Mi perro sacude mucho la cabeza – Causas y solución

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Es muy habitual que un perro sacuda su cabeza para sacudirse, espantar insectos o porque simplemente le pican las orejas. Sin embargo, que un perro sacuda constantemente la cabeza puede ser indicativo de que algo le está sucediendo.

Cuando un perro se revuelca por la hierba o el suelo en general, normalmente al incorporarse se sacuden por completo eliminando así restos de tierra y suciedad. A la par de sacudir su cuerpo también sacuden sus orejas, creando un movimiento acompañado de un sonido parecido a un pequeño aplauso.

Este comportamiento es algo habitual que no debe preocuparnos, pero si nuestro perro sacude su cabeza insistentemente y llora o se rasca la oreja con ímpetu, es muy probable que nuestro perro necesite atención porque tenga un problema.

Vamos a explicar los pasos que debemos seguir para evaluar la causa por la cuál sacude mucho sus orejas, y como solucionarlo. En ocasiones estos pasos nos ayudaran a solucionar el problema evitando así tener que acudir a un veterinario.

Mi perro sacude mucho la cabeza ¿Qué debo hacer?

Si nuestro perro se ha obsesionado sacudiendo su cabeza es porque existe un problema que le causa dolor o molestia, y como acto reflejo sacude su cabeza y se rasca las orejas para intentar aliviarlo. También es posible que simplemente ladee su cabeza, cómo si le pesara más por un lado y camine con la cabeza ladeada (normalmente ese será el lado afectado).

Lo primero que debemos hacer es tranquilizar a nuestro perro, le ordenaremos que se siente o se tumbe para que se esté quieto y podamos así revisar el problema. Algunos perros son incapaces de estar quietos, si es el caso, pediremos ayuda a otra persona para que sujete al perro mientras lo examinamos.

Lo que debemos hacer una vez nuestro perro esté quieto y tranquilo es revisar sus orejas, tanto por la parte externa como por la parte interna. Para ello debemos situar al perro en un lugar muy iluminado, para poder ver el conducto interior del oído con facilidad. También podemos usar una pequeña linterna que nos ayude a iluminar el oído.

Cuerpos extraños en el oído del perro

Es muy habitual que los perros corran, jueguen o se restrieguen entre arbustos y hierbas, es algo que les encanta. Pero en ocasiones es posible que un pequeño trozo de hierba o rama quede dentro de sus oídos, causándoles una gran molestia. Normalmente suelen ser espigas en verano de plantas secas semejantes al trigo.

Si en nuestra familia hay niños pequeños, también es posible que ellos hayan introducido algo en el oído del perro. No olvidemos que los niños no saben lo que hacen y que muchas veces imitan cosas que ven en los dibujos.

Revisaremos a conciencia el oído interno de nuestro perro de forma visual, nunca debemos introducir unas pinzas ni tampoco bastoncillos. Simplemente echaremos un ojo en la parte interna del oído para ver si hay algún objeto que esté causando molestia al perro.

Si es así, podemos intentar sacarlo con mucho cuidado siempre y cuando esté en una parte accesible. Si el objeto se ha introducido mucho en la cavidad auditiva del perro, será un veterinario quien deba sacar el cuerpo extraño ya que puede estar afectando al tímpano y seguramente requiera de sedación para extraerlo.

También es posible que el perro simplemente se haya metido en un río o lago, o le hayamos bañado en casa y se le haya metido un poco de agua en el oído. Es normal que sacuda su cabeza para intentar expulsarla.

Con la ayuda de una gasa podemos secar la parte interna de su odio para calmarle. El agua es un factor predisponente pero no primario para causar otitis, por lo que requerirá de algo más para producir dicha infección.

Insectos o parásitos en el oído

Aunque no lo creamos, los mosquitos pueden llegar a ser realmente molestos para nuestros perros. Cuando se posan en su cabeza o intentan picarles, les causan cosquilleo, irritación y malestar. Los perros sacuden la cabeza para ahuyentar a los insectos para que les dejen tranquilos y no les molesten.

Si tiene pulgas, será muy normal que nuestro perro sacuda su cabeza y se rasque con insistencia, intentando eliminar ese molesto picor que ocasionan. No obstante, la localización general de estos artrópodos no suelen ser las orejas sino la zona lumbar.

Si tiene garrapatas, nuestro perro sentirá la molestia de tener algo pegado a su oreja e intentará deshacerse de ella mediante sacudidas de cabeza y rascado con las patas.

Bastará con revisar minuciosamente la parte externa de la oreja, entre el pelo, para averiguar si tiene pulgas. Las pulgas son pequeños insectos oscuros que corretean y saltan por el pelo del perro. Si no hay pulgas, debemos revisar la parte interna de la oreja del perro en busca de garrapatas.

En el caso de que encontremos garrapatas, podemos quitarlas nosotros mismos: Cómo quitar una garrapata a mi perro o podemos ponerle un collar, pastilla contra parásitos externos o pipeta antiparasitaria y esperar que muera por sí sola y se caiga, algo que sucederá pasadas unos dos días tras la aplicación del producto.

Mi perro sacude la cabeza y se rasca mucho

Aunque pueda parecer surrealista, los perros pueden causarse una especie de hematoma interno en la oreja por el exceso de rascado o traumatismo contra superficies por repetidas sacudidas. Si un perro se da un golpe en la oreja o si le pica y simplemente se rasca mucho, es posible que se produzca lo que denominamos como otohematoma.

Debemos revisar las orejas de nuestro perro y palparlas con la mano, en busca de bultos anormales. Los otohematomas comienzan siendo de pequeño tamaño, pero pueden multiplicar su tamaño en apenas unas horas ya que se va llenando de sangre.

Si nuestro perro tiene un otohematoma, debemos acudir sin falta a un veterinario para intentar erradicarlo con medicación, principalmente corticoides y vaciado con jeringa. Si no es posible, tras algún intento, habrá que intervenir quirúrgicamente. Además, será necesario ponerle al perro un collar isabelino para evitar que se rasque, ya que cuanto más se rasque, más grande se hará el otohematoma.

Mi perro sacude la cabeza y llora por una inflamación: Otitis

La otitis es una inflamación que afecta a los conductos auditivos del perro causando un gran dolor, irritación y picor. Es completamente normal que un perro con otitis sacuda la cabeza y llore, además de intentar rascarse ya que el picor y dolor que causa la otitis es muchas veces insoportable.

Para saber si nuestro perro tiene otitis, observaremos un enrojecimiento de la parte interna del oído. Este se puede encontrar más o menos inflamado y en muchas ocasiones suele estar acompañado de secreción, ya sea ceruminosa oscura o más amarillenta. Si el conducto está demasiado engrosado para observarlo bien, el veterinario decidirá si pautar corticoides.

La otitis solamente se puede curar utilizando la medicación correcta, existen muchos tipos de infecciones que causan otitis, desde hongos y/o bacterias a ácaros. Solamente un veterinario mediante las correspondientes pruebas previas, puede determinar qué tipo de otitis padece y poner un tratamiento adecuado.

Algunas alergias alimenticias son capaces de debilitar o estimular en exceso el sistema inmune del perro provocando patologías secundarias cómo la otitis. No olvides que las alergias también cumplen un papel importante en la infección de oídos de los perros.

Aunque existen muchas leyendas urbanas de que la otitis se puede curar con determinados remedios caseros, no te creas nada. Lo único que conseguirás es empeorar la infección. Acude a un veterinario si el problema es una otitis, no lo dudes, ya que el animal estará bastante molesto.

Mi perro ladea la cabeza hacía un lado

Por desgracia no siempre que un perro sacude su cabeza se debe a un problema sencillo de solucionar. A veces el ladeo de la cabeza (síndrome vestibular) se debe a un problema cerebral.

Algunas enfermedades cerebrales producen “tics” en los perros que a menudo son confundidos con otras patologías, restando importancia al problema real, que puede empeorar si no es diagnosticado a tiempo.

Daños en el cerebro o cerebelo, pueden afectar al equilibrio del animal y producir movimientos inconscientes en el perro tales cómo ladeos o sacudidas de cabeza constantes.

Serán necesarios pruebas veterinarias específicas cómo una resonancia magnética o TAC, además de determinados análisis sanguíneos para determinar si el problema es alguno de los indicados. Es imposible diagnosticar estos problemas del sistema nervioso sin pruebas como estas, y no son baratas.

Consejos para evitar que nuestro perro tenga problemas en sus oídos

Aunque son consejos de sentido común, lo cierto es que muchas veces debido al estrés de la vida no los seguimos al pie de la letra. Con estos consejos evitaremos en la medida de lo posible que nuestro perro padezca infecciones y/o una gran mayoría de problemas en sus oídos, evitando así que sacuda mucho la cabeza.

  1. Con la ayuda de una gasa y un líquido limpiador de oídos específico (de venta en clínicas veterinarias), limpia con cuidado los oídos de tu perro al menos una vez a la semana.
  2. Seca bien las orejas de tu perro por dentro con la ayuda de una gasa cada vez que lo bañes o cada vez que él se bañe en un rio, playa o lago. Evitando así que permanezcan húmedas, ya que la humedad es un factor predisponente a infecciones.
  3. Utiliza protectores contra parásitos externos cómo collares antiparasitarios y/o pipetas. La prevención es nuestra mejor aliada para evitar que tu perro se infeste.
  4. Cuando nuestro perro juegue, salte o corra entre vegetación, arbustos, campos de cereal, revisa el interior de sus oídos y almohadillas para cerciorarte de que no tiene ningún cuerpo extraño.
  5. Si en tu familia hay niños pequeños, enséñales a respetar al perro. El perro no es un juguete, evita que lo traten cómo tal y/o le hagan trastadas. Los perros son seres vivos que sienten tanto cómo tu o yo, respétalos.
Graduado en veterinaria en la universidad Alfonso X El Sabio (Madrid). Colegiado 8917 en Madrid. Ampliando conocimientos en cirugía de tejidos blandos, endoscopia y dermatología. Interés por los animales desde muy pequeño y en compañía de Max desde hace 11 años.