El peligro de las espigas para los perros

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No es necesario vivir en zonas rurales donde de forma tradicional se cultiva cereal en los campos, ni tampoco es necesario pasear por bosques o zonas en plena naturaleza. Las espigas forman parte de plantas de crecen en cualquier lugar, campos, pueblos, ciudades, parques, caminos… Y lo cierto es que representan un peligro para nuestros perros.

Existen multitud de plantas gramíneas que forman espigas afiladas y repletas de pequeños “anzuelos”, los cuales podemos observar bajo un microscopio. Estas espigas pueden clavarse en cualquier lugar y provocar molestias, dolor, inflamación e infecciones.

Es más fácil de que se les claven de lo que parece, y en todo tipo de razas, no solo las que tienen más pelo. Pueden alojarse en muchas partes del cuerpo de nuestra mascota, pero las más frecuentes son: interior de las orejas, nariz, ojos y almohadillas. Veamos cómo detectarlas y solucionarlo.

Espigas en la nariz de un perro

Será muy sencillo saber si nuestro perro ha tenido la mala suerte de clavarse una espiga en su nariz, o lo que es peor, en las vías aéreas. Si apreciamos cualquiera de estos síntomas que a continuación vemos deberemos acudir urgentemente a un veterinario para que lo duerma y pueda extraer la espiga completa.

Principales síntomas de que nuestro perro tiene una espiga en su nariz:

  • Tos o estornudos, estornudará constantemente.
  • Moqueo, es normal que comience a moquear mucho e incluso expulse moco con sangre.
  • Nerviosismo, se pondrá inquieto al ver que no se le pasa.

Nunca debemos tratar de quitarle la espiga por nosotros mismos, porque su nariz es extremadamente delicada y podemos hacerle mucho daño. Además, podemos dejar algún trozo clavado y provocar una infección.

espiga en la nariz de un perro

Espiga clavada en el oído de un perro

De la misma forma que una espiga puede clavarse en su nariz, también puede acceder a su oído y provocarle graves molestias y un gran dolor. Insistimos en que nunca debemos tratar de buscarla o extraerla nosotros, porque podríamos causar daños irreparables en sus oídos.

Los síntomas que presenta un perro cuando tiene una espiga en el oído son:

  • Sacudido de la cabeza (normalmente giran la cabeza hacia el lado donde tienen alojada la espiga) como cuando tienen la cabeza mojada y sacuden el agua.
  • Rascado en la oreja, un rascado obsesivo que puede dañarle gravemente.
  • Dolor, gemidos, nerviosismo.

Un traumatismo por parte del perro en la oreja puede causar un otohematoma que haga que el pabellón externo se llene de sangre. La mayoría de ellos necesitan intervención quirúrgica y la recuperación es lenta y desagradable. Debemos acudir inmediatamente al veterinario si sospechamos que nuestro perro pueda tener una espiga en su oído.

Espigas en el ojo de un perro

Además de peligrosas son muy dolorosas, por lo que el perro intentará quitárselas a toda costa y posiblemente se dañe el ojo en el intento. Sobra decir que sólo un veterinario puede tratar los ojos de un perro, por lo que nunca, bajo ningún concepto debemos tratar de hacerlo nosotros. Ya que depende de si se ha producido úlcera corneal o no tendrá un tratamiento u otro.

Síntomas de un perro cuando se clava una espiga en el ojo:

  • Lagrimeo y ojo más cerrado de los normal como principales síntomas.
  • Intento de rascado del ojo

Espiga en la pata de un perro (zona de las almohadillas)

Provocarán cojera en mayor o menor grado. Si las vemos enteras podremos tirar para sacarla y asegurarnos de que así ha sido. Si no, la deberemos llevar a consulta para que el veterinario mediante diferentes métodos (los más complejos requerirán de sedación) la extraiga.

Espigas en la piel de un perro

Es posible que no las detectemos y produzcan una infección en nuestro perro. Las espigas por sus características morfológicas, una vez que se clavan no salen fácilmente, por lo que a niveles generales, lo que hacen es ir clavándose más poco a poco.

Lo normal es encontrar un bulto en su piel, en ocasiones infectado. Si nos fijamos en el bulto, puede que veamos la espiga a medio clavar o que simplemente la veamos ya clavada si el pelo de nuestro perro nos lo permite.

Para encontrar las espigas debemos revisar a nuestro perro periódicamente y a conciencia, sobre todo cuando sabemos que hemos estado paseando o jugando por zonas donde abundan (la mayoría de casos en verano). Si encontramos alguna, podemos intentar sacarla con mucho cuidado, aunque lo recomendable es que lo haga un veterinario, para evitar infecciones.

A parte de que en la gran mayoría de casos, nuestra mascota requerirá de medicación para casa como antiinflamatorios y/o antibióticos.

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