis?

Al ser una enfermedad íntimamente relacionada con su vector, es decir, el insecto que la transmite, correrán mayor riesgo de contagio los perros de zonas con más presencia del mosquito, ya que se encuentran más expuestos a su picadura. Así, enferman en mayor proporción los perros de tamaño grande que viven en el exterior

Síntomas de filariosis en perros

La sintomatología de esta enfermedad va a depender del número de lombrices alojadas en el animal, de su localización y del tamaño del perro. Si hay pocas filarias el perro puede permanecer asintomático. En cualquier caso, debemos prestar atención a signos clínicos como los siguientes:

  • Cansancio.
  • Intolerancia al ejercicio.
  • Tos.
  • Adelgazamiento.
  • Respiración acelerada.
  • Desmayos.
  • Expectoraciones sanguinolentas en los perros con tromboembolismo.
  • Los perros con insuficiencia hepática presentarán ictericia, que es la coloración amarillenta de piel y mucosas, ascitis, hemorragias y anemia. Pueden colapsar y morir.

¿Cómo se diagnostica la filariosis canina?

Lo primero que debemos tener en cuenta es que cualquier perro que habite en una zona de riesgo al que no se le administre protección contra los mosquitos es susceptible de portar filarias. Tomando una muestra de sangre, el veterinario puede realizar un análisis para detectar la presencia del parásito, en concreto un antígeno producido por las hembras.

Pueden darse falsos negativos si todavía no hay lombrices adultas, que son las que se detectan, no hay hembras en la sangre o son pocos ejemplares. También se pueden buscar microfilarias, aunque su ausencia no indica que el perro esté sano, ya que podría haber solo lombrices adultas. A veces resulta útil realizar una radiografía de tórax.

En ella podría visualizarse el agrandamiento del ventrículo derecho y de las arterias pulmonares, si hay un considerable número de lombrices en la zona. El electrocardiograma o el ecocardiograma son otras pruebas que también aportan información. Análisis de sangre y orina muestran las funciones renales y hepáticas.

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Tratamiento para la filariosis

Es muy delicado y complejo, ya que las lombrices provocan muchos daños pero, al morir van a ser transportadas por el sistema circulatorio, pudiendo obstruir el flujo de la sangre en diferentes puntos, causando graves lesiones. Por eso el veterinario debe valorar cuidadosamente cada caso y escoger uno de los tratamientos posibles.

El objetivo es eliminar las lombrices adultas y las microfilarias, implantar medidas preventivas y evitar complicaciones causadas por las filarias o por su muerte. Otro problema es que los fármacos empleados cuentan con efectos secundarios que incluso pueden ser graves. Suele inyectarlos o administrarlos oralmente el veterinario.

Puede necesitarse que el animal guarde reposo absoluto. Hay casos, sobre todo en los perros de edad avanzada, en los que resulta desaconsejable el tratamiento. Otros van a necesitar cirugía para extraer las lombrices adultas. Tras el tratamiento se repiten los análisis para comprobar que el perro esté libre de filarias.

¿Cómo prevenir la filariosis canina?

El veterinario, en función de la región en la que vivamos y las características del perro, nos recomendará la profilaxis más adecuada. En el mercado encontraremos productos que evitan que el mosquito pique a nuestro perro. En función de la zona, pueden utilizarse todo el año o solo durante la temporada de presencia del insecto.

Si sospechamos que el perro puede tener filarias, antes de utilizar estos productos es conveniente hacer un análisis por si acaso ya estuviera infectado. Como nada va a resultar 100 % eficaz, conviene que sigamos medidas para evitar al máximo la exposición del perro a los mosquitos.

Estos salen a alimentarse al anochecer. Protegeremos al perro si lo mantenemos en el interior durante ese tiempo. Hay que evitar zonas de cría de los mosquitos, como aguas estancadas. Puede también recurrirse a productos repelentes para utilizar en el ambiente.

Bibliografía
Carlson y Giffin (2002): Manual práctico de veterinaria canina. Madrid: Editorial el Drac.

22 COMENTARIOS

  1. Hola Andrés,

    En función de la raza y edad de tu perro, así cómo de su condición física la operación puede ser más o menos recomendable, solamente un veterinario, tras examinar a tu perro, puede darte más detalles.

    Saludos

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